ARGUMENTOS DE LA EXISTENCIA DE DIOS I

Autor:Paulo Arieu

I. — El argumento de la existencia y el Ser necesario

Se trata de un argumento muy célebre, que en el curso de los siglos ha suscitado muchas discusiones. Algunos filósofos —en general, los escolásticos— lo hallan deficiente. Otros, como Descartes y Leibnitz, le reconocieron fuerza persuasiva.

¿Cuál es el argumento más fuerte que nos induce a admitir la existencia de Dios?… Es el argumento llamado de la existencia y el Ser necesario

«La forma más popular del argumento ontológico, usa básicamente el concepto de Dios para probar Su existencia. Este comienza con la definición de Dios como “Ese del cual no puede ser concebido uno más grande”. Entonces se sostiene que existir es mayor que no existir, y por tanto el mayor ser concebible debe existir. Si Dios no existió, entonces Dios no sería el mayor ser concebible – pero eso iría a contradecir la definición misma de Dios.»[0]

Helo aquí:.[1]

«1. Existen seres en este mundo.
a) Tal es la convicción de la inmensa mayoría de los hombres y de los filósofos, que son realistas; vale decir, admiten la existencia de realidades objetivas, fuera de nuestra mente, e independientes de ella.
b) Aun los idealistas, que niegan la existencia del mundo exterior, deben admitir, al menos, la existencia del “yo” de cada uno.
Es, pues, irrefutable que existe un ser, al menos: “yo”, que pienso.

2. Ahora bien; este ser que existe, o es necesario o es contingente.
a) Se llama SER NECESARIO el que de tal manera existe, que no puede no existir. La existencia pertenece a su esencia. No sería lo que es, si no existiera. Tiene en su esencia la plena razón de su existencia. Existe por sí. No depende de ningún ser para existir.

b) SER CONTINGENTE: Es todo ser que existe, pero puede muy bien no existir. La existencia no pertenece a su esencia. Por lo tanto, no tiene en su esencia la plena razón de su existencia. La razón de su existencia es la operación productiva de otro ser, causa eficiente de su existencia. Existe, pues, por obra de otro ser.

3. No hace falta mucha reflexión para reconocer que el “yo”, mi ser, no es necesario. Es contingente. No existió siempre. Debe su existencia a la actividad de otros seres.

La experiencia nos prueba la contingencia de muchos otros seres también, por no decir todos los que conocemos en el universo.

4.La existencia de un ser contingente exige la de otro ser, a cuya operación productiva debe su existencia el primero.

5. Este otro ser, a que debe su existencia, puede ser contingente también. Pero todos los seres existentes no pueden ser contingentes.
No pueden haber recibido todos la existencia de otro contingente.Si admitiéramos que todos los seres son contingentes, tendríamos que aceptar forzosamente que el primero de ellos —se entiende, en el tiempo—debería su existencia a la obra del no – ser. Sería producto del no – ser.

6. Ahora bien; atribuir al no – ser la causalidad eficiente de todos los seres contingentes, implicaría una gran contradicción. El no – ser no puede ser causa eficiente de ninguna existencia. La primera condición para obrar, es existir.

7. ¿De dónde provino esta contradicción?… De suponer que todos los seres son contingentes. Luego, debe existir, al menos, un ser necesario.

8. Este Ser necesario es Dios.»

Así lo propuso Anselmo de Canterbury:

SAN ANSELMO (1033-1109) comenta las palabras de la Sagrada Escritura: “Dijo,el necio para sí: No hay Dios; y se propone demostrar que es una verdadera necedad negar la existencia de Dios.

«Dios es el ser más perfecto que se puede concebir; luego tiene que existir;   de lo contrario, podríamos concebir algo mayor que El, es decir, algo existente. Prescindiendo del contexto en que Anselmo sitúa este razonamiento,[2] la falacia es evidente al comprobar que Anselmo da un salto indebido del orden lógico de las ideas (lo que podemos concebir) al óntico de los seres (lo que existe). En una palabra, respondemos: Si Dios existe (es lo que se pretende probar), ha de ser el más perfecto posible de los seres;pero el hecho de que lo concibamos así no le confiere, sin más, el hecho de existir.»

DESCARTES propuso el mismo argumento sustancialmente en esta forma:

«Lo que está contenido clara y distintamente en un concepto, es verdadero.Nuestro concepto de Dios es de un ser perfectísimo, que posee todas las perfecciones en grado sumo. Ahora bien; la existencia es ciertamente una perfección; y por eso, debe hallarse en Dios.

Luego, DIOS EXISTE.

Aclara su argumento de esta manera:

El ser contingente es por definición el que puede ser o no ser. La existencia no pertenece a su esencia. En ésta no está la razón de su existencia, si existe. Si le atribuimos la existencia, ha de ser por un juicio sintético, oriundo de la experiencia.

En cambio, en el ser necesario la existencia pertenece a su esencia. Toda la razón de la existencia del ser necesario está en su esencia. Por eso, el juicio con que le atribuimos la existencia, es analítico. Es tan contradictorio concebir a Dios no existente, como concebir una circunpuntos no estuviesen a igual distancia del centro.

