EL JESÚS HISTORICO. UNA VERDAD IMPOSIBLE DE REFUTAR CON LA RAZÓN, LA LOGICA Y LA COHERENCIA.

A menudo encontramos a críticos del cristianismo (entre los que me sitúo) que en su afán desmedido llegan incluso a decir que Jesús es un “mito” y que no existió en realidad. Intentaré, utilizando la razón de la que Dios nos dotó, probar mas allá de cualquier duda que eso es una falacia tremenda. Las razones que impulsan a estas personas a decir tal incoherencia no entraré en este escrito a valorarlas. Cada cual podrá saber o intuir los motivos por los que esas personas niegan la existencia de Jesús.

El rostro de Jesus en el rompecabezasAntes de entrar en temas puramente documentales sobre las pruebas, testimonios y evidencias que demuestran la historicidad de Jesús, me gustaría citar algunos de los cientos de especialistas bíblicos independientes que ni siquiera se plantean, por absurda, la posibilidad de que Jesús no sea un personaje real e histórico.

Elaine H. Pagels, James Tabor, Tom Wright, Jhon Dominic Crossan Y Robert w. Funk (a los que se les unen otros 70 especialistas en el llamado “Jesús Seminar”), Steve Mason, Peter Standford, Darrell Turner, Antonio Piñero, Helmut Koester, Harry Barclay Siete, Geza Vermes, Jesús Pelaez, Stevan Davies, Higinio Alas, Joaquim Jeremias, James M. Robinson, Guilles Quispel, Rudolf Bultmann, E.P. Sanders, Puente Ojea, G. Riley, Barth Ehrman……..Y asi podríamos seguir hasta citar CIENTOS Y CIENTOS.

Sin embargo existen “unos pocos” eruditos que se “cuestionan” la veracidad de la existencia de Jesús. ¡Ojo!, que no es que la nieguen tampoco categóricamente, sino que aducen que las “pruebas” y “evidencias” así como los “testimonios” sobre la historicidad de Jesús no son “suficientemente sólidos”. Por tanto su postura es, mas bien, que “no se puede demostrar científicamente” la historicidad de Jesús, no el hecho de que nieguen dicha historicidad. En todo caso, como digo, son muy pocos. De los que si hay muchos, es de los que sin “saber” se dedican a decir que Jesús no existió. De estos ni me molesto en hablar porque sencillamente “no saben lo que dicen ni de lo que hablan”.

Bien, una vez expuesto el tema de la controversia, pasemos ahora a examinar las evidencias documentales que prueban, irremediablemente, que Jesús existió y que vivió en la Palestina del siglo I.

Documentos cristianos:

Las cartas de Pablo:

El mas antiguo son las cartas de Pablo de Tarso (anteriores a los evangelios canónicos) y que TODOS los especialistas las datan del 50 al 60. (Antes de esto, también todos coinciden en que tuvo que haber, y hubo, escritos sueltos (pericopas) y colecciones de “dichos o frases” de Jesús (la llamada “fuente Q”) muy similares al documento llamado “Evangelio de Tomas” cuya datación oscila desde “mediados del siglo I al 120”. Yo, por revelación, afirmo que el “original” de ese ev. Tm es contemporáneo de Jesús y que se escribieron esas frases de Jesús estando este en vida. Pero eso, por ahora, no es demostrable)

El evangelio de Tomas:

Pongo en segundo lugar de antigüedad este evangelio (que en realidad debería ser el primero) porque dentro de los evangelios es el mas antiguo y la fuente en que se basó Marcos para componer el primero de los “sinópticos”. Puesto que es comúnmente aceptado que Marcos se escribió “en torno al 70” (yo, por revelación, afirmo que fue en el 52) eso situaría a Tomas como escrito “antes del 70”. Los eruditos, muchos afirman que entre el 50-60, y otros hasta el 90-110.

Los evangelios sinópticos:

Marcos, Mateo y Lucas, por ese orden, escriben los llamados “sinópticos” (porque son muy parecidos y comparten mas del 70% de material) siendo el primero el de Marcos y que mas tarde “copio” Mateo y le añadió el “sonado nacimiento” y la “espectacular muerte”. Y mas tarde Lucas, por encargo, recoge el testimonio de estos evangelios así como la tradición oral y su experiencia de lo oído por Pablo. Están comúnmente aceptados como escritos entre el 70-90.

