Ago
7
Destacados de la Predestinacion de San Agustin
Agosto 7, 2010 | Tagged PREDESTINACIÓN, San Agustín | 1 Comment
Jul
19
TEOLOGÍA, TEOLOGÍA NATURAL Y TEODICEA
Julio 19, 2010 | | Leave a Comment
TEOLOGÍA, TEOLOGÍA NATURAL Y TEODICEA
ANDRÉS ARIEL LUETICH
FILÓSOFO
Página personal: www.luventicus.org/gente/aluetich.html
RESUMEN
Siguiendo el criterio según el cual la teología tiene su fundamento en la revelación mientras que la filosofía lo tiene en la razón, la teología y la filosofía suelen ser ubicadas en oposición. Pero la palabra ‘teología’, que se remonta a Platón, tenía originalmente un significado distinto, eminentemente filosófico. Esta teología, en cuanto teoría de la naturaleza de lo divino tal como se revela en la naturaleza de la realidad, se conserva entre nosotros bajo otras dos denominaciones: “teología natural” (Terencio Varrón, San Agustín) y “teodicea” (Leibnitz).
1. ORIGEN DEL CONCEPTO DE TEOLOGÍA NATURAL
Por lo general, se tiende a pensar la “teología natural” en contraste con la “teología sobrenatural”. Pero, como veremos, esta distinción es tardía (medieval, cristiana); el concepto de “teología natural” es anterior (griego).
En la Edad Media la “teología natural”, filosófica, fue puesta al servicio de la “sobrenatural”, basada en la revelación, en la autoridad de Dios. Segtin sostiene Werner Jaeger (1992), esto le permitió a la tradición griega sobrevivir en Europa: “Si la continuidad de la antigua tradición griega nunca se rompió por completo en Europa, esto se debe al hecho de que la filosofía griega se mantuvo viva. Pero ello no hubiera sido posible si esta misma filosofía no hubiese servido, como theologia naturalis, de base a la theologia supernaturalis del cristianismo.”
¿En qué se basa la afirmación de que la “teología natural” es un concepto de origen griego? El occidente cristiano tomó este concepto de la obra De civitate Dei de San Agustín, quien a su vez dice haberlo tomado de las Antiquitates rerum humanarum et divinarum de M. Terencio Varrón (116-27 a C.), enciclopedista romano.
“En la segunda parte de esta voluminosa obra, titulada Antiquitates rerum divinarum, Varrón había edificado una teoría de los dioses romanos con perfecta coherencia y sorprendente erudición arqueológica. Según San Agustín distinguía Varrón tres géneros de teología (genera theologiae): la mítica, la política y la natural. La teología mítica tenía por dominio el mundo de los dioses tal como se encuentra descrito por los poetas; la teología política abarcaba la religión oficial del estado y sus instituciones y culto; la teología natural era el campo de los filósofos, la teoría de la naturaleza de lo divino tal como se revela en la naturaleza de la realidad.” (Jaeger 1992)
Según lo entendía Agustín, sólo la teología natural era verdadera. “La filosofía griega es auténtica teología natural, porque está basada en la comprensión racional de la naturaleza misma de la realidad; las teologías del mito y del estado no tienen, por el contrario, nada que ver con la naturaleza, sino que se limitan a ser convenciones artificiales, productos exclusivos del hombre.” (Jaeger 1992)
Tanto los dioses de los poetas como los de la ciudad-estado carecen de sustento a los ojos de la teología natural. Con su triple división, Varrón buscaba salvar a los dioses del estado de la caída de los dioses míticos, tratando con ello de salvar también a la República (en crisis terminal). De todos modos, no fue Varrón quién propuso por primera vez esta triple división. Debe haber sido un filósofo helenístico”(probablemente estoico), puesto que Varrón usaba aún para sus tres genera theologiae los adjetivos griegos mythicon, politicon y physicon.San Agustín fué uno de los primeros en sustituir la palabra griega physicos por la latina naturalis.” (Jaeger 1992)
Probablemente, al oponer San Agustín su dicotomía (dei naturales y dei ab hominibus instituti) a la tricotomía de Varrón, no hacía sino actualizar o renovar una clasificación griega, probablemente de Antístenes, citada ya por algunos Padres de la Iglesia anteriores a Agustín.“Para conciliar ambas divisiones, trató S. Agustín de subordinar los tres genera theologiae de Varrón al esquema bifurcado de Antístenes, reduciendo el genus mythicon al genus civile; cf. Civ. Dei VI, cap. VII…” (Jaeger 1992)
El concepto de “teología natural” tiene un origen griego y “no brotó en oposición a la teología sobrenatural, idea ésta desconocida por el mundo antiguo” (Jaeger 1992). La physis (la naturaleza) era la realidad última, el uno todo del que todo brotaba y al que todo retornaba. No había lugar para lo sobrenatural. Además, los griegos no tenían una religión “revelada”. En ese contexto, “la teoría de la naturaleza de lo divino tal como se revela en la naturaleza de la realidad” era la última palabra que sobre lo divino se podía proferir. Esta teología natural, física, lo era por su punto de partida (la naturaleza de la realidad) y por su oposición a la “teología artificial”, instituida por el hombre, basada en la imaginación de los poetas y en las tradiciones.
Con el advenimiento del Cristianismo y sus conceptos de “creación”, “trascendencia”, “revelación”, surgirá frente a la “teología natural” otra teología no pensada por los griegos, la “teología sobrenatural”, basada en los datos de la revelación y, por lo tanto, en la autoridad de Dios mismo. Ella se hallará fuera del ámbito de la filosofía, pero no ya por debajo, en condición de inferioridad, sino por sobre la teología natural, haciendo de ella su sierva: “la filosofía como sierva de la teología” (entiéndase “teología” aquí como la entendemos hoy, como teología sobrenatural, no filosófica). ¿Habrá sido éste el primer significado de “teología”?
2. ORIGEN DE LA PALABRA “TEOLOGÍA”
“La palabra ‘teología’ es mucho más vieja que el concepto de teología natural y la tricotomía varroniana” (Jaeger 1992). También de creación griega, refleja un modo nuevo y típicamente griego de aproximación a los dioses, a través del logos, del estudio y la reflexión basados en el raciocinio y la observación de la naturaleza de las cosas. “Para los griegos, Dios se volvió un problema.” (Jaeger 1992)
“Platón fue el primero que usó la palabra ‘teología’ y fue evidentemente el creador de la idea. Introdujo ésta en su República, allí donde quería sentar ciertas pautas y criterios filosóficos para la poesía.” (Jaeger 1992)
En el Estado Ideal, en cuya edificación segiin Platón la educación jugaba un papel fundamental, era inaceptable la imagen de los dioses que difundían los poetas. Con sus versos formaban a las nuevas generaciones y era inadmisible que lo hicieran mostrando una falsa imagen de los seres superiores, como seres llenos de flaquezas, de infidelidades, de miedos, de irracionalidad. La presentación de los dioses debía estar fundada en la verdad filosófica y no en la mera imaginación. Platón tenía una “concepción racional de lo divino. Así, pues, al proponer Platón en la República.., ciertos ‘esbozos de teología’, brotó la creación de la nueva palabra del conflicto entre la tradición mítica y la aproximación natural (racional) al problema de Dios “. (Jaeger 1992)
“Teología” y sus derivadas son palabras frecuentes en los textos de Aristóteles. Sin embargo, con él este concepto se torna equívoco, ya que adquiere dos significados distintos con valoración opuesta. “De un lado, entiende Aristóteles por ‘teología’ la rama fundamental de la ciencia filosófica que también llama ‘filosofía primera’ o ‘ciencia de los primeros principios’, la rama que más tarde recibe el nombre de ‘metafísica’ entre sus seguidores. En este sentido, la teología es la última y la más alta meta de todo estudio filosófico del Ser.” (Jaeger 1992)
Este ámbito excelso del saber recibe el nombre de “teología”, pero paralelamente son llamados “teólogos” —en un sentido peyorativo— los pensadores antiguos que aún no merecían ser considerados filósofos. Desde este punto de vista, el pensamiento teológico no sería ya la culminación del pensar filosófico sino su etapa previa: “Pero en determinados pasajes, de contenido histórico, Aristóteles usa el término para designar a ciertos no-filósofos como Hesíodo y Ferécides a los que coloca en una oposición un tanto extrema con los más antiguos entre los auténticos filósofos o físicos. En este sentido cabría decir del período más antiguo que la filosofía empieza allí donde termina la teología… Los teólogos representan, pues, el pensamiento humano en su primitiva etapa mitológica.” (Jaeger 1992)
3. ORIGEN DE LA PALABRA “TEODICEA”
Hoy se ha hecho costumbre utilizar el vocablo “teodicea” como sinónimo de “teología natural”. Su origen es mucho más cercano en el tiempo que el de “teología”, se remonta al siglo XVIII. Fue “creado por Leibniz como título de una de sus obras… Ensayo de Teodicea. Acerca de la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal… “. (Abbagnano 1991)
Pero, ¿a qué llamaba Leibniz “teodicea”? ¿Entendía por ello “teología natural”? No. “Leibniz propuso el nombre teodicea para designar toda investigación destinada a explicar la existencia del mal y a justificar la bondad de Dios.” (Ferrater Mora 1994)
Wolff (1679-1754) utilizó la palabra teodicea en el mismo sentido que Leibniz, pero, en vez de considerarla una disciplina nueva dentro de la filosofía, la incluyó dentro de la teología natural. Kant hizo uso de ella pero para “sus refutaciones; así ocurre con el escrito ‘Sobre el fracaso de todos los ensayos filosóficos en la Teodicea’ de 1791”. (Ferrater Mora 1994)
La tendencia a equiparar “teodicea” y “teología natural” ha sido respaldada en el siglo XX por autores de la talla de E. Gilson. Así, nos encontramos hoy con libros titulados: “Tratado de Teología Natural o Teodicea”, y con programas de estudio que incluyen la asignatura Teodicea, entendiendo por ello no la justificación de la bondad y providencia divinas sino la teología natural en su conjunto.
REFERENCIAS
Jaeger, W. 1992 La teología de los primeros filósofos griegos, págs. 8, 9-11 y 193-194. México: Fondo de Cultura Económica.
Abbagnano, N. 1991 Diccionario de Filosofía, pág. 1123. México: Fondo de Cultura Económica.
Ferrater Mora, J. 1994 Diccionario de Filosofía, pág. 3468. Barcelona: Ariel.
Jul
13
8 cosas que compartimos con los simios que no creíamos compartir (y II)
Julio 13, 2010 | | Leave a Comment
8 cosas que compartimos con los simios que no creíamos compartir (y II)
Posted: 11 Jul 2010 07:30 PM PDT
En 1974, los chimpancés de Gombe (y luego en la mayoría de colonias estudiadas en África) realizaban incursiones silenciosas en el territorio de los grupos vecinos, emboscando a los machos y matándolos a golpes.
Los chimpancés pueden afrontar el conocimiento de que otro individuo mantiene una creencia falsa, por ejemplo. Los chimpancés son capaces de engañar sistemáticamente.
En una ocasión, una cría de chimpancé fingió que estaba siendo atacada por un adolescente para conseguir que su madre la dejara mamar.
Con todo, dedicó un capítulo entero al argumento de que existía una forma primitiva de sentido moral en otros animales:
La diferencia mental entre el hombre y los animales superiores, por grande que sea, es sin lugar a dudas de grado y no de clase. Hemos visto que los sentidos y las intuiciones, las diversas emociones y facultades, como el amor, la memoria, la atención, la curiosidad, la imitación, la razón, etcétera, de las que el hombre se vanagloria, pueden encontrarse en los animales inferiores en estado incipiente o a veces bien desarrolladas.
Evidentemente, seres humanos y simios son diferentes. Pero resulta perturbador que las semejanzas sean tan acusadas. Y que las diferencias cuantitativas, no cualitativas.
Vía | Qué nos hace humanos de Matt Ridley
Jul
13
8 cosas que compartimos con los simios que no creíamos compartir (I)
Julio 13, 2010 | | Leave a Comment
8 cosas que compartimos con los simios que no creíamos compartir (I)
Posted: 11 Jul 2010 07:30 PM PDT
Durante siglos se ha insistido en diferenciar la mente animal y la mente humana. Sociólogos y antropólogos consideraban que la cultura era algo exclusivamente humano. Hasta mediados del siglo XX, incluso era anatema hablar de mentes animales, así como de instintos humanos.
Lo importante eran las diferencias, no las semejanzas.
Hasta que en 1960 apareció Jane Goodall, una joven prácticamente sin formación científica que empezó a observar chimpancés del lago Tanganica. Por cierto, ahora en España estamos celebrando el 50º Aniversario de su llegada a Gombe.
Por primera vez, gracias a sus observaciones, los simios ya no se revelaron como autómatas torpes y primitivos sino como criaturas con vidas sociales casi tan complejas y sutiles como las nuestras. Y entonces empezaron a derribarse mitos que habían perdurado durante mucho tiempo:
- SEXO POR GUSTO: San Agustín consideraba a los seres humanos como los únicos que mantenían relaciones sexuales por placer y no sólo para procrear. Falso. Los bonobos tienen sexo para celebrar una buena comida, por ejemplo, o para concluir una disputa o consolidar una amistad.
Muchas de estas relaciones, además, son homosexuales o se mantienen con individuos jóvenes, sin objeto de procrear.
Ahora debemos redefinir utensilio, redefinir hombre o aceptar que los chimpancés son humanos.
En la selva Tai del África occidental, los chimpancés han enseñado a sus crías, durante generaciones, a cascar nueces sobre un yunque de roca usando martillos de madera.
Vía | Qué nos hace humanos de Matt Ridley
Jul
8

Un total de 102 personas, se desnudo en un parque de atracciones en Inglaterra, para viajar en una montaña rusa completamente desnudos. Con esta “hazaña” las personas participantes lograron recaudar fondos para un hospital llamado Southend Hospital’s, quien se especializa en la atención de cáncer en la mama.
