CALÍBOLOS‏

Octubre 11, 2009 | |

CALÍBOLOS‏
Enviado: domingo, 11 de octubre de 2009 09:49:11 p.m.

Foto Juego de Luces

Calíbolos,lejos de ser ficción, es un regio nativo de Monterrey quién fuera compañero de aventuras dialéticas en el ya desaparecido foro AYAFÍN.

Reflexiones sobre el ateísmo

El ser humano es una contradicción con piernas. Vivimos por y para las contradicciones y lo peor de todo, es que las cometemos sin darnos cuenta.

Falacias que amordazan

Hace dos décadas atrás pocos sabían lo que era una falacia. Hoy se emplean con profusión más que nada, para denotar al otro, lo ridículo de su argumento. Concretamente, si se desea acallar al opositor nada mejor que afirmar que lo suyo es una falacia. Para los que no recuerdan, la falacia o sofisma, es un razonamiento en apariencias lógico pero que en realidad se encuentra separado de la premisa. Es la aplicación incorrecta de un principio.

Por ejemplo, la falacia contra el hombre apela, no tanto a refutar el argumento dialectico del opositor, sino a desprestigiar su persona procurando con esto, declarar que los dichos contrarios no son validos precisamente por provenir de alguien aparentemente incapaz de razonar. En este sentido, la falacia citada se daría si yo dijera: - Calibos no puede hablar de teología porque es ateo. (Argumentum ad hominem).

Que Calibos sea ateo, no quiere decir que no pueda hablar de teología. De hecho sí que puede y mejor tal vez, que cualquier teísta. Que una persona sea lo que es, no quiere decir que sus dichos, en ocasiones, pequen de incorrectos.
El problema con Calibos no es su postura filosófica sino que tiende a exagerar lo malo que puede llegar a ser el cristianismo. De continuo cita –en su dialéctica anticristiana- la historia criminal de los presuntos seguidores de Cristo sin advertir, que al hacerlo, cae en la falacia Argumentum ad baculum o apelación al miedo o a la fuerza. -¡Ay del mundo si se hace cristiano! ¡Ay de los que no son cristianos cuando estos dominen la Tierra! (La última frase podría incluirse en la falacia Argumentum ad consequentiam o apelación a las consecuencias, en este caso, negativas). La verdad, el mundo puede ser muy malo sin ayuda de los cristianos.

¿Cuántas falacias existen?

Muchísimas, tanto es así, que uno queda en la vacilación de creer que jamás podrá explicar con propiedad lo que piensa o cree, sin ponerse en riesgo de caer en una de estas trampas dialécticas. Pero las falacias si bien son tramposas, de ningún modo pueden ser una herramienta para probar la no existencia de Dios.

Leía hace unos días, mientras viajaba de regreso de Chile hacia Argentina, que el famoso ateo Dawkins fue rebatido por un científico cristiano –que los hay y muchos más de lo que le gustan admitir a los no creyentes- que Dios de ningún modo era una falsa ilusión por el simple hecho de no dejarse ver.

El filósofo y matemático John Lennox objetó la negación científica de la existencia de Dios en base a su imposibilidad de demostración, dirigiéndose directamente a Dawkins con una referencia personal: Dawkins creía que su esposa lo amaba, a pesar de que ese hecho no estuviera probado científicamente.

Concretamente, uno acepta por fe que su pareja lo ama y es evidente por otra parte, que el amor hace obras y estas, a su vez, son demostración de afecto de parte de alguien por otra persona. El amor se demuestra con actitudes y obras.

Dawkins cree en el amor aunque no lo puede ver ¿acaso vive una falsa ilusión? Por supuesto que no, puesto que la existencia del amor se comprueba con el sentir. Algo parecido a lo que siente los creyentes en Dios. Aunque no se lo pueda ver, se lo siente y esto basta como prueba para el que tiene fe.

Ahora bien, si alguien piensa que Dawkins o Lennox incurrieron en falacias, créalo que sí. Nadie escapa, pareciera, de incurrir en un sofisma.

Victimas del orgullo intelectual

La falsa ilusión de Dawkins o el dios imaginario de Calibos (él cree que Dios es un producto de la imaginación) son afirmaciones no absolutas ya que es imposible probar empíricamente las mismas.
Como no se pueden probar, lejos están de toda certeza. ¿Es el amor una ilusión? ¿Cómo saber si lo imaginado es o no verdad de algo que existe por fuera de la percepción visual, auditiva u olfativa? Lo que no vemos, oímos u olfateamos quizás se manifieste en el sentir, en las emociones.

El escéptico bajo ningún punto de vista puede menospreciar los sentimientos como elementos validos a la hora de adquirir certeza puesto que él mismo vive en el mundo del sentir.