El evangelio del discípulo amado:

Es el último de los canónicos escritos y esta atado a finales de siglo I (En esta datación si coincide mi revelación, año 90)

El resto de fuentes cristianas son posteriores o no tienen fiabilidad. Y de tenerla en todo caso están supeditadas a estos documentos. Desde el año 120 en adelante, y hasta el siglo III-IV la documentación es abrumadora, pero no sirve para el fin de este artículo que es la historicidad de Jesús. Aunque si es útil para saber que el movimiento llamado “cristianismo” (cuyo nombre comienza a usarse en Antioquia en torno al 55) empieza a ser realmente importante a partir del año 130. Es decir, un siglo más tarde. Es importante tener esto en cuenta porque cuando hablemos de los testimonios de historiadores se suele argumentar que son “vagas referencias” lo que dan, pero es que en el tiempo en el que escriben (del 70 al 110) el cristianismo no era más que un pequeño movimiento basado en pequeñas “congregaciones” (que se suele traducir por “iglesias”)

Llegados a este punto tenemos que Pablo comienza a escribir sobre Jesús ¡¡¡TAN SOLO 15 AÑOS DESPUES!!! Y cita a Pedro, Juan e incluso al “hermano de Jesús” Santiago (personaje histórico del que no existe ABSOLUTAMENTE NINGUNA DUDA como veremos mas adelante). Tan solo con estas evidencias es suficiente para preguntarse ¿Pudo crear Pablo un “mito inexistente” en solo 15-20 años? La respuesta obviamente es que NO. Los testigos presénciales de los hechos continúan con vida y se hubiera visto la farsa, de hecho “los enemigos de Jesús” son otra fuente de información que prueban su historicidad, como también veremos mas adelante.

La otra hipótesis que se baraja es la posibilidad de que Pablo “transformara” el Jesús histórico en el “cristo de la fe”. Pero esa no la discutiremos aquí porque ya de por si prueba la historicidad de Jesús, único fin de este articulo.

Los propios enfrentamientos “cara a cara” de Pablo con Pedro (supuesto líder de los primeros seguidores de Jesús) son una clara muestra de que Pedro, Juan etc. son también históricos y que no siempre estaban de acuerdo en interpretar las enseñanzas de Jesús. Según Pedro “porque nuestro amado hermano Pablo dice cosas difíciles de comprender”.
Mas tarde llegarían los cismas entre esos seguidores de Jesús conformándose varios grupos (comunidad de Jerusalén, apostólico, pablista, y del discípulo amado entre otros) que a su vez originarían “sub-grupos” mas adelante, como los gnósticos cristianos, salidos en su mayoría de las comunidades pablistas y de la comunidad del discípulo amado.

DOCUMENTOS NO CRISTIANOS

Veamos ahora los documentos no cristianos que hablan de forma directa o indirecta sobre Jesús o sobre el movimiento que origino Jesús, el cristianismo.

Al igual que en los documentos cristianos iremos por orden de antigüedad de los documentos hasta ahora encontrados y que atestiguan la existencia histórica de Jesús.

La carta de Mara bar Sarapión:

Mara Bar Sarapión era un estoico sirio, cuya plenitud se sitúa hacia el 70 d.C. Cuando estaba cautivo en Roma, escribió una carta privada a su hijo Sarapión, estudiante en la ciudad de Edesa, en la que le hace exhortaciones y advertencias ante su posible condena. Dice así:
¿Qué ventaja tuvieron los atenienses con matar a Sócrates, si luego les sobrevino el hambre y la peste, o los samios con quemar a Pitágoras, si luego su país fue sepultado bajo la arena en un instante… o los judíos en crucificar a su sabio rey, si, a partir de ese día, el reino les fue arrebatado?. Dios vengó con justicia a los tres sabios. Los ateniense murieron de hambre, los samios fueron cubiertos por el mar y los judíos fueron deportados y echados de su reino, viviendo dispersos por todos los sitios. Sócrates no ha muerto, gracias a Platón; Pitágoras, gracias a la estatua de Hera, y el sabio rey, a causa de la nueva ley que promulgó.

De este documento se extraen las siguientes afirmaciones:

Asegura que “el sabio rey” (en referencia a Jesús aunque no lo cita de forma expresa) fue “crucificado”.