La montaña rusa corrió tres veces, para que todas las personas participantes pudieran mostrar su desnudez en la atracción, y uno de los organizadores del evento dijo que se recaudaron aproximadamente £ 22.000 Libras Esterlinas.
En el año 2004 un grupo de treinta y dos personas ya había roto un record similar, cuando se dispusieron a montar una montaña rusa (completamente desnudos) en Alton Towers, en Staffordshire.
Una de las participantes Barabara Warner dijo: “Tuve que tener mucho valor para quitarme la ropa, en frente de tanta gente”, Y añadió: “Quiero darle gracias a todos los participantes por tener el valor de desnudarse, gracias ha ellos recaudamos £ 22.000, para una noble causa”.
ABC
———-
En el pasado Dios vistió al hombre.
Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. Génesis 3:7.
Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Génesis 3:10.
Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? Génesis 3:11.
Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. Génesis 3:21.
En el presente el hombre le lleva la contraria a Dios.
Dejaron todo en la cancha. La Selección Argentina de Fútbol Gay (SAFGay) salió subcampeona en el Mundial que la Asociación Internacional de Fútbol Gay Lesbico (IGLFA, por sus siglas en ingles) organizó en Londres durante el mes de agosto.
El desempeño del equipo quedó demostrado en el campo de juego. Y la emoción también. Lejos de casa, con muchos contratiempos, y muchas ganas de ganar, sorprendieron hasta el último minuto.
Llegaron a Londres después de muchos esfuerzos para costearse los gastos, y pocos apoyos. La Asociación de Fútbol Argentino donó las camisetas, la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) gestionó los pasaportes ante el Ministerio del Interior, y los demás gastos se autogestionaron con fiestas y rifas.
Formado como un equipo alternativo, decidido a vencer los prejuicios y la homofobia en el deporte, sobre todo en un país donde el fútbol es pasión de multitudes, la SAFGay ha demostrado que se puede llegar muy lejos.
Walter García, miembro del equipo, confesaba la emoción que sintió durante la final contra los locales Stonewall. “Siento que somos gladiadores, pero amamos lo que hacemos, y amamos nuestro país. Salimos segundos en el país mas caro, donde nos costó mucho mantenernos”, agrega.
Pero la emoción más grande la vivieron durante la entrega de medallas. “Mientras les daban las medallas a los ingleses, el estadio nos vitoreaba a nosotros. Eso es una emoción indescriptible”.
Es la homosexualidad un pecado mortal? Estan condenados al infierno los homosexuales? Que dice la Biblia al respecto.
Hay muchas opiniones: unos estan a favor y otros en contra.Tambien muchos son indiferentes ya que no les interesa en absoluto el tema.
Hoy, como nunca antes, el debate en torno a los temas sexuales divide a nuestras iglesias. Al igual que lo hizo el tema de la esclavitud hace ciento cincuenta años, la cuestión de la homosexualidad amenaza con fracturar a todas las denominaciones. Naturalmente, nos volvemos a la Biblia en busca de una guía, y nos hallamos hundidos en las arenas movedizas de la interpretación. ¿Puede la Biblia decirnos algo en nuestra confusión sobre esta materia?
Algunos pasajes que han sido sugeridos como pertinentes al tema de la homosexualidad, en realidad, son irrelevantes. Uno es el intento de violación de los hombres de Sodoma (Génesis 19:1-29) (*), ya que ese era un caso de varones ostensiblemente heterosexuales en un intento de humillar a los extranjeros, tratándolos “como mujeres”, despojándolos de su masculinidad. (Éste es, también, el caso en la narración similar de Jueces 19-21). Su brutal conducta no tiene nada que ver con el problema de si es legítimo o no, un genuino amor expresado entre adultos del mismo sexo, que consienten tal relación. De modo análogo, el texto de Deuteronomio 23:17-18 debe sacarse de la lista, ya que muy probablemente se refiere a prostitución de heterosexuales involucrados en ritos cananeos de fertilidad, que se habían infiltrado en el culto judío; la versión Reina Valera (1960), inexactamente, lo califica de “sodomita”.
Varios otros textos son ambiguos. No es claro si 1ª Corintios 6:9 y 1ª Timoteo 1:10 se refieren a los miembros “pasivos” y “activos” de las relaciones homosexuales, o a los varones prostituidos homosexuales y heterosexuales. En resumen, no es claro si el tema es la homosexualidad en sí, o la promiscuidad y “comercio sexual”.
Condenaciones inequívocas
Eliminados estos tres textos, nos quedan tres referencias, todas las cuales, inequívocamente, condenan la conducta homosexual. El libro de Levítico 18:22 declara el principio: (Tú, varón, “no te acostarás con un varón como si fuera una mujer: es una abominación”. El segundo texto (Levítico 20:13) añade el castigo: “Si un hombre se acuesta con otro hombre como si fuera una mujer, los dos cometen una cosa abominable; por eso serán castigados con la muerte y su sangre caerá sobre ellos””
Un acto tal se consideraba como una “abominación” por varias razones. La comprensión pre-científica hebrea era que el semen masculino contenía la totalidad de la vida naciente. Sin el conocimiento de los óvulos y de la ovulación, se suponía que la mujer suministraba solamente el lugar de incubación. De ahí que derramar semen por cualquier propósito no-procreativo -en coitus interruptus (Génesis 38:1-11) en actos homosexuales masculinos, o de masturbación masculina- se consideraba equivalente al aborto o al asesinato. Consecuentemente, los actos homosexuales femeninos no se consideraban tan seriamente y no se los menciona en absoluto en todo el Antiguo Testamento (pero véase Romanos 1:26). Se puede apreciar en qué medida valoraría la procreación una tribu que luchaba por poblar un país, cuyos habitantes los sobrepasaban numéricamente; pero tales valores se vuelven cuestionables en un mundo que afronta una superpoblación que escapa a todo control.
Además, cuando un hombre actuaba sexualmente como si hubiera sido una mujer, la dignidad masculina estaba comprometida. Era una degradación, no solamente con respecto de sí mismo, sino con relación a todos los demás varones. El sistema patriarcal de la cultura hebrea se revela en la misma formulación del mandato, ya que no se formuló una censura similar para prohibir actos homosexuales entre mujeres. Y la aversión sentida hacia la homosexualidad no era porque se la juzgara precisamente antinatural, sino también porque se la consideraba anti-judía, representando una invasión más, todavía, de la civilización pagana en la vida judía. Un efecto de eso es la muy universal aversión que los heterosexuales tienden a sentir por actos y orientaciones extraños a ellos (ser zurdo ha provocado algo de la misma respuesta en muchas culturas).
Sin embargo, cualquiera sea la razón de ser de su formulación, los textos no dejan lugar a que se los manipule. Se ejecutará a aquellas personas que cometan actos homosexuales. Éste es el claro mandato de la Escritura. El significado no da lugar a equívocos: cualquiera, sea varón o mujer, que desee basar sus creencias sobre el testimonio del Antiguo Testamento, debe ser completamente coherente y pedir la pena de muerte para todo aquel que ejerza actos homosexuales. (Eso puede parecer extremo, pero, en realidad, hay algunos cristianos, hoy en día, propugnando precisamente esto). Aunque no sea posible que un tribunal ejecute nuevamente a los homosexuales, un sorprendente número de gays son asesinados por heterosexuales cada año, en este país.
Los textos del Antiguo Testamento tienen que sopesarse con los del Nuevo. En consecuencia, la inequívoca condena de la conducta homosexual en Romanos 1:26-27, debe ser el centro de toda discusión.
Por esta razón, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. Sus mujeres cambiaron las relaciones sexuales naturales por otras contrarias a la naturaleza y, del mismo modo, también los hombres, dejando las relaciones sexuales naturales con la mujer, ardieron en deseos los unos por los otros. Los hombres cometieron actos vergonzosos con hombres y recibieron, en sus propias personas, el castigo merecido por su extravío.
Sin duda, Pablo era ajeno a la distinción entre orientación sexual, a través de la cual evidentemente se tiene muy poca elección, y conducta sexual, a través de la cual sí se la tiene. Parece dar por sentado que aquellos a quienes condena, son heterosexuales y están actuando contrariamente a la naturaleza, “dejando”, “abandonando” o “cambiando” su orientación sexual verdadera por aquella que se fija en los primeros años de vida, o tal vez hasta genéticamente, en algunos casos. Para tales personas, tener relaciones heterosexuales sería actuar en forma contraria a la naturaleza, “dejando”, “abandonando” o “cambiando” su orientación sexual natural.
De igual modo, las relaciones que Pablo describe están cargadas de lujuria; no son relaciones de genuino amor entre personas del mismo sexo. No son relaciones entre adultos del mismo sexo, que las consienten y que recíprocamente se comprometen, con fidelidad y con tanta integridad como cualquier pareja heterosexual. Por otra parte, algunas personas suponen que las enfermedades venéreas y el SIDA, son castigos de Dios por la conducta homosexual; sabemos que es un riesgo involucrado en la promiscuidad de toda índole, homosexual y heterosexual. En realidad, la gran mayoría de las personas con SIDA alrededor del mundo, son heterosexuales. Difícilmente podemos poner al SIDA bajo el rótulo de “castigo divino”, ya que las lesbianas no-promiscuas casi no corren ningún riesgo.
Y Pablo cree que la homosexualidad es contraria a la naturaleza; sin embargo, hemos aprendido que se manifiesta en una extensa variedad de especies, especialmente (pero no en forma exclusiva) bajo la presión de la sobrepoblación. Entonces, esto parecería ser un mecanismo completamente natural para preservar las especies. Por supuesto, no podemos decidir la conducta ética humana exclusivamente sobre la base de la conducta animal o de las ciencias humanas, pero aquí Pablo está argumentando desde la naturaleza, como él mismo lo dice, y el nuevo conocimiento de lo que es “natural” es, por consiguiente, pertinente al caso.
Costumbres sexuales hebreas
.
Sin embargo, con toda claridad, la Biblia adopta una opinión negativa sobre la actividad homosexual en aquellas pocas instancias en que se la menciona. Pero esta conclusión no resuelve el problema de cómo debemos interpretar la Escritura hoy. Puesto que hay otras actitudes, prácticas y restricciones sexuales que son normativas en la Escritura, pero a las cuales ya no las aceptamos como normativas.
1. La ley del Antiguo Testamento prohibe estrictamente las relaciones sexuales durante los siete días del período menstrual (Levítico 18:19; 15:19-24); y cualquiera que la violase debía ser “extirpado· o “cortado de su pueblo” (kareth, Levítico 18:29 un término que se refiere a ejecución ya sea apedreando, quemando, estrangulando, azotando o por expulsión; Levítico 15:24, omite este castigo). Hoy en día, muchas personas, de vez en cuando, tienen relaciones sexuales durante la menstruación y no piensan nada sobre ello. ¿Debieran “ser excluidos”? La Biblia dice que sí.
2. El castigo a causa del adulterio era la muerte, apedreando tanto al hombre como a la mujer (Deuteronomio 22:22), pero aquí el adulterio se determina por el estado marital de la mujer. En el Antiguo Testamento, un hombre casado que tiene relaciones sexuales con una mujer soltera, no es adúltero -un caso claro de una doble regla-. Un hombre podía no cometer adulterio contra su propia mujer; solamente podía cometer adulterio contra otro hombre, por el uso sexual de la mujer del otro. Y una joven esposa que se comprobaba que no era virgen debe ser apedreada hasta la muerte (Deuteronomio 22:13-21), pero nunca se menciona, siquiera, la virginidad del varón en el casamiento. Es una de las curiosidades del debate actual sobre sexualidad, que el adulterio, el cual crea muchos más estragos sociales, se considera menos “pecaminoso” que la actividad homosexual. Tal vez sea así porque hay muchos más adúlteros en nuestras iglesias. Todavía, ninguno -por lo que yo sé- pide para ellos que sean apedreados, a pesar del claro mandato de la Escritura. Y ordenamos a adúlteros
3. La desnudez, característica del paraíso, se consideraba en el judaísmo como reprobable (2º Samuel 6:20; 10:4; Isaías 20:2-4; 47:3). Cuando uno de los hijos de Noé miró a su padre desnudo, fue maldecido (Génesis 9:20-27). En gran parte, este tabú de la desnudez posiblemente hasta inhíba la intimidad sexual de marido y mujer (esto todavía es cierto en una sorprendente cantidad de personas criadas en la tradición judeo-cristiana). Podemos no estar preparados para las playas nudistas, pero ¿estamos preparados para considerar como un pecado maldito la desnudez en el vestuario o en el viejo remanso adonde nadábamos de niños, o en la privacidad del propio hogar? La Biblia lo hace.
4. La poligamia y el concubinato eran comúnmente practicados en el Antiguo Testamento. Ninguno de ambos se condena en el Nuevo Testamento (con las cuestionables excepciones de 1ª Timoteo 3:2; 12 y Tito 1:6). La enseñanza de Jesús sobre la unión marital en Marcos 10:6-8, no es una excepción, ya que cita Génesis 2:24 como su autoridad, y este texto nunca fue entendido en Israel como excluyendo la poligamia. Un hombre podía llegar a ser “una carne” con más de una mujer, a través del acto de relaciones sexuales. De fuentes judías, sabemos que la poligamia continuaba practicándose dentro del judaísmo, durante los siglos siguientes al período neotestamentario. Entonces, si la Biblia permite la poligamia y el concubinato, ¿por qué no hemos de hacerlo nosotros?
