¿Podría explicarme la doctrina de la Adopción?

La Adopción es el acto originado en la gracia de Dios por el cual él establece una relación paternal/filial con los pecadores justificados, y a raíz de ello Dios los ve y los trata como Sus propios hijos en virtud de la relación de Dios Padre con Jesús confirmado como Mesías. En esta relación filial, Dios garantiza a todos sus hijos los privilegios, las bendiciones y las responsabilidades comprendidas en el estatus de hijo.

Quizá sea indicado volver atrás y explicar que cuando Adán y Eva fueron creados por Dios, ellos fueron creados en una relación filial hacia Dios, ellos lo consideraban como un Padre y él los consideraba como hijos. Es por ello que Lucas 3:30 dice que Adán fue “hijo de Dios”. Adán y Eva no fueron meramente criaturas de Dios, sino hijos de Dios que tenían en ellos la imagen y semejanza de Dios en una forma que ninguna otra criatura tuvo o tiene.

A pesar del cuidado y el amor paternal que Dios derramó sin límites sobre ellos, Adán y Eva atendieron las palabras de Satanás y se rebelaron contra Dios. Al comprender la magnitud y profundidad que implica una relación filial, alcanzaremos a comprender la magnitud de la maldad, el horror, la traición y el misterio terrible del acto más trágico en toda la historia del mundo, el pecado original.

Como directa consecuencia de la rebelión del hombre, Dios lo repudió (aunque algunos prefieren usar “desheredó”). Dios cesó de tratarlo como Su hijo. El simbolismo de este acto de juicio lo podemos ver en que Dios expulsó al hombre del Edén y quitó las bendiciones y privilegios incluidos en el previo estatus de hijo que poseía. (Gn. 3:19,23,24).

Los seres humanos perdieron su absoluto dominio sobre las criaturas. Los animales y los insectos ya no obedecerían voluntariamente al hombre. La sobrevivencia de la raza humana ahora dependería de su propio esfuerzo e inteligencia. El mundo, en lugar de ser un lugar cooperativo y subsirviente a los deseos y necesidades del hombre, era ahora un mundo hostil.

Aclaramos que el hombre retuvo la imagen de Dios en él, pero ahora era una imagen en ruinas, en detrimento, mermada. A pesar de ello, el hombre siguió reteniendo su distinción y superioridad sobre el resto de la creación precisamente por la presencia de la imagen y semejanza de Dios en él. Pero debe quedar claro que a partir del acto de traición al Padre por parte de Adán y Eva, Dios dejó de considerarlos y tratarlos como hijos suyos.

Dios pudo haber abandonado a la raza humana completamente y continuar siendo un Dios justo, pero en lugar de ello y en su misericordia,  diseñó un plan en el cual los pecadores podrían se restaurados a su pleno estatus de hijos, con sus privilegios y bendiciones incluidos. De acuerdo con este plan, el Verbo Eterno, la Segunda Persona de la Trinidad se encarnaría (Jn. 1:12,14). Jesucristo  lograría todo lo necesario para que nosotros fuéramos adoptados nuevamente en la familia de Dios. Para ello Dios preordenó que Jesucristo sería el que gestionara nuestra adopción:

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Jn. 1:12)

La forma en que los humanos pasamos a ser hijos de Dios ahora es recibiendo a Cristo como nuestro Señor y Salvador personal:

“pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús” (Gá. 3:26)

Para finalizar, puntualizamos que la Adopción no debe ser confundida con la regeneración o la justificación. La regeneración trata con nuestra condición pecaminosa mediante la renovación de nuestro corazón, mientras que la adopción trata con nuestra posición delante de Dios y nos otorga una relación filial para con él. La justificación es el acto por el cual Dios nos declara justos y sin culpa delante de Dios, nuestro Juez, mientras que en la adopción somos escoltados, recibidos y abrazados por Dios, nuestro Padre. Como Juez, Dios nos justifica; como nuestro Padre, Dios nos considera Sus hijos.

Establecida la diferencia, digamos que la adopción está inseparablemente conectada con la regeneración y la justificación porque: Dios justifica a los que él ha regenerado, y adopta sólo a aquellos a los que ha justificado. La Adopción es consecutiva a la regeneración y la justificación. <>

Pablo Santomauro


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