2- Por causa de esto asegura que “Dios se vengó” y “fueron deportados” los judíos en clara alusión a la revuelta judía que acabo con la destrucción de Jerusalén profetizada por Jesús.

3- Asegura que “el sabio rey”, al igual Sócrates o Pitágoras (puestos aquí al mismo nivel que Jesús) en realidad “no a muerto” debido sobre todo a “la nueva ley” que promulgó.

Es cierto que no cita de forma expresa a Jesús, pero las referencias que da y la fecha en la que escribe a su hijo no dejan lugar a dudas de que “el sabio rey” es Jesús.

El “Testimonio Flaviano”:

El historiador Flavio Josefo escribe entre el 74 y el 92 su “Antigüedades judías” y en ese escrito hace referencia a Jesús. Está aceptado que ese texto tiene interpolaciones “piadosas” hechas con posterioridad por monjes cristianos. Existen varias copias de este escrito, las mas relevantes son la versión griega que dice:

Por esta época vivió Jesús, un hombre sabio, si se le puede llamar hombre. Fue autor de obras sorprendentes y maestro de los hombres que acogen la verdad con placer y atrajo no solamente a muchos judíos, sino también a muchos griegos. Él era el Cristo. Y, aunque Pilato, instigado por las autoridades de nuestro pueblo, lo condenó a morir en cruz, sus anteriores adeptos no dejaron de quererlo. Al tercer día se les apareció vivo, como lo habían anunciado los profetas de Dios, así como habían anunciado estas y otras innumerables maravillas sobre él. Y hasta el día de hoy existe la estirpe de los cristianos, que se denomina así en referencia a él.

También la versión árabe que dice:

En este tiempo existió un hombre sabio de nombre Jesús. Su conducta era buena y era considerado virtuoso. Muchos judíos y gente de otras naciones se convirtieron en discípulos suyos. Los que se habían convertido en sus discípulos no lo abandonaron. Relataron que se les había aparecido tres días después de su crucifixión y que estaba vivo; según esto, fue quizá el Mesías del que los profetas habían contado maravillas.

Y la versión eslava (la menos fiable) que dice:

Entonces apareció un hombre, si es pertinente llamarlo así. Tanto su naturaleza como su forma eran humanas, pero su apariencia fue más que humana. Sus obras ciertamente eran divinas y realizó grandes y asombrosos prodigios. Por eso no puedo llamarlo hombre. Pero viendo su realidad física, tampoco (lo) llamaré ángel. Y todo lo que realizaba (lo) hacía por una fuerza invisible, mediante la palabra y el mandato. Unos decían de él que nuestro primer legislador había resucitado de la muerte Y obró muchas curaciones y prodigios. Otros creían que era un enviado de Dios. Se opuso en muchos puntos a la ley y no observaba el sábado según la costumbre de los antepasados; pero tampoco hacía nada vituperable ni delictivo, y lo realizó todo mediante la palabra. Muchos del pueblo lo siguieron y observaron sus enseñanzas, y muchas almas titubeantes llegaron a creer que las tribus judías se libraría así del yugo romano. Aquel hombre acostumbraba a detenerse delante de la ciudad, en el monte de los Olivos. También allí efectuó curaciones y se le reunieron ciento cincuenta discípulos y una multitud de gente. Viendo su poder, y que obraba con la palabra cuanto quería, le ordenaron que entrara en la ciudad, abatiera a los guerreros romanos y a Pilato y reinara sobre ellos. Pero él rehusó (lectura variante: él nos despreció). Y después, cuando fueron informados los dirigentes judíos, éstos se reunieron con el sumo sacerdote y dijeron: “somos impotentes y débiles para resistir a los romanos. Y como el arco está tenso, vamos a comunicar a Pilato lo que hemos oído y quedaremos tranquilos, no sea que, si se entera por otros, nos despoje de los bienes y ordene degollarnos y dispersar a los niños”. Fueron y lo comunicaron a Pilato. Éste envió tropas, hizo liquidar a muchos del pueblo y mandó llamar a aquel taumaturgo. Y cuando interrogó a los suyos, vio que él era un benefactor y no un malhechor, ni agitador ni aspirante al reinado, y lo dejó suelto. Y es que había curado a su esposa moribunda. Él marchó a su lugar habitual y realizó las obras de costumbre. Entonces se reunió de nuevo más pueblo a su alrededor, porque con sus actos brillaba más que todos. Los letrados se consumían de envidia y dieron treinta talentos a Pilato para que le quitara la vida. Después de ser arrestado encomendó a los suyos la realización de los proyectos. Y los letrados, apoderándose de él, lo crucificaron contraviniendo la ley de los antepasados.

