TEOLOGÍA, TEOLOGÍA NATURAL Y TEODICEA

ANDRÉS ARIEL LUETICH
FILÓSOFO

Página personal: www.luventicus.org/gente/aluetich.html

RESUMEN

Siguiendo el criterio según el cual la teología tiene su fundamento en la revelación mientras que la filosofía lo tiene en la razón, la teología y la filosofía suelen ser ubicadas en oposición. Pero la palabra ‘teología’, que se remonta a Platón, tenía originalmente un significado distinto, eminentemente filosófico. Esta teología, en cuanto teoría de la naturaleza de lo divino tal como se revela en la naturaleza de la realidad, se conserva entre nosotros bajo otras dos denominaciones: “teología natural” (Terencio Varrón, San Agustín) y “teodicea” (Leibnitz).

1. ORIGEN DEL CONCEPTO DE TEOLOGÍA NATURAL

Por lo general, se tiende a pensar la “teología natural” en contraste con la “teología sobrenatural”. Pero, como veremos, esta distinción es tardía (medieval, cristiana); el concepto de “teología natural” es anterior (griego).

En la Edad Media la “teología natural”, filosófica, fue puesta al servicio de la “sobrenatural”, basada en la revelación, en la autoridad de Dios. Segtin sostiene Werner Jaeger (1992), esto le permitió a la tradición griega sobrevivir en  Europa: “Si la continuidad de la antigua tradición griega nunca se rompió por completo en Europa, esto se debe al hecho de que la filosofía griega se mantuvo viva. Pero ello no hubiera sido posible si esta misma filosofía no hubiese servido, como theologia naturalis, de base a la theologia supernaturalis del cristianismo.”
¿En qué se basa la afirmación de que la “teología natural” es un concepto de origen griego? El occidente cristiano tomó este concepto de la obra De civitate Dei de San Agustín, quien a su vez dice haberlo tomado de las Antiquitates rerum humanarum et divinarum de M. Terencio Varrón (116-27 a C.), enciclopedista romano.

“En la segunda parte de esta voluminosa obra, titulada Antiquitates rerum divinarum, Varrón había edificado una teoría de los dioses romanos con perfecta coherencia y sorprendente erudición arqueológica. Según San Agustín distinguía Varrón tres géneros de teología (genera theologiae): la mítica, la política y la natural. La teología mítica tenía por dominio el mundo de los dioses tal como se encuentra descrito por los poetas; la teología política abarcaba la religión oficial del estado y sus instituciones y culto; la teología natural era el campo de los filósofos, la teoría de la naturaleza de lo divino tal como se revela en la naturaleza de la realidad.” (Jaeger 1992)

Según lo entendía Agustín, sólo la teología natural era verdadera. “La filosofía griega es auténtica teología natural, porque está basada en la comprensión racional de la naturaleza misma de la realidad; las teologías del mito y del estado no tienen, por el contrario, nada que ver con la naturaleza, sino que se limitan a ser convenciones artificiales, productos exclusivos del hombre.” (Jaeger  1992)

Tanto los dioses de los poetas como los de la ciudad-estado carecen de sustento a los ojos de la teología natural. Con su triple división, Varrón buscaba salvar a los dioses del estado de la caída de los dioses míticos, tratando con ello de salvar también a la República (en crisis terminal). De todos modos, no fue Varrón quién propuso por primera vez esta triple división. Debe haber sido un filósofo helenístico”(probablemente estoico), puesto que Varrón usaba aún para sus tres genera theologiae los adjetivos griegos mythicon, politicon y physicon.San Agustín fué uno de los primeros en sustituir la palabra griega physicos por la latina naturalis.” (Jaeger 1992)

Probablemente, al oponer San Agustín su dicotomía (dei naturales y dei ab hominibus instituti) a la tricotomía de Varrón, no hacía sino actualizar o renovar una clasificación griega, probablemente de Antístenes, citada ya por algunos Padres de la Iglesia anteriores a Agustín.“Para conciliar ambas divisiones, trató S. Agustín de subordinar los tres genera theologiae de Varrón al esquema bifurcado de Antístenes, reduciendo el genus mythicon al genus civile; cf. Civ. Dei VI, cap. VII…” (Jaeger 1992)

El concepto de “teología natural” tiene un origen griego y “no brotó en oposición a la teología sobrenatural, idea ésta desconocida por el mundo antiguo” (Jaeger 1992). La physis (la naturaleza) era la realidad última, el uno todo del que todo brotaba y al que todo retornaba. No había lugar para lo sobrenatural. Además, los griegos no tenían una religión “revelada”. En ese contexto, “la teoría de la naturaleza de lo divino tal como se revela en la naturaleza de la realidad” era la última palabra que sobre lo divino se podía proferir. Esta teología natural, física, lo era por su punto de partida (la naturaleza de la realidad) y por su oposición a la “teología artificial”, instituida por el hombre, basada en la imaginación de los poetas y en las tradiciones.

