¿Cual fueron las razones posibles, causa de la desaparicion de la iglesia primitiva en el norte de Africa?

La tragedia del eclipse casi total de la iglesia cristiana en el norte de África no tiene paralelo en la historia. En los siglos segundo, tercero y cuarto, Cartago fue uno de los grandes centros del cristianismo. El templo de Venus de aquella ciudad se había convertido en una iglesia cristiana. Entre los famosos padres de la iglesia contamos a los norafricanos Tertuliano, Cipriano y Agustín. Pero la conquista musulmana del siglo siete dejó apenas un débil vestigio de la fe cristiana en esa región donde se había predicado el evangelio tan elocuentemente.

¿Por qué sucedió eso? Kilgour, sugiere una razón que merece consideración. Dice él:

“La advertencia solemne que emana del norte de África es que, juntamente con la predicación, se hace n ecesario tener la Biblia en el idioma vernáculo. Egipto, Siria, Armenia y Georgia comprueban que ninguna iglesia que tenía las Escrituras en la lengua de la gente común, jamás pereció completamente. Y la tarea de hoy día es la reparación del error por el cual el norte de África pagó un precio tan caro.”

Una de las causas de la desaparición casi total de la iglesia en el Norte de África,mucho tiene que ver el Islam: «El mahometanismo es la única gran religión poscristiana en el mundo.Como tuvo su comienzo con Mahoma en el siglo VII, pudo reunir ciertos elementos del cristianismo y del judaísmo, junto a otras costumbres de Arabia.El Islam adopta la doctrina de la unidad de Dios, Su Majestad y Su Poder Creativo, y la usa para repudiar a Cristo, El Hijo de Dios. Malinterpretando la noción de la Trinidad, Mahoma hizo de Cristo un profeta, que lo anunciaba a El (Mahoma) tal como los cristianos tenemos a Isaías y Juan el Bautista como profetas que anunciaban a Cristo. El Occidente Europeo cristiano, apenas escapó la destrucción a manos de los musulmanes.Una vez fueron detenidos cerca de Tours, y otra vez, un tiempo después, a las puertas de Viena.La Iglesia de todo el norte de África fue prácticamente destruida por el poder musulmán. … Los esfuerzos misioneros de la Iglesia para con este grupo han sido, al menos en la superficie, un fracaso, ya que los musulmanes, son hasta ahora, inconvertibles. La razón es que, para un seguidor de Mahoma convertirse al cristianismo, sería como para un cristiano convertirse en judío. Los musulmanes creen que ellos tienen la final y definitiva revelación de Dios para el mundo, y que Cristo solo fue un profeta que anunciaba a Mahoma, el último de los verdaderos profetas de Dios. En nuestros tiempos, el odio de los países musulmanes para con el Occidente se está convirtiendo en odio contra el propio cristianismo.

Aunque los estadistas aun no lo han tomado en cuenta, aun existe un gran peligro de que el poder temporal del Islam regrese, y con el, la amenaza de que sacuda duramente a un Occidente que ha dejado de ser cristiano. Los escritores musulmanes dicen:”cuando las plagas de langosta obscurecen a los países, en sus alas portan estas palabras en Árabe: “Somos los mensajeros de Dios y cada uno de nosotros tiene 99 huevos, si tuviéramos 100, devastaríamos el mundo y a todo lo que en el existe.”»