5. Una forma de la poligamia era el casamiento por levirato. En Israel, cuando un hombre casado moría sin haber tenido hijos, su viuda debía tener relaciones sexuales sucesivamente con cada uno de los hermanos de su marido, hasta que le diera un heredero varón. Jesús menciona esta práctica, sin emitir ningún juicio crítico (Marcos 12:18-27) No estoy enterado de que haya algún cristiano que todavía obedezca este ambiguo mandato de la Escritura. ¿Por qué se hace caso omiso de esta ley y, en cambio, se mantiene la que está contra la homosexualidad?
6. En ninguna parte el Antiguo Testamento prohibe explícitamente las relaciones sexuales entre adultos heterosexuales solteros que consienten tal relación, siempre y cuando el valor económico de la mujer (dote) no se comprometiera, es decir, siempre y cuando ella no sea virgen. Hay poemas en el Cantar de los Cantares que ensalzan una aventura amorosa entre dos personas solteras, aunque los comentaristas, frecuentemente, urdieron disimular el hecho con tediosos niveles de interpretación alegórica. En diversas partes del mundo cristiano, han predominado distintas actitudes sobre las relaciones sexuales pre-matrimoniales. En algunas comunidades cristianas, era requisito para el casamiento la prueba de la fertilidad (esto es el embarazo). Éste era especialmente el caso en las áreas rurales, donde la incapacidad de dar a luz hijos que serían los trabajadores del campo, podría significar penurias económicas. Hoy, muchos adultos solteros, las viudas y los divorciados están volviendo a prácticas “bíblicas”, mientras que otros creen que la relación sexual pertenece únicamente al casamiento. Ambas perspectivas son bíblicas. ¿Cuál es la correcta?
7. Virtualmente, le faltan a la Biblia términos que designen los órganos sexuales, y se contenta con eufemismos tales como “pie” o “muslo” para los genitales, y el uso de otros para describir el coito, como “conocerse”. Hoy, la mayoría de nosotros considera “puritano” dicho vocabulario y opuesto a una correcta referencia a la bondad de la creación. En resumen, no seguimos los usos bíblicos.
8. El semen y el flujo menstrual hacían impuro a todo aquel que lo tocara (Levítico 15: 16-20). Las relaciones sexuales hacían impuro hasta la puesta del sol; la menstruación hacía impura a la mujer por siete días. Hoy, la mayoría de las personas considera al semen y al flujo menstrual como completamente naturales y sólo algunas veces como “molesto”, pero no impuro.
9. En el Antiguo Testamento, las reglas sociales con respecto del adulterio, incesto, violación y prostitución están, en gran parte, determinadas en consideración a los derechos de propiedad de los varones sobre las mujeres. La prostitución se consideraba completamente natural y necesaria como salvaguarda de la virginidad de la soltera y los derechos de propiedad de los maridos (Génesis 38: 12-19, Josué 2: 1-7). No se culpaba de pecado a un hombre por visitar a una prostituta, a pesar de que ella misma era considerada como pecadora. Pablo recurre al razonamiento cuando ataca a la prostitución (1ª Corintios 6:12-20); no puede englobarla en la categoría de adulterio (vers. 9). Hoy nos estamos desplazando, con una gran turbulencia social y a un alto -pero inevitable- costo, hacia un conjunto de arreglos sociales más equitativos, no-patriarcales, en los cuales las mujeres ya no son consideradas como la esclava del hombre. También estamos tratando de ir más allá del doble criterio. Amor, fidelidad y respeto mutuo reemplazan a los derechos de propiedad. Hemos hecho, hasta ahora, muy pocos progresos para cambiar el doble criterio con respecto de la prostitución. Al dejar atrás las relaciones de género patriarcal, ¿qué vamos a hacer con el sistema patriarcal de la Biblia?
10. Se presumía que los judíos practicaban la endogamia -es decir, el casamiento dentro de las doce
tribus de Israel. Hasta hace poco, una regla similar predominó en Sudamérica, en leyes contra las
uniones interraciales (mestizaje). Durante la vida de muchos de nosotros, hemos sido testigos de la
lucha pacífica para invalidar leyes estatales contra los matrimonios entre miembros de razas distintas
y el cambio gradual en las actitudes hacia las relaciones interraciales. Las costumbres sexuales
pueden transformarse muy radicalmente aun durante el propio ciclo de vida.
11. La ley de Moisés permitía el divorcio (Deuteronomio 24: 1-4); Jesús lo prohibe categóricamente (Marcos 10: 1-12; Mateo 19:9 atenúa su severidad). Sin embargo, muchos cristianos, en clara violación de un mandato de Jesús, se han divorciado. ¿Por qué, entonces, algunos de estas muchas personas se consideran aptos para el bautismo, la membresia de la iglesia, la comunión y la ordenación, pero no los homosexuales? ¿Qué hace que los unos tengan un pecado en tanto mayor, especialmente al considerar el hecho de que Jesús nunca haya mencionado siquiera la homosexualidad, pero que, explícitamente, condenara el divorcio? Con todo, ordenamos a divorciados. ¿Por qué no a los homosexuales?
12. El Antiguo Testamento considera anormal el celibato, y 1ª Timoteo 4: 1-3, denomina de herejía al celibato obligatorio. No obstante, la Iglesia Católico Romana lo ha hecho obligatorio para los sacerdotes y las monjas. Algunos moralistas cristianos exigen el celibato a los homosexuales, ya tengan vocación para él o no. Un argumento es que, desde que Dios hizo al hombre y a la mujer el uno para el otro a fin de ser fructíferos y multiplicarse, los homosexuales rechazaron el propósito de Dios en la creación. Por lo tanto, aquellos que afirmen esto, deben explicar por qué el apóstol Pablo nunca se casó - o, en cuanto a eso, por qué Jesús, que encarnó a Dios en su propia persona, era soltero. Por cierto, el matrimonio heterosexual es normal; de otro modo, la raza se extinguiría. Pero no es normativo. Por otra parte, las parejas sin hijos, las personas solteras y los sacerdotes y monjas estarían infringiendo el propósito de Dios en su creación, -¡como lo habrían hecho Jesús y Pablo!-. En una época de superpoblación, ¡tal vez una orientación gay suene especialmente ecológica!
13. En muchas otras maneras, hemos desarrollado distintas normas de aquellas explícitamente establecidas por la Biblia: “Si unos hombres se pelean, y la mujer de uno de ellos, para librar a su marido de los golpes del otro, extiende la mano y lo toma por las partes genitales, deberás cortarla la mano, sin tenerle compasión” (Deuteronomio 25: 11 y sigs.). Por el contrario, nosotros podríamos, muy bien, aplaudirla.
14. Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo, consideran como normal la esclavitud y no la condenan en ningún lugar. Parte de esa herencia era el uso de esclavas, concubinas y cautivas como juguetes sexuales o máquinas reproductoras de sus propietarios, a lo que autorizan Levítico 19: 20 y sigs., 2º Samuel 5:13 y Números 31:18 - y como muchos propietarios de esclavos norteamericanos lo hicieron hace unos 130 años atrás, citando estos y numerosos otros pasajes de las Escrituras como su justificación.
El problema de la autoridad.
Estos casos son pertinentes con respecto de nuestra actitud hacia la autoridad de las Escrituras. Con toda claridad, consideramos que ciertas cosas del Antiguo Testamento ya no son valederas. Otras cosas, aún las consideramos como valederas, incluyendo la legislación en el Antiguo Testamento que no se menciona en absoluto en el Nuevo. ¿Cuál es nuestro principio de selección aquí?
Por ejemplo, los lectores modernos están de acuerdo con la Biblia al rechazar:
el incesto
la violación
el adulterio
las relaciones sexuales con animales
Pero disentimos con la Biblia en muchas otras prácticas sexuales. La Biblia condena las siguientes conductas, que nosotros, por lo general, permitimos:
las relaciones sexuales durante la menstruación
el celibato
la endogamia
dar nombre a los órganos sexuales
la desnudez (bajo ciertas circunstancias)
la masturbación (exceptuado el Catolicismo)
el control de la natalidad (exceptuado el Catolicismo)
Y la Biblia considera el semen y el flujo menstrual como impuros, lo que nosotros no.
Asimismo, la Biblia permite conductas que hoy condenamos:
la prostitución
la poligamia
el casamiento por levirato
el sexo con esclavos
el concubinato
el trato de la mujer como propiedad
el casamiento prematuro (para la niña de 11 a 13 años)
Y, mientras que el Antiguo Testamento aceptó el divorcio, Jesús lo prohibió.
¿Por qué, entonces, apelamos a someter a prueba los textos de las Escrituras solamente en el caso de la homosexualidad, cuando nos sentimos perfectamente libres para discrepar con las Escrituras en la mayoría de otros temas sexuales?
Obviamente, muchas de nuestras preferencias en estos asuntos son arbitrarias. La poligamia mormona estaba prohibida en este país, a pesar de la protección constitucional a la libertad de cultos, porque violaba los sentimientos de la cultura cristiana dominante. Sin embargo, no existe una prohibición bíblica explícita contra la poligamia.
El problema de la autoridad no se mitiga con la doctrina de que los requisitos cúlticos del Antiguo Testamento fueron abrogados por el Nuevo, y que solamente los mandatos morales del Antiguo Testamento permanecen vigentes. Pues la mayoría de estas prácticas caen entre los mandatos morales. Si insistimos en ubicarnos bajo la antigua ley, entonces, tal como Pablo nos lo recuerda, “estamos obligados a observar íntegramente la Ley” (Gálatas 5:3). Pero, si Cristo es “el término de la Ley” (Romanos 10:4), si hemos sido eximidos de la Ley para servir, no bajo el viejo código escrito, sino en el nuevo código de vida del Espíritu (Romanos 7:6), entonces, todas estas prácticas sexuales quedan bajo la autoridad del Espíritu. Por lo tanto, no podemos tomar, ni siquiera lo que Pablo dice, como una nueva ley. Los mismos fundamentalistas se reservan el derecho de elegir y tomar qué leyes mantendrán, a pesar de que rara vez reconozcan hacer justamente eso.
Juzguen por ustedes mismos
Me parece que el quid de la cuestión es, simplemente, que la Biblia no tiene ética sexual. No hay ética sexual bíblica. En cambio, presenta un surtido de costumbres sexuales, algunas de las cuales cambiaron a través del milenio de historia bíblica. Las costumbres son prácticas irreflexivas aceptadas por una comunidad dada. Muchas de las prácticas que la Biblia prohíbe, nosotros las permitimos, y a la inversa, muchas de las prácticas que la Biblia permite, nosotros las prohibimos. La Biblia conoce solamente una ética del amor, la cual constantemente se aplica sobre cualquier costumbre social que domine en cualquier país, o cultura, o período dados.
La mera noción de “ética sexual” refleja el materialismo y el resquebrajamiento de la vida moderna, en la cual de manera creciente definimos nuestra identidad sexual. La sexualidad no puede separarse del resto de la vida. Ningún acto sexual es ético en sí y por sí mismo, sin referencia al resto de la vida de una persona, a sus pautas culturales, a las circunstancias especiales afrontadas y a la voluntad de Dios. Lo que tenemos son, simplemente, costumbres sexuales, las cuales cambian, algunas veces con sorprendente velocidad, creando dilemas que nos dejan perplejos. Tan solo en el curso de nuestras vidas, hemos sido testigos del cambio de preservar la propia virginidad hasta el matrimonio, a parejas que conviven por varios años antes de casarse. La respuesta de muchos cristianos es meramente añorar la hipocresía de una época pasada.
Más bien, nuestra tarea moral es aplicar la ética del amor de Jesús a todas las costumbres sexuales que estén generalizadas en una cultura dada. Podríamos dirigirnos a jóvenes adolescentes no con leyes y mandatos cuya violación es un pecado, sino mejor con las tristes experiencias de tantos de nuestros propios hijos, que encuentran agobiantes las relaciones sexuales demasiado tempranamente iniciadas, y que reaccionan con un celibato voluntario y aun con la negativa a un noviazgo. Podemos dar razones sólidas y órdenes incumplibles. Podemos desafiar tanto a los gays como a los heterosexuales a cuestionar sus conductas, a la luz del amor y de los requisitos de fidelidad, honestidad, responsabilidad y genuina preocupación por los mejores intereses del otros y de la sociedad como un todo. La moralidad cristiana, después de todo, no es un cinturón de castidad para reprimir instintos, sino un modo de expresar la integridad de nuestra relación con Dios. Es un intento de descubrir una forma de vida que sea consistente con la imagen de quien Dios nos creó para que fuéramos. Para aquellos de orientación homosexual, ser instrumentos morales que rechacen las costumbres sexuales que violen su propia integridad y la de otros, y tratar de descubrir qué significaría vivir según la ética del amor de Jesús.
Morton Kelsey va tan lejos como para sostener que la orientación homosexual no tiene nada que ver, como tal, con la moralidad, de igual manera que el ser zurdo. Es, simplemente, el modo como se configura la sexualidad de algunas personas. La moralidad entra en el punto de cómo se ejecuta esa predisposición. Si la viéramos como un don de Dios para aquellos para quienes es normal, podríamos llegar más allá de la acritud y brutalidad que tan frecuentemente ha caracterizado la conducta poco cristiana de los cristianos, hacia los gays.
Por aproximación desde el punto de vista del amor más bien que por el de la ley, la cuestión se transforma inmediatamente. Ahora, la pregunta no es “¿Qué está permitido?”, sino más bien “¿Qué significa amar a mi prójimo homosexual?”. Abordando el tema desde el punto de vista de la fe, antes que de las obras, la pregunta deja de ser “¿Qué constituye una violación de la ley divina en el reino sexual?” y, en su lugar, se torna en “¿Qué constituye integridad ante el Dios revelado en el amante cósmico, Jesucristo?”. Aproximados desde el punto de vista del Espíritu antes que el de la letra, la pregunta deja de ser “¿Qué mandan las Escrituras?” y se torna en “¿Cuál es la palabra que el Espíritu habla ahora a las iglesias, a la luz de las Escrituras, la tradición, la teología, la psicología, la genética, la antropología y la biología?”