De todas las versiones del “testimonio Flaviano” se concluye que el texto original al que después se le hicieron diversas adiciones, dice así:

Por esta época vivió Jesús, un hombre sabio Fue autor de obras sorprendentes y maestro de los hombres que acogen la verdad con placer y atrajo no sola mente a muchos judíos, sino también a muchos griegos. Y, aunque Pilato, instigado por las autoridades de nuestro pueblo, lo condenó a morir en cruz, sus anteriores adeptos no dejaron de quererlo. Y hasta el día de hoy existe la estirpe de los cristianos, que se denomina así en referencia a él.

De todo esto, y sin entrar en las connotaciones teológicas que pudieran derivarse del texto, lo que está claro y no hay duda es que la frase que encabeza TODOS los textos conservados es:
Por esta época vivió Jesús. (Versión griega)

En este tiempo existió un hombre sabio de nombre Jesús (Versión árabe)

Entonces apareció un hombre, (Versión eslava)

Es decir, que Jesús, “vivió”, “existió” o “apareció”. En todos los caso es algo real.

También como testimonio flaviano se considera su mención a Santiago el hermano de Jesús, Y

DE LA QUE NO EXISTE DUDA ALGUNA DE SU VERACIDAD, que dice así:

Anán… convocó a los jueces del Sanedrín y trajo ante él a Santiago, hermano de Jesús, llamado Cristo y a otros, acusándolos de haber violado la ley y los entregó para que los lapidaran. Esto disgustó incluso a los más celosos observantes de la Ley y, por eso, enviaron en secreto delegados al rey, con el ruego de que exigiera a Anán por escrito que, en adelante, no se atreviera a cometer una injusticia semejante. Algunos de ellos acudieron a Albino… y le hicieron saber que Anán no tenía potestad para convocar al sanedrín para el juicio sin su consentimiento. A consecuencia de este incidente, Agripa lo destituyó ya a los tres meses de su nombramiento.

Aquí si se cita de forma expresa a Jesús “llamado cristo”, y relata el hecho histórico de la muerte de Santiago “el hermano de Jesús” (como también Pablo lo identifica para diferenciarlo del resto de Santiagos).

El testimonio de Tácito:

Publio Cornelio Tácito (61-117 d.C.)

El conocido texto de sus Anales (15, 38-44) dice así:

Pero ni los recursos humanos ni la munificencia imperial ni las maneras todas de aplacar al cielo bastaron para acallar el escándalo o disipar la creencia de que el fuego había ocupado el lugar del orden. Por ello, para cortar los rumores, Nerón señaló como culpables, y castigó con la mayor crueldad, a una clase de hombres, aborrecidos por sus vicios, a los que la turba llamaba cristianos. [Cristo, de quien tal nombre trae su origen, había sufrido la pena de muerte durante el reinado de Tiberio, por sentencia del procurador Poncio Pilato, y] la perniciosa superstición fue contenida durante algún tiempo, pero volvió a brotar de nuevo, no sólo en Judea, patria de aquel mal, sino en la misma capital (Roma), donde todo lo horrible y vergonzoso que hay en el mundo se junta y está de moda.

Lo incluido entre corchetes es considerados por algunos como que “rompe el hilo” del relato, aun asumiendo que el texto: “Cristo, de quien tal nombre trae su origen, había sufrido la pena de muerte durante el reinado de Tiberio, por sentencia del procurador Poncio Pilato”, el resto del relato no ofrece duda alguna y muestra que “los cristianos” ya comenzaron a tener cierta importancia en torno al año 65, poco mas de 30 años después de la existencia de Jesús. De ser “un mito” y no haber existido habrían salido muchas voces discordantes denunciando tal cosa. JAMAS, hasta hace poco, nadie dijo que fuera falsa la historicidad de Jesús.