Yo personalmente creo que además de la falta de traducciones de biblias escritas en el lenguaje del pueblo algo muy necesario para el éxito de la evangelización, fue el debilitamiento de las iglesias del Norte de África debido a los cismas que surgieron como consecuencias de las herejías que fueron apareciendo: «Las luchas tuvieron lugar en el siglo IV y a comienzos del V, y precisamente en el norte de África, patria clásica de la teología moral del cristianismo antiguo. Aquí escribió Tertuliano sus tratados fundamentales sobre temas morales, chocando con la extraña doctrina del montanismo; también aquí (al lado de Roma) con la cuestión de la readmisión de los pecadores en la Iglesia no sólo se ocuparon intensamente los ánimos o se soliviantaron violentamente, sino que el mismo Cipriano declaró inválido el bautismo administrado por los herejes. Desde que terminaron las últimas persecuciones en el norte de África (303-305), en las cuales algunos cristianos demostraron nuevamente su debilidad, volvieron a plantearse todas las viejas cuestiones y hubo de nuevo obispos que se decidieron por un tratamiento más duro: los donatistas. Consiguieron rápidamente éxitos sorprendentes. En el primer momento no se llegó a una ruptura completa, pero sí hubo una división efectiva de la Iglesia norteafricana en dos partidos antagónicos. En seguida en algunas ciudades, y luego en la mayor parte, se encontraron dos obispos enfrentados. Esto dio origen a un verdadero cisma, que duró todo un siglo y pesó gravemente sobre la Iglesia. Los acontecimientos cobraron una importancia fundamental por el trabajo de clarificación teológica realizado entonces principalmente por Agustín: la esencia del ministerio eclesiástico, del cual apenas nadie se había ocupado hasta el momento, fue reconocida y descrita con mayor precisión.»

«El reinado de Justiniano marca una época triste en la historia de la Iglesia en África, debido a la parte asumida por el clero en lo que se ha dado en llamar laTria Capitula. Mientras una parte del episcopado perdía su tiempo y sus energías en discusiones teológicas infructuosas, otras fracasaban en cumplir con su deber. En estas circunstancias, el Papa Gregorio Magno mandó hombres a África, cuyo temperamento elevado contribuyó grandemente a incrementar el prestigio de la Iglesia Romana. El notario Hilario se convirtió, hasta cierto punto, en Legado Papal con autoridad sobre los obispos africanos. Los convenció de cuál era su deber, los instruyó y reprendió, y convocó concilios en nombre del Papa. Con la ayuda del metropolitano de Cartago, logró restaurar la unidad, la paz, y la disciplina eclesiástica en la Iglesia en África, que se vio fortalecida por este cambio tan afortunado que restauró el respeto y la autoridad de la Sede de Roma. No obstante, esta renovación vigorosa no duró mucho.

Los árabes, que habían conquistado Egipto, invadieron África. En 642 ocuparon Barca y Cirenaica; en 643 conquistaron parte de Tripolitania. En 647, el califa Omán dio orden de atacar África directamente, y un ejército que había obtenido una victoria en Sbeitla se retiró contra el pago de un rescate abultado. Siguieron algunos años de respiro. La Iglesia en África demostró su adhesión firme a la ortodoxia permaneciendo fiel al Papa Martín I (649-655) en su conflicto con el emperador de Bizancio. Los últimos cuarenta años del siglo VII presenciaron la caída gradual de los fragmentos del África bizantina para pasar a manos de los árabes. Los beréberes, o tribus nativas, que con anterioridad parecían próximos a convertirse al Evangelio, en poco tiempo y sin resistencia, se pasaron al Islam. En 695, los árabes tomaron Cartago. Dos años después fue retomada por el patricio Juan, pero solo por un período corto; en 698, Hassan tomó nuevamente posesión de la capital de África del Norte. Con este desastre aplastante que fue la invasión árabe, las Iglesias de África desaparecieron. No todo se destruyó, pero ese resto de vida cristiana era tan pequeño que pasó a ser materia de estudio antes que de historia. »

«Poco después, primero los herejes, después los vándalos, por último los mahometanos, de tal manera devastaron y asolaron el África cristiana que la que tantos ínclitos héroes ofreciera a Cristo, la que se gloriaba de más de trescientas sedes episcopales y había congregado tantos concilios para defender la fe y la disciplina, ella, perdido el sentido cristiano, se viera privada gradualmente de casi toda su humanidad y volviera a la barbarie.»

fuentes:

  • http://www.conoze.com/doc.php?doc=4917
  • http://www.mercaba.org/SANTORAL/Vida/06/06-03_S_carlos_luanga_companeros.htm
  • http://www.corazones.org/maria/musulmanes_maria.htm
  • http://www.enciclopediacatolica.com/a/iglesiaafricanaprimitiva.htm


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