La supremacía de Dios

Junio 9, 2009 | |

La supremacía de Dios

En el estudio de las perfecciones de Dios resalta el hecho de que El es Soberano Supremo del universo.

El concepto teológico, filosófico y antropológico Dios hace referencia a una suprema deidad adorada por algunas religiones, en especial las de origen abrahámico y aquellas relacionadas. Su conceptualización ha sido tema de debate en casi todas las civilizaciones humanas.

El vocablo «dios» se escribe en español con mayúscula como sustantivo propio cuando se refiere a la idea de ser supremo de las religiones monoteístas, como son el judaísmo, el cristianismo, el islam y, quizá en menor medida, el zoroastrismomazdeísmo.

En la tradición cristiana, desde la Edad Media, Dios es objeto de estudio de la teología. Desde tiempos de Santo Tomás de Aquino (1225-1274), se asume que la existencia de Dios no es tarea comprobable por el método científico, sino que su existencia ha de demostrarse en el ámbito de la metafísica.

En el Islam, el Corán no discute en profundidad el tema de demostrar la existencia de Dios, ya que dice ésta es confirmada por el instinto humano puro y sano (así como por la mente no contaminada con «la impureza del politeísmo»). Más aún, la afirmación de la Unidad Divina, es algo natural e instintivo.

“Dios es el ser supremo por excelencia y el conocimiento de su existencia está innato en el alma de todos los hombres. No hay pueblo, por rudo o inculto que sea, que no se haya forjado una idea de la Divinidad aunque sea revestida de formas toscas y groseras”.

heavensstairwaytop3pl4.jpg

El poder supremo de Dios

Destilad, oh cielos, desde lo alto,
y derramen justicia las nubes;
ábrase la tierra y dé fruto la salvación,
y brote la justicia con ella.
Yo, el SEÑOR, todo lo he creado.

¡Ay del que contiende con su Hacedor,
el tiesto entre los tiestos de tierra!
¿Dirá el barro al alfarero: “Qué haces”?
¿O tu obra dirá: “El no tiene manos”?

¡Ay de aquel que diga al padre: “¿Qué engendras?”
O a la mujer: “¿Qué das a luz?”

Así dice el SEÑOR, el Santo de Israel y su Hacedor:
Preguntadme acerca de las cosas venideras tocante a mis hijos,
y dejaréis a mi cuidado la obra de mis manos.

Yo hice la tierra y creé al hombre sobre ella.
Yo extendí los cielos con mis manos,
y di órdenes a todo su ejército.

Yo lo he despertado en justicia,
y todos sus caminos allanaré.
El edificará mi ciudad y dejará libres a mis desterrados
sin pago ni recompensa–dice el SEÑOR de los ejércitos.

(Isaías 45.8-13)

Alguien ha dicho, con razón, que, “ningún dominio es tan absoluto como el de la creación.”

  • Aquél que podía no haber hecho nada, tenía el derecho de hacerlo todo según su voluntad.
  • En el ejercicio de su poder soberano hizo que algunas partes de la creación fueran simple materia inanimada, de textura más o menos refinada, de muy diversas cualidades, pero inerte e inconsciente.
  • El dió a otras organismo, y las hizo susceptibles de crecimiento y expansión, pero, aún así, sin vida en el sentido propio de la palabra.
  • A otras les dio, no sólo organismo, sino también existencia consciente, órganos del sentido y movimiento propio.
  • A éstos añadió en el hombre el don de la razón y un espíritu inmortal por el cual está unido a un orden de seres elevados que habitan en las regiones superiores.
  • El agita el cetro de la omnipotencia sobre el mundo que creó.
  • “Alabe y glorifique al que vive para siempre; porque su señorío es sempiterno, y su reino por todas las edades. Y todos los moradores de la tierra por nada son contados; y en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, hace según su voluntad: ni hay quien estorbe su mano y le diga: ¿qué haces? “(Dan. 4:34-35).

La criatura, considerada como tal, no tiene derecho alguno. No puede exigir nada a su Creador, y como quiera que sea tratado, no tiene razón en quejarse.

No obstante, al pensar en el señorío absoluto de Dios sobre todas las cosas, no deberíamos de olvidar nunca sus perfecciones morales. Dios es justo y bueno, y siempre hace lo que es recto. Sin embargo, ejerce su soberanía según su voluntad imperial y equitativa. Asigna a cada criatura su lugar según parece bien a sus ojos. Ordena las diversas circunstancias de cada una según sus propios consejos. Moldea cada vaso según su determinación inmutable. Tiene misericordia del que quiere, y al que quiere endurece.

Dondequiera que estemos, su ojo está sobre nosotros. Quienquiera que seamos, nuestra vida y posesiones están a su disposición. Para el cristiano es un Padre tierno; para el rebelde pecador será fuego que consume.

  • “Por tanto, al Rey de siglos, inmortal, invisible, al solo sabio Dios sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amen” (1 Tim. 1:17).
  • “Pensabas que de cierto sería yo como tú” (Sal. 50:21)

En una de sus cartas a ErasmoLutero decía: “Vuestro concepto de Dios es demasiado humano”.

El renombrado erudito probablemente se ofendió por tal reproche que procedía del hijo de un
minero; sin embargo, lo tenía perfectamente merecido.


Comments



Tu deberías estar Logueado para postear un comentario.

Nombre (requerido)

Email (requerido)

Sitio web

Speak your mind