3. LEIBNITZ, a su vez, presentó la misma prueba de otra manera.

He aquí el núcleo de su razonamiento:

El ser infinitamente perfecto, cuya esencia incluye la existencia, existe necesariamente, si es posible.

Es así que es posible, puesto que la idea de Dios no encierra ningún límite, ninguna negación, y por consiguiente, ninguna contradicción.Luego, DIOS, el ser infinitamente perfecto, EXISTE.»[3]

A este argumento el científico objetará:

1.° que lo contingente o relativo, que surge y desaparece, no es la masa atómica o la energía constante del Universo, sino las distintas firmas que una diversa composición molecular ofrece a maestra percepción;
2.° como ya advirtió Kant, que tal argumento demostraría, a lo más, la existencia de un ser supramundano, como arquitecto del Universo, pero no precisamente la del Dios que admitimos los cristianos.
» [4]

Crítica de Patricio Hopkins

«Nos parece un argumento original, muy ingenioso, pero no muy sólido. Es verdad que no podemos concebir al ser perfectísimo sino como existente. El concepto de él encierra necesariamente la nota de existencia. Pero el solo hecho de concebir un ser mentalmente, no es razón suficiente para atribuirle existencia en el orden ontológico (de los seres reales). No porque yo conciba con la mente una isla de perfecto gozo y eterna juventud, se sigue que ella existe.

Es menester dar razón suficiente del paso del orden conceptual al orden ontológico. Este argumento no nos da esa razón.»[5]

Hebe H.Vidal comenta:

«Aunque muchos autores llaman “ontologistas”  a todos  aquellos que afirman que Dios es el objeto de un conocimiento intuitivo, reservamos específicamente el nombre de “argumento ontológico”   (demostración “a simultáneo”)   al tipo de argumentación en la cual se pasa inmediatamente de la idea de Dios a la existencia de Dios. La paternidad de este famoso   argumento   corresponde   históricamente   a   San Anselmo de Cantorbery; más tarde lo volvieron a tratar Descartes (Quinta Meditación) y Leibniz (Monadología). San Anselmo escribe en su  “Proslogion”   (cap. II): “El insensato debe convencerse de que existe, al menos en el entendimiento, algo mayor que lo cual nada puede pensarse; porque cuando oye esto, lo entiende, y lo que se entiende existe en el entendimiento. Y en verdad, aquello mayor que lo cual nada puede pensarse no puede existir sólo en el entendimiento. Pues si sólo existe en el entendimiento, puede pensarse algo que exista también en la realidad, lo cual es mayor … Existe, por tanto, fuera de toda duda, algo mayor que lo cual nada puede pensarse, tanto en el entendimiento como en la realidad”. Y en el cap.  III dice: “Luego  existe verdaderamente algo mayor que lo cual nada puede pensarse, y de tal modo, que no puede, pensarse que no exista. Y eso eres Tú,  Señor Dios nuestro. Por tanto  existes verdaderamente, Señor Dios mío…”

Critica: El  argumento   anselmiano,  más  sutil  de  lo que a primera vista parece, fue refutado por Santo Tomás y más tarde por Kant. Santo Tomás sostiene que la demostración carece de valor porque hay un paso ilegitimo del orden lógico al orden óntico. Es verdad que si yo concibo a Dios como perfecto debo concebirlo también como existente; pero esto ocurre en el plano lógico de mi pensamiento; no me es lícito concluir de esto la existencia real extramental de Dios.» [6]

«N. B. — Es menester rumiar sin prisa todos los pasos de este argumento, con un esfuerzo sincero, imparcial, para captar su verdad y todo lo que implica ésta. Si se hace así, la fuerza persuasiva de este argumento impresionará al intelecto.»[7]

Pero recuerda que: Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan “(Hebreos 11:6).

Notas

[0] http://www.gotquestions.org/Espanol/Existe-Dios.html

[1] Patricio Hopkins, Filosofía,p. 283-284, ediciones Almagro, Buenos Aires, Argentina,1975

[2] Véase J. Marías, Historia de la Filosofía (Madrid, Revista de Occidente, 1969), pp. 140-142., citado en Francisco La Cueva, Un Dios en Tres personas, Curso de Formacion Teológica evangélica tomo II, Ed. Clie.

[3] Patricio Hopkins, Filosofía,p. 288-289, ediciones Almagro, Buenos Aires, Argentina,1975

[4] Francisco La Cueva, Un Dios en Tres personas, p.33-34,Curso de Formación Teológica evangélica tomo II, Ed. Clie.

[5] Patricio Hopkins, Filosofía,p.289, ediciones Almagro, Buenos Aires, Argentina,1975

[6] Hebe R.Vidal, Fundamentos de Filosofia, p. 97, Librería Huemul, 1970,Buenos Aires, Argentina

[7] Patricio Hopkins, Filosofía,p. 284, ediciones Almagro, Buenos Aires, Argentina,1975


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