En una declaración poco recordada de Jesús, dijo: “¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo?” (Lucas 12:57). Tan soberana libertad sobrecoge de terror los corazones de muchos cristianos; ellos hubieran preferido estar bajo la ley y que se les dijera aquello que está bien. Con todo, Pablo mismo se hace eco del modo de pensar de Jesús, inmediatamente anterior a una de sus posibles referencias a la homosexualidad: “¿Ignoran que vamos a juzgar a los mismos ángeles? Con mayor razón entonces, los asuntos de esta vida” (1ª Corintios 6:3). La última cosa que Pablo hubiera querido es que las personas respondieran a este consejo ético como una nueva ley grabada en tablas de piedra. Él está tratando de “juzgar por sí mismo lo que está bien”. Si ahora tenemos nuevas evidencias en relación al fenómeno de la homosexualidad, ¿no estamos obligados a volver a evaluar todo el problema a la luz de todos los datos asequibles, y decidir, ante Dios, por nosotros mismos? ¿No es esta la libertad fundamental de obediencia en la cual el evangelio nos pone?
Por supuesto, se puede objetar que este análisis nos ha atraído tan encima de los textos, que se nos ha perdido la visión general de la Biblia. Con toda claridad, la Biblia considera la conducta homosexual como un pecado, y si lo declara así una o mil veces, esto está fuera de propósito. Al igual que algunos de nosotros que crecimos “sabiendo” que los actos homosexuales eran el pecado inconfesable, aunque nadie siquiera hablara sobre él, así toda la Biblia “sabe” que está mal.
Admito sin reservas todo eso. La cuestión es precisamente si el juicio bíblico es correcto. La Biblia aprobó la esclavitud como buena y, en ningún lugar, la atacó como injusta. ¿Estamos dispuestos a argüir que la esclavitud está bíblicamente justificada hoy? Hace ciento cincuenta años, cuando la discusión sobre la esclavitud era feroz, la Biblia parecía estar claramente del lado de los propietarios de esclavos. Los abolicionistas eran fuertemente presionados para que justificasen su oposición a la esclavitud sobre bases bíblicas. Y, todavía hoy, si debieran preguntar a los cristianos del sur de los Estados Unidos si la Biblia aprueba la esclavitud, virtualmente cada uno estaría de acuerdo en que no. ¿Cómo explicamos tan monumental viraje?
Lo que sucedió es que las iglesias fueron finalmente llevadas a penetrar más allá del carácter legal de la Escritura, a un contenido más profundo, expresado por Israel a partir de la experiencia del Éxodo y los profetas, y llevada a sublime encarnación en la identificación de Jesús con prostitutas, recaudadores de impuestos, los enfermos y tullidos y los marginados y pobres. Es que Dios está al lado de los que no tienen poder. Dios libera a los oprimidos. Dios sufre con los que sufren y gime por la reconciliación de todos las cosas. A la luz de esa suprema misericordia, cualquiera sea nuestra posición sobre los gays, el imperativo del evangelio a amar, cuidar e identificarse con sus sufrimientos es inequívocamente claro.
Del mismo modo, las mujeres nos están insistiendo en que admitamos el sexismo y el sistema patriarcal que permean la Escritura y que ha alejado a tantas mujeres de la iglesia. Sin embargo, la salida no es negar el sexismo en la Escritura, sino desarrollar una teoría interpretativa que juzgue aun a la Escritura misma, a la luz de la revelación de Jesús. Lo que Jesús nos da, es una crítica a la dominación en todas sus formas, una crítica que puede volverse sobre la misma Biblia. Por lo tanto, la Biblia contiene los principios de su propia corrección. Somos liberados de la bibliolatría, la adoración por la Biblia. Ella está restituida a su justo lugar como testimonio de la Palabra de Dios. Y esa palabra es una Persona, no un libro.
Con el tamiz interpretativo suministrado por una crítica de dominación, podemos separar el sexismo, el sistema patriarcal, la violencia y la homofobia, que constituyen una buena parte de la Biblia, liberándola así para que nos revele por nuevos caminos la orden de Dios para forzar la liberación de la dominación, en nuestro tiempo.
Un pedido de tolerancia
Lo que más me apena en todo este áspero debate en las iglesias, es qué poco cristiano ha sido las más de las veces. Es característico de nuestro tiempo que los problemas más difíciles de valorar y que han generado el mayor grado de animosidad, son temas sobre los cuales la Biblia puede interpretarse como sosteniendo ambos lados. Me refiero al aborto y a la homosexualidad.
Necesitamos retroceder unos pocos pasos y ser honestos con nosotros mismos. Estoy profundamente convencido de la exactitud de lo que he estado compartiendo con ustedes. Pero debo reconocer que no es un caso cerrado. Pueden encontrar debilidad en él, tal como yo puedo encontrarla en el de otros. La verdad es que no nos es dada una guía inequívoca en una u otra área: aborto u homosexualidad. Mejor que acogotándonos unos y otros, debiéramos admitir humildemente nuestras limitaciones. ¿Cómo sé
que estoy interpretando correctamente la palabra de Dios para nosotros hoy? ¿Cómo lo saben ustedes? ¿No sería más sabio que los cristianos bajáramos los decibeles un 95% y serenamente presentáramos nuestros casos, sabiendo completamente bien que podríamos estar equivocados?
Sé de una pareja, ambos bien conocidos autores cristianos, por propio derecho, que han hablado -ambos- sobre la cuestión de la homosexualidad. Ella sostiene a los gays apasionadamente; él se opone a su conducta con tenacidad. Hasta donde puedo decirlo, esta pareja todavía disfruta de su mutua compañía, come a una misma mesa y -por cuanto sé- duermen en la misma cama.
Nosotros, en la iglesia, debemos alcanzar nuestras prioridades en orden. No hemos alcanzado un consenso sobre quién tiene razón en el problema de la homosexualidad. Pero lo que es claro, expresamente claro, es que se nos ordena amarnos mutuamente. Amar no precisamente a nuestras hermanas y hermanos gay, que frecuentemente están sentados a nuestro lado en la iglesia, no reconocidos, sino a todos los involucrados en este debate. No tenemos que desgarrar en jirones a todas las denominaciones, a fin de ventilar nuestras diferencias en este punto. Si aquella pareja que mencioné puede continuar abrazándose a través de esta separación, seguramente todos nosotros podemos hacer otro tanto.
(*) Cuando no se indica otra fuente, la traducción de los textos bíblicos ha sido tomada de “El Pueblo de Dios - La Biblia” (1980)
Cómo hablar con tus hijos sobre la homosexualidad
Este artículo trata cómo hacer entender a los niños y contarles con delicadeza en qué consiste la homosexualidad. Muchos niños reciben ideas erróneas acerca de lo que la homosexualidad es, en la calle, en la televisión…
Pasos
- Pídale al niño si entiende lo que la palabra “homosexual” significa. Si usted oye a su hijo la palabra o el niño la oye en la televisión, hable con él.
- Explíquele de manera sencilla que un homosexual es una persona que se siente atraído (o le gustan) las personas de su mismo sexo.
- Explíquele que no se puede saber con seguridad si alguien es homosexual. Sólo porque algunos hombres actúen de manera afeminada o algunas mujeres sean masculinas no quiere decir que sean homosexuales.
- Los niños necesitan entender que otros niños pueden decirles ciertos insultos relacionados con la homosexualidad, dependiendo de ciertos comportamientos ajenos a ella. Como por ejemplo, usar ropa de cierto color, abrazar a alguien del mismo sexo, ver a alguien desnudo del mismo sexo, o que un hombre tenga la voz aguda o una mujer grave.
- Los niños debe saber que es normal sentir curiosidad por los cuerpos de otros del mismo género. Esto no es ser homosexual.
- No sentir interés por personas de diferente sexo al nuestro no quiere decir que se sea homosexual. Algunas personas simplemente no muestran ese interés.
Consejos
- Dígale a sus hijos que nunca deben sacar conclusiones precipitadas de la sexualidad de nadie. Puede herir sentimientos. Y además, no es de nuestra incumbencia.
- Debe explicar que la desnudez frente a personas del mismo sexo no tiene nada que ver con la homosexualidad.
- Enseñe a sus hijos la diferencia entre una amistad íntima y un romance. Dos amigos se pueden amar y tener en aprecio sin ser homosexuales.
Walter Wink es Profesor de Interpretación Bíblica en el Auburn Theological Seminary en la Ciudad de Nueva York. Con anterioridad fue pastor de parroquia en la Iglesia Metodista, estudió y enseñó en el Union Theological Seminary en Nueva York y es autor de diversas obras, entre ellas: “Homosexuality and Christian Faith. Questions of Conscience for the Churches” (Homosexualidad y Fe Cristiana. Temas de Conciencia para las Iglesias) Fortress Press.Minneapolis. 1999
Bibliografía
- http://es.wikihow.com/hablar-con-tus-hijos-sobre-la-homosexualidad
- http://www.pastoralsida.com.ar/sexualidad/walterwink.htm
- http://www.adnargentina.com/argentina/deportes/futbolistas_gays_posan_desnudos_calendario_argentina_12_09_08_deportes.html
Jun
20
¿Disfrazados?
Junio 20, 2010 | | Leave a Comment
¿Disfrazados?
“No hay disfraz que pueda largo tiempo ocultar el amor donde lo hay, ni fingirlo donde no lo hay” (François de la Rochefoucauld)
En las fiestas de disfraces, la idea es no ser reconocido. El objetivo es que la cobertura externa sea tan buena que no se sepa quién está debajo, lograr ser desconocido por los demás.
Ahora bien… con el Señor es precisamente lo contrario. Leamos lo que dice Mateo 7:21-23:
-
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”
¡Qué terrible sería ser desconocido por nuestro Dios! ¡Y es tan claro entender el “secreto” de ser suyos!
Jesús dijo: “El que hace la voluntad de mi Padre”
En Juan 10:14-15 aclaró:
-
“Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre…”
¿Cómo saber si somos suyos? Haciendo Su voluntad… Debemos:
Conocer su Palabra…
-
“En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmos 119:11)
Tener comunión con El…
-
“Enséñame a hacer tu voluntad, porque tu eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud”(Salmos 143:10)
Recibir la Salvación…
-
“…en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados… dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito…” (Efesios 1:7,9)
Ser santos…
-
“Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación…” (1 Tesalonicenses 4:3)
Ser agradecidos…
-
“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios…” (1 Tesalonicenses 5:18)
Realizar buenas acciones…
-
“Porque esta es la voluntad de Dios, que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos”(1 Pedro 2:15)
Desarrollar lo espiritual…
-
“Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:17)
No es Su Voluntad que vivamos en pecado…
-
“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados… entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos…” (Efesios 2:1-3)
-
“Para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios” (1 Pedro 4:2)
Preguntémonos: ¿Nos reconoce el Señor como suyos? ¿O simplemente creemos aparentar lo que no somos?
Recordemos: No estamos en una fiesta de disfraces… debemos mostrar claramente quienes somos…
Mail: info@daresperanza.com.ar
Teléfono: (Exterior) 54-11-4464-4583
Teléfono: (Argentina) (011) 4464-4583
May
31
Teólogos Leonardo Boff y Hans Küng
Mayo 31, 2010 | Tagged Hans Küng, Leonardo BOFF | Leave a Comment
Teólogos Leonardo Boff y Hans Küng
Hace poco vino a España el teólogo Leonardo Boff, impartió una conferencia en el Colegio Calasancio, fue homenajeado en la Universidad Carlos III y también aprovechó para visitar la Iglesia de Entrevías. Leonardo Boff es, junto con Hans Küng, uno de los teólogos actuales que mantienen una crítica más encendida hacia la jerarquía eclesiástica. Creo que merece la pena observar las diferencias y las similitudes entre estos dos maravillosos teólogos de la Iglesia.
Ambos teólogos fueron amigos de Joseph Ratzinger. Hans Küng fue su colega en la Universidad de Tubinga y Hans Küng, como Joseph Ratzinger, fue invitado al Concilio Vaticano II por el Papa Juan XXIII. Leonardo Boff también fue amigo de Joseph Ratzinger, alumno, el mismo Ratzinger patrocinó su tesis doctoral sobre el ecumenismo y lo presentó en su día ante el Papa como un prometedor teólogo.
Ser amigos de Joseph Ratzinger no les libró de la censura vaticana y aunque ambas censuras sean injustificadas, hay claras diferencias. Hans Küng vio como le quitaban su licencia para enseñar teología católica, todo ello debido a que era crítico con el autoritarismo de Juan Pablo II y por cuestionar la infalibilidad del Papa.
Hans Küng se sintió muy molesto por la retirada de su licencia y no quiso saber nada más de la polémica con el Vaticano, la Congregación para la Doctrina de la Fe le citó para confrontarse con él pero Hans Küng se negó ha asistir. Fue un crítico de Juan Pablo II y del Cardenal Ratzinger. Cuando Ratzinger fue convertido en Papa Benedicto XVI, hubo una reunión entre estos dos viejos amigos y compañeros, en esa reunión ambos reconocieron la labor de uno y de otro, aunque en ningún momento hablaron de viejas discusiones dogmáticas. Pero desde que Benedicto XVI empezó ha poner en marcha un desmontaje del Concilio Vaticano II y una restauración que empieza por el regreso de los preconciliares y reformas reaccionarias en contra del Concilio, en ese momento Hans Küng comienza ha tomar distancia y vuelve a ser un duro crítico. Lo último que leí de Hans Küng fue una muy acertada crítica al Papa Benedicto XVI y a la hipocresía que supone la readmisión de los sacerdotes conservadores de la Iglesia Anglicana, creo que el artículo fue publicado en El País.