Con el advenimiento del Cristianismo y sus conceptos de “creación”, “trascendencia”, “revelación”, surgirá frente a la “teología natural” otra teología no pensada por los griegos, la “teología sobrenatural”, basada en los datos de la revelación y, por lo tanto, en la autoridad de Dios mismo. Ella se hallará fuera del ámbito de la filosofía, pero no ya por debajo, en condición de inferioridad, sino por sobre la teología natural, haciendo de ella su sierva: “la filosofía como sierva de la teología” (entiéndase “teología” aquí como la entendemos hoy, como teología sobrenatural, no filosófica). ¿Habrá sido éste el primer significado de “teología”?

2. ORIGEN DE LA PALABRA “TEOLOGÍA”

“La palabra ‘teología’ es mucho más vieja que el concepto de teología natural y la tricotomía varroniana” (Jaeger 1992). También de creación griega, refleja un modo nuevo y típicamente griego de aproximación a los dioses, a través del logos, del estudio y la reflexión basados en el raciocinio y la observación de la naturaleza de las cosas. “Para los griegos, Dios se volvió un problema.” (Jaeger  1992)
“Platón fue el primero que usó la palabra ‘teología’ y fue evidentemente el creador de la idea. Introdujo ésta en su República, allí donde quería sentar ciertas pautas y criterios filosóficos para la poesía.” (Jaeger 1992)

En el Estado Ideal, en cuya edificación segiin Platón la educación jugaba un papel fundamental, era inaceptable la imagen de los dioses que difundían los poetas. Con sus versos formaban a las nuevas generaciones y era inadmisible que lo hicieran mostrando una falsa imagen de los seres superiores, como seres llenos de flaquezas, de infidelidades, de miedos, de irracionalidad. La presentación de los dioses debía estar fundada en la verdad filosófica y no en la mera imaginación. Platón tenía una “concepción racional de lo divino. Así, pues, al proponer Platón en la República.., ciertos ‘esbozos de teología’, brotó la creación de la nueva palabra del conflicto entre la tradición mítica y la aproximación natural (racional) al problema de Dios “. (Jaeger 1992)

“Teología” y sus derivadas son palabras frecuentes en los textos de Aristóteles. Sin embargo, con él este concepto se torna equívoco, ya que adquiere dos significados distintos con valoración opuesta. “De un lado, entiende Aristóteles por ‘teología’ la rama fundamental de la ciencia filosófica que también llama ‘filosofía primera’ o ‘ciencia de los primeros principios’, la rama que más tarde recibe el nombre de ‘metafísica’ entre sus seguidores. En este sentido, la teología es la última y la más alta meta de todo estudio filosófico del Ser.” (Jaeger 1992)

Este ámbito excelso del saber recibe el nombre de “teología”, pero paralelamente son llamados “teólogos” —en un sentido peyorativo— los pensadores antiguos que aún no merecían ser considerados filósofos. Desde este punto de vista, el pensamiento teológico no sería ya la culminación del pensar filosófico sino su etapa previa: “Pero en determinados pasajes, de contenido histórico, Aristóteles usa el término para designar a ciertos no-filósofos como Hesíodo y Ferécides a los que coloca en una oposición un tanto extrema con los más antiguos entre los auténticos filósofos o físicos. En este sentido cabría decir del período más antiguo que la filosofía empieza allí donde termina la teología… Los teólogos representan, pues, el pensamiento humano en su primitiva etapa mitológica.” (Jaeger 1992)

3. ORIGEN DE LA PALABRA “TEODICEA”

Hoy se ha hecho costumbre utilizar el vocablo “teodicea” como sinónimo de “teología natural”. Su origen es mucho más cercano en el tiempo que el de “teología”, se remonta al siglo XVIII. Fue “creado por Leibniz como título de una de sus obras… Ensayo de Teodicea. Acerca de la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal… “. (Abbagnano 1991)
Pero, ¿a qué llamaba Leibniz “teodicea”? ¿Entendía por ello “teología natural”?  No. “Leibniz propuso el nombre teodicea para designar toda investigación  destinada a explicar la existencia del mal y a justificar la bondad de Dios.” (Ferrater Mora 1994)

Wolff (1679-1754) utilizó la palabra teodicea en el mismo sentido que Leibniz, pero, en vez de considerarla una disciplina nueva dentro de la filosofía, la incluyó dentro de la teología natural. Kant hizo uso de ella pero para “sus refutaciones; así ocurre con el escrito ‘Sobre el fracaso de todos los ensayos filosóficos en la Teodicea’ de 1791”. (Ferrater Mora 1994)

La tendencia a equiparar “teodicea” y “teología natural” ha sido respaldada en el siglo XX por autores de la talla de E. Gilson. Así, nos encontramos hoy con libros titulados: “Tratado de Teología Natural o Teodicea”, y con programas de estudio que incluyen la asignatura Teodicea, entendiendo por ello no la justificación de la bondad y providencia divinas sino la teología natural en su conjunto.

REFERENCIAS
Jaeger, W. 1992 La teología de los primeros filósofos griegos, págs. 8, 9-11 y 193-194. México: Fondo de Cultura Económica.
Abbagnano, N. 1991 Diccionario de Filosofía, pág. 1123. México: Fondo de Cultura Económica.
Ferrater Mora, J. 1994 Diccionario de Filosofía, pág. 3468. Barcelona: Ariel.


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