La existencia de Dios es afirmada sin ambages por los escritores bíblicos

Autor: Paulo Arieu

«La existencia de Dios es afirmada sin ambages por los escritores bíblicos; es importante que aquí notemos tres cosas importantísimas:

1.Primero, la historia de la Biblia es inexplicable sin Dios, especialmente la historia de la nación de Israel.(Num. 12:6 RV 1960; Juan 8:58 RV 1960; Heb. 1:1 RV 1960)

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2.Segundo, la profecía cumplida (la más fuerte evidencia) concerniente a las naciones de Egipto, Babilonia, Persia, Grecia y Roma es inexplicable sin Dios.(Daniel 2:35-49 RV 1960; Daniel 7 RV 1960)

3.Tercera, la misma Biblia indica el testimonio de la creación visible a favor de la existencia de Dios: (Ro. 1:19-20)[1]

Miremos estos pasajes bíblicos:

  • “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” (Gen 1:1 RV 1960)
  • “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.” (Is. 43:7)
  • “porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas” (Hch. 17:23-24 RV 1960)
  • “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. ” (Heb. 11:6 RV 1960)
  • “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido… Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. ” (I Jn. 1:1-7 RV 1960)
  • “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,” (2ª Co.4:7.)

Conclusión:

«La Biblia no intenta demostrar la existencia de Dios; sencillamente, la supone. La auto-revelación de Dios en Su Palabra comporta obviamente la existencia del que en ella se revela. Por otra parte, la mentalidad semita no se aviene bien con las abstracciones lógicas, sino que es sumamente práctica y concreta, inclinada a fijar las ideas en hechos, los sentidos en símbolos, las normas en acti tudes. Por eso, la Biblia no comienza con una exposición teórica, sino con un «hecho», una actividad de Dios: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra» (Gen. 1:1). … Por eso, el que estudie bien la Sagrada Escritura, aprenderá de Dios a través del modo de conducirse respecto al hombre. En otras palabras, Dios no es propiamente un objeto al alcance de nuestra mente, al cual se va por medio de intuiciones o racioci nios, como un problema de física o de matemáticas, sino que Dios sale al encuentro del hombre, se revela a él y le capacita para que penetre en el espacio divino con los ojos de la fe.»[2]

Por esto, dice Francisco La cueva, no tiene sentido insistir en «raciocinios filosóficos». El Nuevo Testamento nunca presenta a un creyente enzarzándose en argumentos con un incrédulo.

Salvo el discurso de Pablo en el areópago, que provocó una crisis espiritual en el apóstol Pablo, cuando los griegos se retiraron indiferentes ante sus intentos apologéticos de explicar racionalmente la resurrección.

«En Grecia el nombre de Areópago se refería a una colina situada al sur del ágora, pero también designaba al Consejo Supremo de Atenas que en esa colina solía reunirse siglos atrás. Puede entenderse, o que Pablo fue llevado a la colina como un lugar aparte para escucharle con detenimiento, o que fue presentado ante el Consejo del Areópago para que allí declarara sobre lo que predicaba. “¿Podemos saber cuál es esa nueva doctrina que tú expones? pues te oímos decir cosas extrañas y queremos saber qué es lo que significan” le cuestionaron.

Pablo, de pie en medio del Areópago, con inspirada elocuencia les dijo:

  • Atenienses, veo que ustedes son, por todos los conceptos, los más respetuosos de la divinidad. Pues al pasar y contemplar sus monumentos sagrados, he encontrado también un altar en el que estaba grabada esta inscripción: . Pues bien, lo que adoran sin conocer, eso les vengo yo a anunciar. El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, que es Señor del cielo y de la tierra, no habita en santuarios fabricados por mano de hombres; ni es servido por manos humanas, como si de algo estuviera necesitado, el que a todos da la vida, el aliento y todas las cosas.” (Hch. 17:19-32 RV 1960)

Hacia la parte final de su predicación les habló de cómo ese Dios, al que ellos tenían por desconocido, había dado a todos los hombres una garantía de su justicia al resucitar a Cristo.

Todo había ido bien para Pablo hasta que habló de la resurrección, pues debido a la confusión con la diosa Anastasis, se burlaron de él, aunque algunos se le adhirieron y le creyeron.»[3]

«El testimonio del cristiano es siempre una apelación a los hechos: a lo que Dios ha hecho para revelarnos Su mensaje de salvación, y a la persona sagrada de Jesús que ha podido interpretarnos (Juan 1:18) correctamente a Dios, por ser su Verbo, «el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia» (Heb. 1:3). Por tanto, no digamos al incrédulo: «Vamos a discutir», sino «Ven y ve-» (Juan 1:46).»[4]

  • “y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;” (I Pe. 3:15 RV 1960)

Hemos sido creados para glorificar a Dios, y esto implica muchas cosas. Pensando en el servicio que debemos realizar, podemos pensar en que somos:

1. Creados para servir Ef.2:10
2. Salvados para servir. 2ª Tm. 1:8-9
3. Llamados para servir 1ª Pe. 2:9, Ro. 7:4

Notas

[1]A.H.Yetter, Principales doctrinas bíblicas vol. 1 Cursos por correspondencia,p.21,Publicación la Biblia dice, Quito, Ecuador

[2] Francisco La Cueva, Un Dios en Tres personas, p.37,Curso de Formación Teológica evangélica tomo II, Ed. Clie.

[3] http://www.camineo.info/news/167/ARTICLE/5101/2008-07-08.html

[4] Un Dios en Tres personasp.38,Curso de Formación Teológica evangélica tomo II, Ed. Clie.


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