Leonardo Boff, aunque también fue castigado por Roma, tiene una trayectoria muy diferente. En primer lugar, Leonardo Boff no era simplemente un teólogo progresista o ecuménico, Leonardo Boff era un teólogo de la liberación. Recordemos que la Teología de la Liberación fue una teología con la que el Vaticano intentó acabar desde todos los medios, algunos muy ilícitos. En 1984 Leonardo Boff publicó un libro llamado “Iglesia: Carisma y Poder”, el libro fue revisado por la Congregación para la Doctrina de la Fe que vio cosas en el libro que les parecían dañinas para la Fe, Leonardo Boff fue llamado a Roma para defender su obra. A diferencia que Hans Küng, Leonardo Boff siguió todos los procedimientos que Roma pidió, fue humilde y obediente con Roma.
De poco le sirvió, volvió de Roma con un año de silencio, a parte de ser depuesto de la enseñanza y de la dirección editorial de revistas católicas. El castigo tuvo que ser levantado por Roma dadas las exigencias de la Iglesia de Brasil (país de Leonardo Boff) y Boff pudo volver a sus antiguas ocupaciones en 1986.
Cuando Leonard Boff comenzó actividades ecologistas, concretamente cuando iba a participar en la Eco-92 de Río de Janeiro, el Vaticano pretendía volver a imponerle un castigo similar y eso llevó a Leonardo Boff ha abandonar la orden franciscana y el ministerio sacerdotal. Es decir, Boff cambió de trinchera para seguir en la misma lucha (como le gusta decir a él mismo).
Hans Küng es un gran teólogo, uno de los grandes teólogos de la Iglesia Católica, un teólogo que habla para todo el público, Leonardo Boff es un teólogo más divulgativo que dialoga en sus libros directamente con el individuo que lo lee. Kung dialoga con la sociedad, dialoga con la modernidad, es experto en tolerancia y en la ética mundial. Un gran hombre que se sintió muy molesto porque le quitaron la cátedra y el título de teólogo católico; Leonardo Boff simplemente fue un teólogo del pueblo que se tuvo que ir para seguir en el mismo lugar.
May
28
¿Qué enseña la Biblia acerca de la Trinidad?
Mayo 28, 2010 | Tagged trinidad | Leave a Comment
¿Qué enseña la Biblia acerca de la Trinidad?”
Respuesta: Lo más difícil acerca del concepto cristiano de la Trinidad, es que no hay manera de explicarlo de forma apropiada. Para cualquier ser humano, la Trinidad es un concepto imposible de entender por completo, sería imposible explicarlo. Dios es infinitamente más grande de lo que somos nosotros, por tanto no deberíamos esperar estar en capacidad de entenderlo por completo. La Biblia enseña que el Padre es Dios, que Jesús es Dios, y que el Espíritu Santo es Dios. También enseña que hay solamente un Dios. Aunque podemos entender algunos hechos acerca de la relación una con otra, de las diferentes personas de la Trinidad, a la larga, es incomprensible para la mente humana. Sin embargo, esto no significa que no es verdad o que no está basado en las enseñanzas de la Biblia.
Al estudiar este tema, tenga en mente que la palabra “Trinidad” no se utiliza en la Escritura. Este es un término utilizado para procurar describir al trino Dios, y la realidad de que hay tres personas coexistentes, coeternas de las que Dios se conforma. Entienda que de NINGUNA MANERA está sugiriendo tres Dioses. La Trinidad es un Dios compuesto de tres personas. No hay nada de malo con usar el término “Trinidad”, aún cuando la palabra no se encuentra en la Biblia. Es más corto utilizar la palabra “Trinidad” que decir “3 personas coexistentes, coeternas que conforman un Dios”. Si esto representa un problema para usted, considere esto: la palabra abuelo tampoco es utilizada en la Biblia. Abraham fue el abuelo de Jacob. De manera que, no se obsesione con el término mismo “Trinidad”. Lo que en realidad debe importar, es que el concepto REPRESENTADO por la palabra “Trinidad” existe en la Escritura. Además de esta introducción, presentaremos versículos bíblicos en la discusión de la Trinidad.
(1) Hay un Dios: Deuteronomio 6:4; 1ª Corintios 8:4; Gálatas 3:20; 1ª Timoteo 2:5.
(2) La Trinidad está compuesta de tres Personas: Génesis 1:1; 1:26; 3:22; 11:7; Isaías 6:8; 48:16; 61:1; Mateo 3:16-17; 28:19; 2ª Corintios 13:14. Es provechoso el conocimiento del idioma Hebreo, para el mejor entendimiento de los pasajes del Antiguo Testamento. En Génesis 1:1, se utiliza el nombre plural “Elohim”. En Génesis 1:26; 3:22; 11:7 y en Isaías 6:8, se usa el pronombre plural para “nosotros”. SIN duda, “Elohim” y “Nosotros” se refieren a más de dos. En el idioma Español tenemos dos formas, singular y plural. En el idioma Hebreo tenemos tres formas: singular, doble y plural. Doble es SOLAMENTE para dos. En Hebreo, la forma doble es utilizada para cosas que vienen en pares como los ojos, orejas y manos. La palabra “Elohim” y el pronombre “nosotros” son formas plurales – definitivamente mas que dos – y deben estarse refiriendo a tres o más (Padre, Hijo, Espíritu Santo).
En Isaías 48:16 y 61:1, el Hijo está hablando mientras hace referencia al Padre y al Espíritu Santo. Compare Isaías 61:1 con Lucas 4:14-19 y se dará cuenta de que es el Hijo hablando. Mateo 3:16-17 describe el evento del bautismo de Jesús. En este se ve a Dios el Espíritu Santo descendiendo sobre Dios el Hijo mientras Dios el Padre proclama Su complacencia en el Hijo. Mateo 28:19 y 2ª Corintios 13:14 son ejemplos de 3 personas distintas en la Trinidad.
(3) Los miembros de la Trinidad se distinguen el uno del otro en varios pasajes: En el Antiguo Testamento, “JEHOVA” se distingue de “Jehová” (Génesis 19:24; Oseas 1:4). “JEHOVA” tiene un “Hijo” (Salmos 2:7, 12; Proverbios 30:2-4). El Espíritu se distingue de “JEHOVA” (Números 27:18) y de “Dios” (Salmos 51:10-12). Dios el Hijo se distingue de Dios el Padre (Salmos 45:6-7; Hebreos 1:8-9). En el Nuevo Testamento, Juan 14:16-17 es donde Jesús ruega al Padre que envíe un Consolador, el Espíritu Santo. Esto muestra que Jesús no se consideró el Padre o el Espíritu Santo. Tome en cuenta también todos los otros tiempos en los Evangelios, en donde Jesús habla al Padre. ¿Estaba hablándose a Sí mismo? No. El habló a otra persona de la Trinidad – al Padre.
(4) Cada miembro de la Trinidad es Dios: El Padre es Dios: Juan 6:27; Romanos 1:7; 1ª Pedro 1:2. El Hijo es Dios: Juan 1:1, 14; Romanos 9:5; Colosenses 2:9; Hebreos 1:8; 1ª Juan 5:20. El Espíritu Santo es Dios: Hechos 5:3-4; 1ª Corintios 3:16 (Aquel que mora en el Espíritu Santo – Romanos 8:9; Juan 14:16-17; Hechos 2:1-4).
(5) La subordinación dentro de la Trinidad: La Escritura muestra que el Espíritu Santo es subordinado al Padre y al Hijo, y el Hijo es subordinado al Padre. Esta es una relación interna, y no niega la deidad de ninguna persona de la Trinidad. Esta es simplemente un área en la cual nuestras mentes finitas no pueden entender lo concerniente al Dios infinito. Concerniente al Hijo veamos: Lucas 22:42; Juan 5:36; Juan 20:21; 1ª Juan 4:14. Concerniente al Espíritu Santo veamos: Juan 14:16; 14:26; 15:26; 16:7 y especialmente Juan 16:13-14.
(6) Las labores de los miembros individuales de la Trinidad: El Padre es el recurso o causa esencial de: 1) el universo (1ª Corintios 8:6; Apocalipsis 4:11); 2) la revelación divina (Apocalipsis 1:1); 3) la salvación (Juan 3:16-17); y 4) las obras humanas de Jesús (Juan 5:17; 14:10). El Padre PONE EN MARCHA todas estas cosas.
El Hijo es el agente a través de quien el Padre hace las siguientes obras: 1) la creación y mantenimiento del universo (1ª Corintios 8:6; Juan 1:3; Colosenses 1:16-17); 2) la revelación divina (Juan 1:1; Mateo 11:27; Juan 16:12-15; Apocalipsis 1:1); y 3) la salvación (2ª Corintios 5:19; Mateo 1:21; Juan 4:42). El Padre hace todas estas cosas a través del Hijo, quien hace las veces de Su agente.
El Espíritu Santo es el medio por el cual el Padre hace las siguientes obras: 1) la creación y mantenimiento del universo (Génesis 1:2; Job 26:13; Salmos 104:30); 2) la revelación divina (Juan 16:12-15; Efesios 3:5; 2ª Pedro 1:21); 3) la salvación (Juan 3:16; Tito 3:5; 1ª Pedro 1:2); y 4) las obras de Jesús (Isaías 61:1; Hechos 10:38). De este modo el Padre hace todas estas cosas por el poder del Espíritu Santo.
Ninguna de las ilustraciones populares son descripciones completamente exactas de la Trinidad. El huevo (o manzana) cae en que la cáscara, clara, y yema son partes del huevo, no del huevo en ellas mismas. El Padre, Hijo y Espíritu Santo no son partes de Dios, cada uno de ellos es Dios. La ilustración del agua hasta cierto punto es mejor, pero todavía falla en describir adecuadamente a la Trinidad. El líquido, el vapor y el hielo, son formas del agua. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son formas de Dios, cada uno de ellos es Dios. De manera que, mientras estas ilustraciones puedan darnos una representación de la Trinidad, la representación no es completamente certera. Un Dios infinito no puede ser descrito completamente, por una ilustración finita. En lugar de enfocarse en la Trinidad, trate de enfocarse en el hecho de la grandeza de Dios y en la naturaleza infinitamente superior a nosotros mismos.
- “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?” (Romanos 11:33-34).
www.GotQuestions.org/Espanol
May
12
Fueron las Creyentes del Antiguo Testamento Diferentes?
Mayo 12, 2010 | Tagged CRISTO, David, Dios, evangelio, gracia, Ley, Moisés, nacer de nuevo, pablo, regeneración | Leave a Comment
MAYO 21, 2009
A través de estas dos semanas he visto como algunos cristianos y comentaristas de este blog han desechado la idea de que el creyente tanga que observar la ley moral de Dios. Para ellos los creyentes del Nuevo Testamento deben observar la ley de Cristo, pues la ley de Dios ha sido abrogada.
Por supuesto que es un error pensar como ellos. La ley moral de Dios es eterna en el sentido de que manifiesta el perfecto caracter de Dios, y revela la voluntad de Dios para todos los creyentes. La ley de Dios no es diferente a la ley de Cristo. Son la misma ley! Porqué lo digo? Porque está basada en el hecho de que el Padre y el Hijo “uno son” (Juan 10: 31). Está íntimamente relacionado con la doctrina de la Trinidad. Si tenemos una adecuada visión de la Trinidad no podríamos decir que lo que el Padre decreta viene a ser desechado por el Hijo, como si lo que Cristo haga fuera mejor que lo que haría o hizo el Padre. Pensar de esta manera conlleva a concepciones erróneas de Dios.
Estos comentaristas han dicho que la ley de Cristo es superior a la del Padre. Argumentan que la ley de Cristo es la ley del amor. Por supuesto, que estoy de acuerdo con esta proposición. Es bíblica. Pero el error que cometen es creer que la ley moral de Dios no es amor. Su interpretación de la ley del Antiguo Testamento es idéntica a la de los fariseos. Estos pensaban que la ley de Dios era una lista de reglas que debían ser mantenidas por los hombres en su estado carnal para ganar algún favor con Dios. “Entre mejos observe la ley, más posibilidad de salvación tendré.” Este era el argumento farisaico. Y por supuesto que fue el concepto que Cristo vino a corregir.
La ley de Dios es una ley espiritual (Romanos 7: 14), y por lo tanto estaba hecha para que fuera mantenida por hombres regenerados. La ley mosaica (moral) estaba hecha para que fuera observada única y exclusivamente por hombres redimidos, personas que tenían vida espiritual. Qué debían hacer estos hombres? Amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a sí mismo. Este es la sustancia de la ley mosaica según Cristo (Marcos 12: 28-34). La ley mosaica se basa en el amor, según la enseñanza de Cristo. Pero, Pablo concuerda con ello. En su epístola a los Romanos escribe,
8 No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.9 Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, 10 El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.” Romanos 13: 8-10
A cuál ley se está refiriendo Pablo? Es obvio que a la ley mosaica, es decir a la ley moral entregada a Moisés. Esto queda claro en su mención del decálogo. Esa es la ley de la que dice Pablo se resume en amor. El que ama, entonces cumple la ley.Pero es obvio que algunos comentaristas de este blog ignoran estas palabras de Pablo.
Pero, lo más importante que deben explicar los que se oponen a esta enseñanza es la diferencia entre los creyentes del Antiguo Testamento y los del Nuevo Testamento. Debían los creyentes como Moisés, David, Salomón, Isaías, Jeremías, etc, observar la ley de Dios? Si responden que no, entonces deben refutar y rechazar las palabras de David cuando escribe,
1 Bienaventurados los perfectos de camino, Los que andan en la ley de Jehová. 2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan 3 Pues no hacen iniquidad Los que andan en sus caminos.” Salmo 119: 1-3
David en su salmo 119 declara abiertamente la necesidad de observar la ley de Dios, esa ley dada a Moisés. Ahora, si dicen que los creyentes del Antiguo Testamento debían observar la ley moral de Dios, pero que los creyentes del Nuevo Pacto no lo deben hacer, entonces deben explicar la diferencia entre ambos tipos de creyentes. Porqué los creyentes del Antiguo Pacto debían observar la ley de Dios pero los creyentes del Nuevo no? No hemos llegado a creer de la misma manera?
