Entraron con él a las bodas

Noviembre 20, 2009 |  Tagged , |

Entraron con él a las bodas

Mt 25.10

Siempre conviene salir de viaje con todo lo necesario para no tener sobresaltos. Hace un tiempo se estrenó una película basada en hechos reales llamada “K 19, the widowmaker”, haciendo referencia a un submarino de la Armada Roja que zarpó sin la necesaria preparación y sin el suficiente equipamiento y que casi fue el protagonista de un desastre nuclear en plena guerra fría. Cuando los reactores nucleares iniciaron una reacción que los llevaría a una posible explosión nuclear que arrojaría una nube de desechos que pondría en peligro a mucha gente, los tripulantes se encargaron de repara la falla evitando el desastre. Pero no fue una hazaña gratis, ya que los que se encargaron de las reparaciones se expusieron a niveles mortales de radiación por no tener a bordo los equipos antirradiación necesarios. El desastre se evitó, pero costó muchas vidas entre los tripulantes del submarino, por no estar debidamente preparados para la eventualidad.

No fue este el caso de las diez vírgenes que si entraron a la fiesta de bodas, pues ellas no sólo tenían lo aparentemente necesario, sino que tenían todo lo necesario. Nos puede sonar egoísta de su parte no compartir el aceite con las otras, pero existía el peligro cierto de que ninguna entrara. Además, las otras deberían saber que era lo que se necesitaba para entrar a las bodas sin inconvenientes.

En lo que hace a la salvación, nadie entrará al cielo por tener parte de la provisión de otro. El que no se proveyó de lo necesario en esta vida, cuando venga el Señor será tarde para salir a pedir a los que ya van rumbo a la fiesta en los cielos. Podemos orar por quienes no conocen a Cristo como su Salvador, podemos compartirles las buenas nuevas, pero está en ellos tomar la decisión que los hará salvo, no en los que ya los somos.

Es notable que la parábola nos informa que los dos grupos se durmieron por igual, lo que indica que el sólo velar, sin estar preparados no es suficiente, porque si alguna de las imprudentes se hubiera quedado despierta, igual no hubiera entrado por no tener aceite para sus lámparas. Las prudentes, aunque dormidas como las demás, tenían lo suficiente y necesario para entrar a las bodas.

El Señor viene otra vez a este mundo: ¿tenés lo necesario para recibirle gozoso?

En la práctica: Tener lo suficiente en este caso es tener al Espíritu Santo en tu vida. Si está presente se dejará ver en una vida renovada a diario por su poder.


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