La Filosofía y Dios

Febrero 24, 2010 |  Tagged |

Sócrates, en lo que se refiere a la religión, hablaba de dioses o deidades y aunque se puede vislumbrar en sus dichos que tenía una idea de la existencia de una dividinidad más perfecta, no eran el monoteísmo o el politeísmo temas que ocuparan demasiado su atención.

Para Sócrates, los dioses poseen un conocimiento sin límites, son omnipresentes y lo saben todo; y como ellos conocen qué es lo mejor para cada uno, no es necesario pedirles cosas particulares.

Pensaba que de la misma manera que el cuerpo está hecho de cosas materiales, la razón humana forma parte de la Mente universal.

Platón y Aristóteles también les dan su lugar a los dioses griegos.

En el Timeo, Platón menciona que la parte divina e inmortal del alma se debe a la obra del Demiurgo, quien la crea a partir de los elementos del Alma del mundo, en tanto que la parte mortal del alma y el cuerpo se deben a los dioses celestes.

Platón afirma la inmortalidad del alma y de sus dichos se puede inferir que lo que sobrevive es la parte del razonamiento, que lógicamente, sin el cuerpo, ya no podría cumplir con sus funciones inferiores.

En sus mitos, Platón no parece haber sido contrario a la idea de sanciones después de la muerte, y que nada quedará sin su justa recompensa o castigo, en parte como fundamento de la ética.

Aristóteles tampoco pone demasiado rigor con respecto al número de los dioses, pero se puede decir que si fue monoteísta, pero con un Dios personal.

Al hablar de un Primer Motor como inteligencia o pensamiento se puede inferir que es personal en un sentido filosófico, porque no existen evidencias para pensar que se refería a un Primer Motor al que hay que rendirle culto ni elevarle plegarias.

Descartes describe la idea de Dios como una sustancia infinita, inteligente, poderosa y única que ha creado al hombre y a todo lo que existe, si es que realmente las cosas existen.

Para Descartes, la realidad es obra de Dios y afirma tener grabada en la mente la antigua idea de que hay un Dios creador.

La biografía de Descartes asegura que era una persona religiosa y en su obra se puede constatar que siempre habla de Dios con singular devoción, aunque le resultaba difícil resolver la contradicción lógica entre la existencia de un creador perfecto que crea cosas imperfectas.

Sin embargo Descartes se las ingenia para salir de esa cuestión con la hipótesis del genio maligno, eximiendo a Dios de cualquier responsabilidad con respecto a las aparentes fallas humanas.

El genio maligno lo ha engañado haciéndole creer que todo es real, cuando en realidad todas las cosas que existen son nada más que sueños; por lo que el hombre sólo reconocerá únicamente lo que depende exclusivamente de él.

Descartes se vale de esta hipótesis para dejar en suspenso la validez de la percepción que parece sustentar la realidad, permitiéndole este proceso arribar a una conclusión lógica.

Para Kant, el papel de Dios se reduce a la creación de la materia, que una vez que ha sido creada adopta autonomía, desarrollándose a partir de leyes inquebrantables que haen posible el proceso evolutivo.

Podemos llamar a Dios creador porque el mundo está precisamente estructurado conforme a leyes, y se trata efectivamente de un Dios porque la naturaleza procede siempre en forma ordenada y regular, incluso en el caos.


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