La respuesta a esta pregunta es afirmativa. La gracia de Dios siempre ha estado presente, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo. Sólo por gracia es que los hombres del Antiguo Testamento fueron salvos, de la misma manera en la que lo son los del Nuevo Testamento. Porqué? Porque la Biblia dice que la salvación es por fé, y esto es la gracia de Dios otorgada a un hombre (Efesios 2: 8). Abraham fue salvo de la misma manera de la que lo fuimos nosotros en el período novo testamentario. Esto es lo que Pablo escribe en los primeros capítulos de su epístola a los Romanos.
El error de estos oponentes es creer que el Pacto de Gracia no existió en el Antiguo Testamento. Esto lo hacen porque ignoran los medios de gracia que utilizó Dios en el Antiguo Testamento para llevar a los hombres a Cristo. Y sí, estoy afirmando que Abraham, Moisés, jacob, David, etc, tuvieron fe en Cristo! La ley fue uno de esos medios. Esa ley espiritual que Dios le dio a Israel, era un medio de gracia por el cual mostraba el pecado de cada hombre, le condenaba, y le llevaba a los pies de Cristo para implorar salvación.
La ley de Dios no es nada menos que la voluntad de Dios para todos los hombres, y especialmente para Su pueblo. Pensemos un momento en este ejemplo: Qué es lo que hace un rey cuando impone una ley a un pueblo que ha tomado como vasallo? No le está dejando claro que es lo que él exige que ese pueblo haga? No está diciendo que esa ley es su voluntad? Por supuesto que sí. De la misma manera Dios entregó Su ley a Israel en manos de Moisés como un claro mandato de que esa era Su voluntad para con ellos. Israel debía observar esa ley porque era lo que Dios quería que ellos hicieran. Porqué? Por un capricho? Jamás! Sencillamente porque esa ley mostraba el caracter perfecto de Dios. Y es por eso que Dios quiere que seamos perfectos como Él es perfecto. Cómo? Haciéndo lo que Su ley exige.
Ahora, aquí muchos alzarán la voz y me tildarán de legalista. Dejo claro que estoy hablando que la ley debía ser observada por hombres ya redimidos. Dios no le dio Su ley a Israel para que fuera obsevada por hombres en su carne. Por el contrario se la dio para que pudiera ser disfrutada por hombres regenerados por el Espíritu Santo.
Entonces si los creyentes del Antiguo Testamento eran diferentes a los del Nuevo, estos opositores tienen peores dilemas, pues deben refutar y rechazar las enseñanzas paulinas con respecto a la igualdad de condiciones de los creyentes del pacto Antiguo y del Nuevo.
Jeremías habla claramente de lo que es el Nuevo Pacto. Jeremías dice que el nuevo pacto se trata de la regeneración de los hombres por gracia. Es decir, el profeta enseña que el nuevo nacimiento es el nuevo pacto de gracia. Y qué es lo que ocurre en ese nuevo nacimiento? Jeremías dice,
Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.” Jeremías 31: 33
Pero no sólo Jeremías habla de este nuevo pacto, sino que Ezequiel lo hace también. Este último escribe,
22 Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado.23Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos.24 Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país.25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.28 Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.29 Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre.30 Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las naciones.31 Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones.32 No lo hago por vosotros, dice Jehová el Señor, sabedlo bien; avergonzaos y cubríos de confusión por vuestras iniquidades, casa de Israel.” Ezequiel 36: 22-32
Leamos que Ezequiel dice que el nuevo pacto se trata de que Dios cambia el corazón de piedra de un hombre natural por un corazón de carne. En ese corazón Dios pone a Su Espíritu Santo quien hace que ese hombre regen erado ande en los estatutos de Dios. Cuáles? Los estatutos que hay en Su ley. La ley de Cristo? No! La ley de Dios dada a Moisés.
Entonces, si esto le ocurrió solamente a los creyentes del Nuevo Testamento, como fueron salvos los creyentes como David y Salomón? No fueron ellos regenerados por el Espíritu Santo? No les fue entregados a ellos la fe en Cristo para salvación? Lo que enseña la Biblia es que todos llegamos a la fe de la misma manera. De la misma manera en la qu yo fui regenerado, David lo fue. Lo mismo que experimenté yo en mi regeneración lo experimentó David. Esto deja claro que la ley que fue escrita en el corazón de David fue la misma ley que fue escrita en mi corazón. El mismo propósito que tuvo Dios al poner Su Espíritu en mí lo tuvo con David, es decir que andemos en sus estatutos. Esto sólo lo puede hacer un creyente debido a que la ley es espiritual y puede ser observada únicamente por hombres espirituales.
Entonces, aquellos que se oponen a la doctrina de la relación del creyente con la ley moral de Dios, están en grandes aprietos para explicar las enseñanzas de la Biblia con respecto a la regeneración. La verdad bíblica es que el creyente debe observar la ley de Dios porque es la voluntad de Dios y por lo cual Él ha escrito Su ley en los corazones de los regenerados.
May
12
Spurgeon: Los Usos de la Ley
Mayo 12, 2010 | Tagged Abraham, CRISTO, Dios, Espíritu Santo, La Ley, Ley, Ley Mosaica, pacto, redención, Sinaí, Spurgeon, Usos de la Ley | Leave a Comment
MAYO 10, 2009
Tenía mucho tiempo de no compartir parte de los sermones de Spurgeon. Pero este día quiero compartir con ustedes unas palabras de este sabio hombre de Dios, sobre todo cuando he estado defendiendo la posición reformada con respecto a a obediencia y observancia que le debe el creyente a la ley de Dios. Les dejo entonces con el sermón de Charles Spurgeon dado el Domingo 19 de Abril de 1857, basado en Gálatas 3: 19, “Entonces, para qué sirve la ley?“
El Apóstol Pablo, mediante un argumento poderoso y altamente ingenioso, ha demostrado que la ley no fue establecida por Dios para la justificación y salvación del hombre. Él declara que Dios hizo un pacto de gracia con Abraham mucho antes de que la ley fuera dada en el Monte Sinaí; que Abraham no estuvo presente en el Monte Sinaí, y que, por lo tanto, no pudo hacerse alteración alguna al pacto hecho allí, por sugerencia suya; que, adicionalmente, no se le pidió el consentimiento a Abraham para alguna alteración del pacto, y sin su consentimiento el pacto no podía haber sido cambiado legalmente; y además, que el pacto permanece firme e inconmovible, viendo que fue hecho a la simiente de Abraham, al igual que al propio Abraham. “Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa. Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa.”Por tanto, ni herencia ni salvación pueden obtenerse jamás por la ley. Ahora bien, irse a los extremos es el error de la ignorancia. Generalmente, cuando los hombres creen en una verdad, llevan su creencia hasta el extremo de negar otra; y, con mucha frecuencia, la afirmación de una verdad cardinal conduce a los hombres a generalizar sobre todos los matices, generando falsedades de esa verdad. La supuesta objeción puede expresarse así: “Tú dices, oh Pablo, que la ley no puede justificar; ciertamente entonces la ley no sirve para nada; ‘entonces, ¿para qué sirve la ley?’ Si no puede salvar al hombre, ¿cuál es su objetivo? Si por sí misma nunca llevará a nadie al cielo ¿para qué fue escrita? ¿Acaso no es una cosa inútil?”
El apóstol muy bien pudo haber replicado a su oponente con una mirada de desprecio, diciéndole: “Oh insensato, y tardo de corazón para entender. ¿Se demuestra que una cosa es completamente inútil, simplemente porque no responde a cada propósito en el mundo? ¿Dirán acaso que debido a que el hierro no es comestible, entonces el hierro es inútil? Y debido a que el oro no puede ser alimento para el hombre, ¿por esa causa lo tirarán a la basura, llamándolo escoria que no vale nada? Sin embargo, sobre la base de esas insensatas premisas, ustedes proceden de esa manera. Pues, debido a que he dicho que la ley no puede salvar, ustedes me han preguntado neciamente que para qué sirve entonces. Y ustedes insensatamente suponen que la ley de Dios no sirve para nada, y que no tiene ningún valor.”
Esta objeción, por lo general, es propuesta por dos tipos de personas. Primero, por simples latosos a quienes no les gusta el Evangelio, y desean encontrarle todo tipo de fallas. Ellos pueden decirnos aquello en lo que no creen; pero no nos dicen en qué creen. Ellos quieren oponerse a las doctrinas y a los sentimientos de los demás; pero estarían perdidos si se les pidiera que se sienten y escriban sus propias opiniones. No parecen haber ido más lejos que el genio de un mono, que puede hacer pedazos todo, pero que no puede arreglar nada.
Luego, por otro lado, está el antinomiano, que dice: “Sí, yo sé que soy salvo únicamente por gracia;” y entonces quebranta la ley diciendo que no le obliga, ni siquiera como regla de vida; y pregunta: “¿Para qué, entonces, sirve la ley?” echándola fuera de su puerta como si fuera un mueble viejo únicamente útil como leña, porque, en verdad, no está adaptada para salvar su alma.
Pero una cosa puede tener muchos usos, aunque no tenga alguno en particular. Es cierto que la ley no puede salvar; pero es también igualmente cierto que la ley es una de las obras más importantes de Dios, y merece toda la reverencia, y es extremadamente útil cuando es aplicada por Dios para los propósitos para los cuales fue establecida.
Sin embargo, amigos míos, perdónenme si solamente hago la observación que esta es también una pregunta muy natural. Si leen la doctrina del apóstol Pablo encontrarán que declara que la ley condena a toda la humanidad. Ahora, por un solo instante vamos a echar una ojeada a las obras de la ley en este mundo. He aquí, veo cuando la ley es ordenada en el Monte Sinaí. Aun el propio monte tiembla con miedo. Relámpagos y truenos forman el cortejo de esas terribles sílabas que ablandan los corazones de Israel. Todo el Sinaí humeaba. Jehová resplandeció desde el monte de Parán, y el Santo vino de Sinaí; “y vino de entre diez millares de santos.”
De Su boca salió una ley ardiente para ellos. Era una ley terrible aun en el momento en que fue dada; y desde entonces, de ese Monte Sinaí ha bajado una temible lava de venganza, para inundar, para destruir, para quemar, y para consumir a toda la raza humana, si no fuera porque Jesucristo ha detenido ese terrible torrente, y ha ordenado a sus olas de fuego a que se queden quietas.
Si pudieran contemplar al mundo sin Cristo en él, simplemente bajo la ley, verían un mundo en ruinas, un mundo con el sello negro de Dios puesto sobre él, marcado y sellado para condenación; verían hombres que, si conocieran su condición, tendrían sus manos sobre sus lomos y estarían gimiendo todos sus días; verían hombres y mujeres condenados, perdidos, arruinados; y en las regiones más alejadas verían la fosa que es cavada para el impío, en la cual la tierra debería haber sido arrojada para taparla, si la ley hubiera hecho lo suyo, aparte del Evangelio de Jesucristo nuestro Redentor.
Ay, amados, la ley es una gran inundación que habría anegado al mundo con algo peor que el agua del diluvio de Noé; es un gran incendio que habría quemado la tierra con una peor destrucción que la que cayó sobre Sodoma; es un ángel severo con una espada, sediento de sangre, y con alas de muerte; es un gran destructor que arrasa a las naciones; es el gran mensajero de la venganza de Dios, que es enviado al mundo.
Sin el Evangelio de Jesucristo, la ley no es otra cosa que la voz condenatoria de Dios, que truena en contra de la humanidad. “Entonces, ¿para qué sirve la ley?” parece una pregunta muy natural. ¿Puede la ley ser de utilidad para el hombre? ¿Puede ese Juez que se pone el birrete negro y nos condena a todos, esa ley del Presidente del Tribunal Supremo de Justicia, puede ayudar en la salvación? Sí, si puede; y ustedes verán cómo lo hace, si Dios nos ayuda en nuestra predicación. “Entonces, ¿para qué sirve la ley?”
I. El primer uso de la ley es manisfestarle al hombre su culpa. Cuando Dios determina salvar a un hombre, lo primero que hace con él es enviarle la ley, para mostrarle cuán culpable, cuán vil, cuán ruin es él, y en qué peligrosa posición se encuentra. ¿Ven a ese hombre situado al borde del precipicio?; está profundamente dormido, y exactamente en el peligroso límite del farallón. Un simple movimiento y rodará y se hará pedazos contra las puntiagudas rocas del fondo y nunca más se sabrá de él.
¿Cómo puede ser salvado? ¿Qué se puede hacer por él, qué se puede hacer? Ésa es nuestra posición; también nosotros estamos al borde la ruina, pero somos insensibles a ello. Dios, cuando comienza a salvarnos de peligro tan inminente, envía Su ley, la cual, con un recio puntapié nos despierta, y hace que abramos los ojos; vemos entonces nuestro terrible peligro, descubrimos nuestras miserias; y es entonces cuando estamos en la posición correcta para clamar por nuestra salvación, y nuestra salvación viene a nosotros.
La ley actúa con el hombre como lo hace el médico cuando quita lo que obstruye el ojo del ciego. Los hombres que creen en su justicia propia son ciegos, aunque se consideran buenos y hasta excelentes. La ley quita esa obstrucción, y les permite descubrir cuán viles son, y cuán completamente arruinados y condenados están, si permanecen bajo la sentencia de la ley.
Sin embargo, en vez de tratar esto doctrinalmente, voy a tratarlo prácticamente, esperando un impacto directo en sus conciencias. Amado lector, ¿acaso la ley de Dios no te convence de pecado este día? Bajo la mano del Espíritu de Dios, ¿no te hace sentir que has sido culpable, que mereces la perdición, que has incurrido en la terrible ira de Dios?