La fe es motora de las creencias de unos y de otros; no creer en un Dios invisible requiere de la misma fe que se precisa para lo contrario. Argumentar por los hechos de los hombres no parece ser relevante a la hora de probar existencia o inexistencia divina.
Calibos emplea un largo listado de fechorías de algunos cristianos, las cuales son una excelente evidencia –asegura- que Dios no existe, de lo contrario no habría tanto mal en el hombre. Pero aunque parezca irritante, también esto es una falacia del tipo Post hoc ergo propter hoc, o sea, un razonamiento que supone que algo es la causa de alguna otra cosa sencillamente porque la primera es anterior en el tiempo.

Mary Fuentes (una activa militante en contra de las actividades de la Watchtower Bible and Tract Society cubana de origen y con residencia en Miami) suele afirmar que es agnóstica sin prejuicio que, la mayoría de sus expresiones, sean de neto corte ateo. Afirma poseer confianza en la ciencia como medio para explicar todas las cosas. De ahí que descrea en el Diluvio Universal –por ejemplo- puesto que, científicamente, es imposible probar su existencia. También aquí hay una falacia del tipo Argumentum ad ignorantiam. Fuentes razona que, si una afirmación sobre un hecho no puede ser demostrado, la otra que niega tal acontecimiento, gana por defecto. Pero esto es ignorar adrede, que podrían coexistir varias explicaciones posibles sin haber evidencia independiente disponible. La ausencia de evidencias, no es evidencia de ausencia. Miles de situaciones ocurren sin que, años después, se puedan probar por inexistencia de pruebas.

Ahora bien, lo interesante de la ciencia, es que su motor no es tanto la filosofía sino la fe. ¿Estoy en mis cabales al afirmar esto? Observen el detalle: el Teísmo cree que la explicación de la existencia del Universo se encuentra en Dios que es un ser Trascendente, que está dentro y fuera de su creación y la ciencia cree que existen por fuera de la creación un conjunto de leyes que explicarían la existencia de las cosas –que también se rigen por leyes- aunque estas no se hayan descubierto y quizás no se descubran nunca.

Paul Davies ha realizado un excelente ejercicio comparativo que transcribo ahora para una mejor comprensión de la situación.

Tanto la religión como la ciencia están fundadas en la fe, particularmente, en la creencia de que existe algo “fuera” del universo –ya sea Dios o un conjunto de leyes físicas de origen inexplicable- lo crea, sustenta u ordena. Pero ambas interpretaciones de la realidad fallan, según Davies, al intentar proporcionar una explicación completa del origen de la existencia física.

Isaac Newton fue el primero que tomó la idea de un conjunto de leyes inmutables de la doctrina cristiana, que defiende que Dios creó el mundo y lo ordenó de manera racional, recuerda Davies y agrega: Los cristianos conciben a Dios como fundamento del orden natural, procedente de más allá del universo, y los físicos imaginan sus leyes habitando un reino abstracto trascendente en el que existen relaciones matemáticas perfectas.

Simultáneamente, nota Davies, los cristianos creen que el mundo depende de Dios para su existencia, mientras los físicos declaran que el universo está gobernado por leyes eternas, a las que nada afecta lo que suceda en el universo.

Convengamos que Davies está lejos de ser un cristiano defensor de la fe. Para él, Dios no es necesario para explicar la creación pero se ha dado cuenta que la ciencia en sí, emplea casi la misma cantidad de dosis de fe que la teología sistemática.

Lamentablemente, no todos son igual de sencillo que Davies. El mundo científico está repleto de egos y orgullos a igual que el teleológico, incapaces de admitir las falencias o finitud de un sistema de los estudios científicos o teológicos, que pretenden averiguar los secretos más impenetrables del cosmos, incurrimos no pocas veces, en berrinches polemistas que no llevan a ninguna solución.

Las leyes de la física son tan incuestionables para los científicos como lo es Dios para los cristianos, afirma Davies, pero hasta ahora nadie se ha preguntado de dónde vienen esas leyes ni por qué son como son. Ciencia y religión están basadas por tanto en la fe, afirma, y eso impide conocer el por qué del mundo físico.

Contradicción

Es evidente. El ateo al negar la existencia de un Dios pretendiendo demostrar que la razón es suficiente para explicarlo todo, incurre en la contradicción al no querer darse cuenta que, para afirmar lo que afirma, apela a la fe, precisamente para sustentar sus ideales y que no debería, bajo el imperio del menosprecio intelectual, subestimar la capacidad del sentir para comprobar si algo existe o no.

El teísta, como que se halla en un plano de igualdad, precisamente porque no acepta bajo ningún punto de vista, que la razón puede dar explicaciones coherentes y aceptables no necesariamente teológicas, para explicar un mundo donde se nace, vive y muere siendo que emplea a menudo la razón para dar consistencia a sus exegesis.

Tal vez, la discusión atea-teísta sea un gran despropósito. Tanto unos como los otros apelan a la fe para creer, argumentan en base a hechos de los demás lo cual deja de lado la causa primera que es probar si existe o no Dios independientemente de las acciones buenas o malas de los hombres.


Publicado por RHEX para PATAGONIA EVANGÉLICA el 10/11/2009 06:32:00 PM


Comments



Tu deberías estar Logueado para postear un comentario.

Nombre (requerido)

Email (requerido)

Sitio web

Speak your mind