El testimonio de Plinio el joven:

Pilinio el JovenEntre las tareas que tenía que realizar en Bitinia estaba la atención de las denuncias contra los cristianos. Escribe una carta a Trajano pidiéndole consejo sobre la manera de tratar a los cristianos en su provincia. Esta carta nos dicen algunas cosas sobre los cristianos, pero nada de Jesús. Se conserva la carta de Plinio con la consiguiente respuesta del emperador, cuyo texto, resumido, es el siguiente:

Afirmaban estos cristianos que, en suma, su crimen o, si se quiere, su error, se había reducido a haber tenido por costumbre, en días señalados, reunirse antes de rayar el sol y cantar, alternando entre sí a coro, un himno a Cristo como a Dios, y obligarse con solemne juramento no a crimen alguno, sino a no cometer hurtos ni latrocinios ni adulterios, a no faltar a la palabra dada, a no negar, al reclamárseles, el deposito confiado. Terminado todo esto, decían que la costumbre era retirarse cada uno a su casa y reunirse nuevamente, para tomar una comida, ordinaria empero, e inofensiva; y aun eso mismo lo habían dejado de hacer después de mi edicto por el que, conforme a tu mandato, había prohibido las asociaciones secretas.

Con estos informes me pareció todavía más necesario inquirir qué hubiera en todo ello de verdad, aun por la aplicación del tormento a dos esclavas que se decían ministras. Ninguna cosa hallé, sino una superstición perversa y desmedida. Por ello, suspendidos los procesos, he acudido a consultarte. El asunto, efectivamente, me ha parecido que valía la pena de ser consultado, atendido sobre todo el número de los que están acusados. Porque es el caso que muchos, de toda edad, de toda condición, de uno y otro sexo, son todavía llamados en justicia, y lo serán en adelante. Y es que el contagio de esta superstición ha invadido no sólo las ciudades, sino hasta las aldeas y los campos; mas, al parecer, aún puede detenerse y remediarse. Lo cierto es que, como puede fácilmente comprobarse, los templos antes ya casi desolados, han empezado a frecuentarse, y las solemnidades sagradas, por largo tiempo interrumpidas, nuevamente se celebran, y que, en fin, las carnes de las víctimas, para las que no se hallaba antes sino un rarísimo comprador, tienen ahora excelente mercado. De ahí puede conjeturarse qué muchedumbre de hombres pudiera enmendarse con sólo dar lugar al arrepentimiento.

El texto demuestra que para el año 100 tampoco para Plinio había duda alguna de la historicidad de Jesús.

El testimonio de :

En su obra - Vidas de los Césares, historia de los doce emperadores de César a Domiciano- hay dos breves noticias sobre los cristianos: una, en la Vita Claudii (25,4), versa sobre la expulsión de los judíos de Roma en estos términos:
Como los judíos provocaban continuos tumultos a instigación de Chrestus, los expulsó de Roma.

Sobre esta evidencia suele argumentarse que el nombre que da es “Chrestus” y no “Cristo”, y que por tanto no son la misma persona. Sin embargo esa argumentación no se sostiene porque la confusión de Chrestos por Christos está atestiguada: las formas latinas de esos nombres se pronunciaban del mismo modo en aquella época. Tertuliano (160-220 d.C.) dice que los gobernantes romanos pronunciaban erróneamente chrestianus por christianus (Apologético 3). Y hasta donde se no existe ningún “crestus” asociado a “los judíos” que tuviera relevancia como para que un historiador lo citara de pasada y entendiendo que se sabe de quien se habla.

El testimonio de Luciano de Samosata:

Luciano de Samosata (ca. 115-ca. 200).

Luciano es autor, entre otros, de un escrito de corte irónico contra los cristianos, titulado La muerte de Peregrino. Éste peregrino era un converso al cristianismo y apóstol itinerante de la nueva religión y, luego, apóstata. Luciano lo considera un embaucador. El texto de Luciano dice así: Luciano de SamasotaFue entonces cuando (Proteo) conoció la admirable doctrina de los cristianos, al encontrarse en Palestina con sus sacerdotes y escribas. Y ¿qué creéis que pasó? En poco tiempo los hizo parecer como niños descubriendo que él era únicamente el profeta, maestro del culto, conductor de sus reuniones, todo en suma […] y le daban el título de jefe. Después, por cierto, de aquel hombre a quien siguen adorando, que fue crucificado en Palestina por haber introducido esta nueva religión en la vida de los hombres […] Su primer legislador les convenció de que todos eran hermanos y así, tan pronto como incurren en este delito, reniegan de los dioses griegos y en cambio adoran a aquel sofista crucificado y viven de acuerdo con sus preceptos. Por ello desprecian igual todos los bienes, que consideran de la comunidad.