Ustedes que están sentados allá; ¿no han quebrantado estos diez mandamientos? ¿Aun en la letra no los han quebrantado? ¿Quién de ustedes ha honrado siempre a su padre y a su madre? ¿Quién de nosotros ha dicho siempre la verdad? ¿Acaso algunas veces no hemos levantado un falso testimonio en contra de nuestro vecino? ¿Hay alguna persona aquí que no se haya fabricado otro dios, y que no se haya amado a sí mismo, o a su negocio, o a sus amigos, más de lo que ha amado a Jehová, el Dios de toda la tierra? ¿Quién de ustedes no ha codiciado la casa de su vecino, o su siervo, o su buey, o su asno? Todos nosotros somos culpables con relación a cada letra de la ley; todos nosotros hemos transgredido los mandamientos. Y si realmente entendiéramos estos mandamientos, y sintiéramos que nos condenan, tendrían esta influencia útil en nosotros de mostrarnos el peligro en que estamos, y de llevarnos a volar a Cristo.
Pero, amados lectores, ¿acaso esta ley no los condena a ustedes porque aunque ustedes dijeran que no han quebrantado su letra, sin embargo ustedes han violado su espíritu. Pues aunque nunca hayan matado, sin embargo se nos dice que el que está enojado con su hermano es un asesino. Como dijo una vez un hombre de color: “señor, yo pensé que nunca había matado a nadie, que yo era inocente en este mandamiento; pero cuando oí que el que odia a su hermano es un asesino, entonces me reconocí culpable, pues muy a menudo he matado a veinte hombres antes del desayuno, pues he estado enojado con ellos con mucha frecuencia.” La ley no sólo involucra lo que dice con palabras, sino que encierra cosas profundas escondidas en sus entrañas. Dice: “No cometerás adulterio.” Pero esto quiere decir, como afirma Jesús, “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” Dice, “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano;” quiere decir que debemos reverenciar a Dios en todo lugar, y tener Su temor ante nuestros ojos, y en todo momento debemos respetar Sus ordenanzas, y siempre caminar en Su temor y amor. Ay, hermanos míos, seguramente no hay nadie aquí que esté tan endurecido en su justicia propia como para que diga: “yo soy inocente.” El espíritu de la ley nos condena. Y ésta es su propiedad útil; nos humilla, nos hace ver que somos culpables, y así somos conducidos a recibir al Salvador.
Además, fíjense bien, mis queridos lectores, que una infracción de esta ley es suficiente para condenarnos para siempre. El que ofende a la ley en un punto, se hace culpable de todos. La ley exige que obedezcamos cada mandamiento; y si uno de ellos es quebrantado, todos los demás quedan lesionados. Es como un jarrón de sobresaliente hechura; para destruirlo no necesitas hacerlo añicos; basta con hacerle la más pequeña fractura y se habrá destruído toda su perfección.
Puesto que es una ley perfecta la que se nos ordena obedecer, y obedecerla de manera perfecta, basta infringirla una vez, aunque no volviéramos a hacerlo nunca. No podemos esperar otra cosa de la ley más que la voz, “tú estás condenado, tú estás condenado, tú estás condenado.” Bajo este aspecto, ¿no debería la ley despojarnos a muchos de nosotros de toda nuestra jactancia? ¿Hay alguien que pudiera levantarse de su lugar para decir: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres?” Con seguridad no habrá nadie que pueda regresar a casa diciendo: “he diezmado la menta y el comino; todo esto lo he guardado desde mi juventud.” No, sino que si es esta ley ha tocado la conciencia y el corazón, estaremos junto al publicano, diciendo: “Dios, sé propicio a mí, pecador.”
La única razón por la que un hombre piensa que es justo es porque no conoce la ley. Piensas que nunca la has quebrantado debido a que no la entiendes. Algunos de ustedes son las personas más respetables; ustedes piensan que han sido tan buenos que pueden ir al cielo mediante sus propias obras. Tal vez no lo dicen de esa manera, pero en lo secreto piensan eso; han recibido el sacramento con mucha devoción, ustedes han sido poderosamente piadosos al asistir a su iglesia o capilla con regularidad, son buenos con los pobres, generosos y justos, y dicen, “yo me salvaré por mis obras.”
No, señor; mira la llama que vio Moisés, y estremécete, y tiembla y desespera. La ley no puede hacer nada por nosotros, excepto condenarnos. Lo máximo que puede hacer es sacarnos a latigazos fuera de nuestra jactanciosa justicia propia y conducirnos a Cristo. Pone un peso a nuestras espaldas y nos hace pedirle a Cristo que lo quite de allí. Es como una lanceta que explora la herida. Para usar una parábola, es como algún oscuro sótano que no ha sido abierto por años, que está lleno de todo tipo de criaturas repugnantes; podemos caminar en ese sótano sin saber que están allí.
Pero viene la ley, derriba las cortinas, permite que entre la luz, y luego descubrimos cuán vil corazón tenemos, y cuán perversas han sido nuestras vidas; y, entonces, en lugar de jactarnos, somos llevados a postrarnos y a clamar, “Señor, sálvame o perezco. Oh, sálvame por tu pura misericordia o de lo contrario seré arrojado fuera.” Oh, ustedes que son justos con su justicia propia que leen este sermón, que se consideran tan buenos que pueden remontarse al cielo por su propias obras, (caballos ciegos, dando vueltas perpetuamente al molino sin progresar ni una sola pulgada), ¿piensan cargar con la ley sobre sus hombros como lo hizo Sansón con las puertas de Gaza? ¿Acaso se imaginan ustedes que pueden guardar a la perfección esta ley de Dios? ¿Se atreverían a decir que no la han quebrantado? No, seguramente, confesarán: “me he rebelado,” aunque lo harán en voz muy baja. Entonces deben saber esto: la ley no puede hacer nada por ustedes en lo relacionado al perdón.
Todo lo que puede hacer es solamente esto: puede hacerte sentir que no eres absolutamente nada; puede desvestirte; puede magullarte; puede matarte; pero jamás puede darte vida, ni vestirte ni limpiarte, pues no fue establecida para hacer eso.
¿Oh, lector, estás triste hoy por causa del pecado? ¿Sientes que has sido culpable? ¿Reconoces tu trasgresión? ¿Confiesas tus extravíos? Escúchame, entonces, como embajador de Dios. El Señor tiene misericordia de los pecadores. Jesucristo vino al mundo para salvar pecadores. Y aunque tú has quebrantado la ley, Él la ha guardado. Toma Su justicia para que sea tuya. Entrégate a Él. Ven a Él ahora, sin nada y desnudo, y cúbrete con Sus vestiduras. Ven a Él, malvado y sucio, y lávate en la fuenta que ha sido abierta para el pecado y la impureza; y entonces sabrás “para qué sirve la ley.” Ese es el primer punto.
II. Ahora, el segundo uso. La ley sirve para aniquilar toda esperanza de salvación por medio de una vida reformada. La mayoría de los hombres, cuando se reconocen culpables, prometen que se reformarán. Dicen: “he sido culpable y he merecido la ira de Dios, pero en el futuro voy a acumular muchos méritos que compensarán todos mis viejos pecados.” Pero la ley tapa la boca del pecador con su mano y le dice: “alto, no puedes hacer eso; es imposible.”
Les mostraré cómo puede la ley hacer esto. Lo hace parcialmente recordándole al hombre que la obediencia futura no puede expiar la culpa pasada. Usando una metáfora común, para que el pobre pueda entenderme plenamente, ustedes han ido acumulando un saldo deudor en la tienda donde compran. Ahora es tan grande que no pueden pagarla. Entonces acuden a la señora Brown, la dueña de la tienda, y le dicen: “caramba, señora, me da mucha pena, que debido a que mi esposo está sin trabajo,” y todo eso, “sé que nunca le podré pagar. Tengo una gran deuda con usted, pero si le parece, señora, si me perdona esta deuda, ya nunca le voy a volver a deber; en el futuro le pagaré siempre de contado.” “Sí, diría ella, “pero eso no arreglaría nuestras cuentas. Si me va a pagar lo que compra, estaría simplemente cumpliendo con su obligación. Pero, ¿qué pasará con toda la deuda acumulada? ¿Cómo se va a saldar? No se podrá liquidar con todo lo que pague en el futuro.”
Esto es lo que hacen los hombres con respecto a Dios. “Es verdad,” dicen, “sé que me he extraviado grandemente; pero ya no volveré a hacerlo.” Ah, sería bueno que ya no utilices esas respuestas infantiles. Al aferrarte a tal esperanza no haces otra cosa que manifestar tu excesiva insensatez. ¿Acaso puedes borrar tu transgresión mediante la obediencia futura? Ah, no. La vieja deuda debe pagarse de alguna manera. La justicia de Dios es inflexible, y la ley te dice que ninguno de tus propósitos puede expiar lo que has hecho en el pasado. Debes recibir una expiación por medio de Cristo Jesús el Señor.
“Pero,” dice el hombre, “voy a tratar de ser mejor, y entonces yo creo que recibiré misericordia.” Entonces la ley interviene y dice: “Vas a tratar de guardarme, ¿no es cierto? Vamos, amigo, no puedes hacerlo.” La perfecta obediencia en el futuro es imposible. Y los diez mandamientos son mostrados, y si cualquier pecador que ha despertado los mira, se retirará diciendo: “es imposible que yo los guarde.” “Vamos, amigo, tú dices que serás obediente en el futuro. Tú no has sido obediente en el pasado, y no hay ninguna probabilidad que guardes los mandamientos de Dios en el tiempo venidero. Dices que evitarás los males del pasado. No puedes . “Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal?” Pero tú respondes “voy a poner más empeño en mis caminos.” “Amigo, no lo harás; la tentación que te venció ayer te vencerá mañana también. Pero, fíjate bien, si pudieras vencerla no podrías alcanzar la salvación con ello.”
La ley te dice que a menos que obedezcas perfectamente, no puedes ser salvado por tus hechos; te dice que un solo pecado lo manchará todo, que una trasgresión arruinará toda tu obediencia. En el cielo debes llevar una vestidura sin mancha; Dios puede aceptar únicamente una ley inviolada. Así, entonces, la ley responde a este propósito, decirles a los hombres que sus logros, sus enmiendas, sus hechos, no son de ninguna utilidad en el asunto de la salvación. Lo que les toca es venir a Cristo, obtener un nuevo corazón y un espíritu recto; obtener el arrepentimiento evangélico del cual no tienen que arrepentirse, para que así puedan poner su confianza en Jesús y recibir el perdón por medio de Su sangre.
“Entonces, ¿para qué sirve la ley?” Sirve este propósito, como decía Lutero, el propósito de un martillo. Lutero, como ustedes saben, es muy enérgico acerca del tema de la ley. Dice: “Si alguien no es un asesino, ni un adúltero, ni un ladrón, y se refrena externamente del pecado, como lo hacía el fariseo que es mencionado en el Evangelio, esa persona juraría que es justa, y por lo tanto concibe una opinión de justicia, y presume de sus buenas obras y de sus méritos. A tales personas Dios no puede ablandar ni humillar de ninguna otra manera, para que puedan reconocer su miseria y su condenación, sino por medio de la ley; porque ese es el martillo de la muerte, el trueno del infierno, y el rayo de la ira de Dios, que hace polvo a los hipócritas insensibles y obstinados. Porque mientras habite en el hombre la opinión de justicia, habitará en él también el orgullo incomprensible, la presunción, la seguridad, el odio hacia Dios, el desprecio a Su gracia y a Su misericordia, la ignorancia de las promesas y de Cristo. La predicación de la libre remisión de pecados, por medio de Jesucristo, no puede entrar en el corazón de alguien así, ni tampoco puede experimentar ningún sabor ni aroma al respecto; pues esa poderosa roca y esa muralla diamantina, es decir, la opinión de justicia con la cual se reviste el corazón, lo impide. Por lo tanto, la ley es ese martillo, ese fuego, ese viento grande y poderoso, y ese terrible terremoto que parte las montañas, y quiebra las rocas (1 Reyes 19: 11, 12, 13), es decir, los hipócritas obstinados y orgullosos. Elías, no pudiendo resistir estos terrores de la ley, que son significados por estas cosas, cubrió su rostro con su manto. Sin embargo, cuando la tempestad cesó, que Elías había presenciado, se escuchó un silbo apacible y delicado en el cual estaba el Señor; pero fue necesario que la tempestad de fuego y de viento, y el terremoto pasaran, antes que el Señor se revelara en ese silbo apacible.”
III. Y ahora avanzamos otro paso. Ustedes que conocen la gracia de Dios podrán seguirme en este siguiente paso. La ley tiene por objeto mostrarle al hombre la miseria que recaerá sobre él a causa de su pecado. Hablo por experiencia, a pesar de ser joven; y muchos entre quienes me escuchan, oirán esto con verdadero interés, porque han sentido lo mismo.
Hubo una época en que yo, siendo aún muy joven, sentí con gran dolor la maldad del pecado. Mis huesos se hicieron viejos entre mis gemidos prolongados. Día y noche la mano de Dios caía duramente sobre mí. Hubo momentos en los que me asustaba con visiones y me atemorizaba con sueños; cuando durante el día sentía hambre de liberación, pues mi alma ayunaba dentro de mí: tenía miedo que los propios cielos cayeran sobre mí, y aplastaran mi alma culpable. La ley de Dios se había apoderado de mí, y me estaba mostrando mi miseria.
Durante la noche, si dormía, soñaba con el abismo sin fondo, y cuando me despertaba me parecía sentir la miseria que había soñado. Subía a la casa de Dios y mi canción no era más que un gemido. Me retiraba a mi aposento y allí en medio de lágrimas y gemidos elevaba mi oración, sin ninguna esperanza ni refugio. Entonces podía decir con David: “El búho de las soledades es mi amigo, y el pelícano del desierto mi compañero,” pues la ley de Dios me azotaba con su látigo de diez puntas, y luego me frotaba con salmuera, de tal forma que yo me estremecía y temblaba con dolor y angustia, y mi alma prefería morir estrangulada que vivir, pues yo estaba sumamente afligido. Algunos de ustedes han experimentado lo mismo. La ley fue enviada a propósito para hacer eso.