Este texto aporta poca cosa sobre Jesús, pero también es un testimonio de su historicidad.

Hemos visto hasta aquí, que ni durante el siglo I ni durante el II hubo NADIE que dudara de la historicidad de Jesús. Durante el sigo II seria donde tendría lugar el verdadero auge del cristianismo. En esas fechas el filosofo Celso escribe su “discurso verdadero contra los cristianos” al cual respondió el gran teólogo Orígenes en “Contra Celso”. Tampoco Celso dudo nunca de la historicidad de Jesús, del que dijo, aceptando cosas recogidas del talmud, que fue hijo de un soldado romano en una relación adulta de Maria y que en Egipto estudio magia que era mediante la cual hacia “los prodigios”.

Durante los siglos II al IV los judíos recogen su tradición oral en el Talmud y en ella se recogen varios relatos atribuibles a Jesús. NINGUNO pone en duda su historicidad.

El testimonio del Talmud:

Las fuentes talmúdicas son: Sanhedrín 43a, Sanhedrín 67a, Sanhedrín 107b, Sotá 47a, Shabbat 104b1 y alguna otra. Pero siempre para desprestigio de Jesús lógicamente.
Para no extender mucho este articulo y habida cuenta de que ese testimonio es prácticamente nulo por su lejania en el tiempo y en su tendencia anti-jesús y anticristiana. Lo resumiré aportando lo que dice G. Theissen, (El Jesús histórico, p. 107). Según este autor de los testimonios paganos sobre la existencia de Jesús puede extraerse lo siguiente:

El valor de unas noticias extracristianas sobre Jesús, independientes entre sí, es doble. Hay que señalar, ante todo, el hecho de unos observadores los cristianismos, tanto hostiles como neutrales o simpatizantes, que admiten la historicidad de Jesús y no dejan lugar a la duda. Además, las noticias no cristianas permiten controlar distintas fechas y datos de la tradición cristiana primitiva. Así, Josefo confirma que Jesús tuvo un hermano llamado Santiago. La muerte violenta de Jesús es recogida por Josefo, Tácito y Mara bar Sarapión (y los rabinos). Tácito hace responsable a Pilato de ella; Mara (y las fuentes rabínicas, a los judíos; y Josefo, presumiblemente, a los romanos en cooperación con las autoridades judías. De los milagros de Jesús hablan Josefo y los rabinos, el primero en sentido valorativo neutral, los segundos bajo la acusación de brujería. Que Jesús actuó como maestro lo saben Josefo, que lo califica de “hombre sabio” y “maestro”, y Mara, que menciona las nuevas leyes del rey sabio. Josefo añade a los títulos atribuidos a Jesús el de “Cristo/Mesías”- los historiadores romanos emplean ya el término “Cristo” como nombre propio; y Mara, el de Rey sabio.

Por tanto todo aquel que se atreva a decir que Jesús no existió estará obligado a explicar como es posible que Pablo se invente un personaje en torno al año 45 (tan solo una década después de la ejecución de Jesús) y que se ponga a predicarlo, teniendo en cuenta que ANTES fue un perseguidor de los cristianos (¿Quién se inventaría entonces a ese Jesús de los cristianos que perseguía Pablo????) y que alude en sus cartas a personajes como Pedro y el resto de apóstoles (algunos de ellos confirmados por la tradición judía en el talmud). También tendrá que explicar porque NADIE dudó de la historicidad de Jesús, incluyendo historiadores que escribieron en el siglo I como ya hemos visto. Aquel que niegue la historicidad de Jesús sencillamente NO SABE DE LO QUE HABLA. Yo por mi parte deciros a los creyentes que, no solo es que existió y existe sino que: ¡¡JESÚS VUELVE!!

Fuente:

http://www.periodistadigital.com/foros/viewtopic.php?t=20167


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