Pero ustedes se preguntarán, “¿qué necesidad hay de esa miseria?” Yo respondo que esa miseria fue enviada por esta razón: para que así yo pueda clamar a Jesús. Usualmente nuestro padre celestial no nos hace buscar a Jesús hasta que no nos ha dejado limpios a punta de latigazos, de toda nuestra confianza; Él no nos hace anhelar ardientemente el cielo hasta que no nos haya hecho sentir algo de las torturas intolerables de una conciencia dolorida, que es un anticipo del infierno.
¿Acaso no recuerdas, amigo mío, cuando solías despertarte en la mañana, y lo primero que hacías era tomar una copia del libro Alarma de Alleine, o Un Llamado al Inconverso de Baxter? Oh, esos libros, esos libros; en mi niñez yo los leía y los devoraba cuando estaba bajo un sentido de culpa. Leer esos libros era como permanecer al pie del Sinaí. Cuando leía a Baxter, encontraba que decía cosas como éstas: “Pecador, recapacita; en una hora pudieras estar en el infierno. Piensa que dentro de poco pudieras estar agonizando; aun ahora, la muerte está carcomiendo tu mejilla. ¿Qué harás cuando estés frente al tribunal de Dios sin un Salvador? ¿Le dirás que no tuviste tiempo que dedicar a la religión? ¿Acaso esa excusa vacía no se evaporará en el aire tenue? Oh, pecador, entonces ¿te atreverás tú a insultar a tu Hacedor? ¿Te atreverás a burlarte de Él? Recapacita; las llamas del infierno son abrasadoras y la ira de Dios es terrible. Aunque tus huesos fueran de acero, y tus costillas de bronce, te estremecerías de terror. Oh, aunque tuvieras la fortaleza de un gigante, no podrías luchar con el Altísimo. ¿Qué harás cuando te haga pedazos, y no haya nadie que te pueda librar? ¿Qué harás cuando dispare en tu contra sus diez poderosos cañones? El primer mandamiento dirá: “¡Aplástalo; él me ha quebrantado!” El segundo mandamiento dirá: “¡Condénalo; él me ha quebrantado!” El tercero dirá: “¡Maldición sobre él; porque me ha quebrantado!” Y de una manera parecida todos dispararán en contra tuya; y tú estarás sin un refugio, sin un lugar adonde huir, y sin ninguna esperanza.”
¡Ah!, ustedes no han olvidado aquellos días en los que ningún himno parecía el adecuado para ustedes excepto el que comienza así:
“Encórvate, alma mía, tú que solías elevarte,
y platica por un rato con la muerte;
Considera cómo agoniza el mortal,
Y exhala su último suspiro.”
O también,
“Ese terrible día ciertamente vendrá,
La hora establecida se apresura,
Cuando deba comparecer ante mi Juez,
Para pasar la solemne prueba.”
Ay, y es por esto que la ley fue enviada: para convencernos de pecado, para hacernos temblar y estremecer delante de Dios. ¡Oh!, ustedes que son justos con justicia propia, permítanme dirigirles simplemente una palabra o dos el día de hoy, pronunciadas con terrible y ardiente sinceridad. Recuerden, señores, que viene el día cuando una muchedumbre mucho más vasta que ésta se congregará sobre las llanuras de la tierra; cuando el Salvador, el Juez de los hombres, se sentará en un gran trono blanco.
Ahora, ya ha llegado; el libro es abierto; la gloria del cielo es manifestada, rica con un amor triunfante, y ardiendo con una venganza inextinguible; diez mil ángeles están a cada lado; y tú estás de pie para ser juzgado. Ahora, tú que eres justo con justicia propia, ¡dime ahora que fuiste a la iglesia tres veces al día! ¡Vamos, amigo, dime ahora que tú guardaste todos los mandamientos! ¡Dime ahora que tú no eres culpable! ¡Preséntate ante Él con el recibo de tu menta, de tu anís y de tu comino! ¡Vamos, ahora, amigo! ¿Dónde estás? Oh, estás huyendo. Estás gritando, “Peñas, escóndanme; montes, caigan sobre mí.”
¿Qué pretendes, hombre? Cómo; tú eras tan justo en la tierra que nadie osaba hablarte; eras tan bueno y tan decente; ¿por qué huyes? ¡Vamos, hombre, llénate de valor; ven ante tu Hacedor; díle que fuiste honesto, sobrio, excelente, y que mereces ser salvado! ¿Por qué te demoras para repetir tus jactancias? Anímate; dílas. Veo que continúas huyendo de la presencia de tu Hacedor, dando alaridos. No se hallará a nadie que permanezca delante de Él, apoyado en su propia justicia.
Pero ¡miren!, ¡miren!, ¡miren! Veo a un hombre que sale al frente de esa abigarrada multitud; marcha hacia delante con paso firme, y con ojos sonrientes. ¡Cómo! ¿Hay alguien que se atreve a estar ante su Hacedor? Sí, hay uno; se adelante y exclama, “¿Quién acusará a los escogidos de Dios?” ¿No te estremeces? ¿No se lo tragarán las montañas de ira? ¿No lanzará Dios Su terrible rayo en contra suya? No; escucha mientras continúa confiadamente: “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó.” Y veo la diestra de Dios extendida: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros.” Ahora se cumple el verso que una vez cantaste con dulzura:
“Con valentía estaré en aquel gran día,
Pues ¿quién me acusará de algo?
Ya que, por medio de Tu sangre, absuelto he sido
De la tremenda maldición y vergüenza del pecado.”
IV. Y ahora, mis queridos amigos, temo cansarlos; por lo tanto, permítanme sugerir brevemente otro pensamiento. “Entonces, ¿para qué sirve la ley?” Fue enviada al mundo para mostrar el valor de un Salvador. De la misma manera que el oropel hace resaltar las joyas, y las manchas oscuras hacen que los tintes brillantes luzcan más brillantes, así la ley hace que Cristo aparezca más puro y más celestial. Oigo a la ley de Dios maldecir. Cuán dura es su voz. Jesús dice: “Venid a Mí;” ¡oh, qué música! Cuánto más musical, después de los sonidos discordantes de la ley. Veo que la ley condena; contemplo a Cristo obedeciéndola. ¡Oh!, cuán importante es ese precio, conociendo cuán pesada es la demanda!
Leo los mandamientos y los encuentro estrictos y tremendamente severos. ¡Oh!, cuán santo debe haber sido Cristo para obedecerlos todos ellos por mí. Nada me lleva a valorar más a mi Salvador que cuando veo que la ley me condena. Cuando sé que esta ley se interpone en mi camino, y como un querubín con una espada encendida no me dejará entrar al paraíso, entonces puedo conocer cuán dulcemente preciosa debe ser la justicia de Cristo, que es un pasaporte para el cielo, y que me da gracia para entrar en él.
V. Y, finalmente, “¿para qué sirve la ley?” Fue enviada al mundo para evitar que los cristianos confíen en la justicia propia. ¿Acaso los cristianos confían alguna vez en su justicia propia? Claro que sí, así es. El mejor cristiano del mundo encontrará que le resulta difícil evitar la jactancia y la confianza en su propia justicia. John Knox, en su lecho de muerte, sufrió severos ataques de justicia propia. “La última noche de su vida en la tierra, durmió de corrido por algunas horas, emitiendo muchos profundos gemidos. Cuando se le preguntó por qué gemía tan profundamente, respondió, ‘Durante mi vida he resistido muchos ataques de Satanás; pero en estos momentos me ha atacado de manera más terrible que nunca, y ha utilizado toda su fuerza para acabar conmigo de una vez. La astuta serpiente se ha esforzado para persuadirme de que he merecido el cielo y la bienaventuranza eterna por el fiel cumplimiento de mi ministerio. Pero bendito sea Dios que me ha dado la capacidad de apagar este dardo encendido, recordándome pasajes como éstos: ‘¿Qué tienes que no hayas recibido?” y, “Por la gracia de Dios soy lo que soy.’”
Sí, y cada uno de nosotros ha sentido lo mismo. Ha sido más bien divertido cuando a menudo se me han acercado algunos hermanos que me dicen: “confío que el Señor lo conservará humilde,” cuando ellos mismo eran tan orgullosos como la alta posición que ostentaban y todavía unas cuantas pulgadas más. Han sido muy sinceros en su oración para que yo sea humilde, alimentando sin darse cuenta su propio orgullo debido a su propia reputación imaginaria de humildad. Desde hace mucho tiempo he renunciado a instar a la gente a que sea humilde, porque naturalmente tiende a hacerlos más bien orgullosos.
Un hombre suele decir: “Dios mío, estas personas temen que yo sea orgulloso; debo tener algo que sea motivo de orgullo.” Luego nos decimos a nosotros mismos, “no les voy a permitir que lo vean;” y tratamos de reprimir nuestro orgullo, pero después de todo, somos tan orgullosos interiormente como el propio Lucifer. Yo encuentro que las personas más orgullosas y que más confían en su justicia propia son aquellas que no hacen nada, y que no les preocupa en lo más mínimo lo que los otros opinan acerca de su propia bondad.
La vieja verdad del libro de Job es una realidad ahora. Ustedes saben que al comienzo del libro de Jobe se dice: “Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos.” Eso es lo que ocurre generalmente en este mundo. Los bueyes están arando en la iglesia (tenemos algunos que están trabajando arduamente para Cristo) y las asnas están paciendo cerca de ellos, en las zonas más selectas y fértiles de la tierra. Estas son las personas que tienen mucho que decir acerca de la justicia propia. ¿Qué hacen? No hacen lo suficiente para ganarse la vida, y sin embargo piensan que van a ganarse el cielo. Se sientan cruzados de brazos, y sin embargo son tan reverentemente justos, porque quizás eventualmente dan dinero para alguna caridad. No hacen nada y sin embargo se jactan de su justicia propia.
Y con los cristianos pasa lo mismo. Si Dios te hace laborioso, y te mantiene ocupado en Su servicio, es menos probable que seas orgulloso confiando en tu propia justicia que si no haces nada. Pero en todo momento hay una tendencia natural a ello. Por tanto, Dios ha escrito la ley, para que cuando la leamos veamos nuestras faltas; para que cuando nos miremos en ella, como en un espejo, veamos la impurezas de nuestra carne, y tengamos un motivo para aborrecernos en saco y cenizas, y clamar a Jesús pidiéndole misericordia. Usen la ley de esta manera y no de otra.
Y ahora, alguien dice: “señor, ¿hay algunas personas aquí presentes a quienes usted haya predicado esto a propósito?” Sí, me gusta predicarle a la gente. No creo que sea de ninguna utilidad predicar para la gente. Me gusta predicar directamente a los individuos y al corazón. En cada círculo encuentro a un grupo que afirma en idioma muy claro: “yo soy tan buen padre como el mejor que pueda ser encontrado en la parroquia; soy un buen comerciante, pago veinte chelines por libra; no como el señor Fulano de Tal; yo voy a la iglesia, o voy a la capilla, y eso es más de lo que hace todo el mundo; pago mis suscripciones: pago una cuota para la enfermería; digo mis oraciones; por tanto, creo que tengo tan buenas probabilidades de ir al cielo como cualquier otro en el mundo.” Creo que tres de cada cuatro personas en Londres piensan de esta manera.
Ahora, si esa es la base de tu confianza, tienes una esperanza podrida; tú tienes una tabla sobre la que estás parado que no resistirá tu peso en el día de rendir cuentas a Dios. Vive el Señor mi Dios, en cuya presencia estoy, “que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.” Y si piensas que la obra más perfecta de tus manos puede salvarte, tienes que saber esto, que “Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó.” Aquellos que no la buscaban, la alcanzaron. ¿Por qué? Porque el uno la ha buscado por fe, el otro la ha buscado por las obras de la ley, donde nunca se puede encontrar la justificación.
Escuchen ahora el Evangelio, hombres y mujeres; dejen de vanagloriarse de su propia justicia; abandonen sus esperanzas, junto con todas las confianzas de ustedes que surgen de esto:
“Tus lágrimas podrían fluir para siempre,
Y tu celo no conocer descanso,
Nada puede expiar el pecado;
Cristo debe salvar, y únicamente Cristo.”
Si quieren saber cómo hemos de ser salvos, escuchen esto: deben venir a Cristo sin traer nada de ustedes. Cristo ha guardado la ley. Tienen que hacer que Su justicia sea de ustedes. Cristo sufrió en el lugar de todos los que se arrepienten. Él ha padecido el castigo de ustedes. Y por medio de la fe en la santificación y la expiación de Cristo, ustedes serán salvos. Vengan, entonces, ustedes que están trabajados y cargados, heridos y mutilados por la Caída; vengan, entonces, ustedes pecadores; vengan, entonces, ustedes moralistas; vengan, entonces, todos ustedes que han quebrantado la ley de Dios y lo sienten; abandonen sus propias confianzas y vengan a Jesús, Él los aceptará; les dará vestiduras de justicia sin mancha alguna, y los hará suyos para siempre.
Pero, ¿cómo puedo venir? Preguntará alguien; “¿Debo ir a casa y orar? No, señor, no. Allí donde estás parado ahora, tú puedes acercarte a la cruz. Oh, si te reconoces pecador, ahora, te suplico, antes de que tu pie se aparte del lugar que estás pisando, ahora dí esto:
“Yo me arrojo en Tus brazos: Señor, salva mi alma culpable en el último día.”
Ahora, humíllense, abandonen toda justicia propia. “Mírenme a mí; miren ahora;” no digan: “¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo). “Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Sí, tú, tú, tú. ¡Oh!, bendito sea Dios, hemos sabido de cientos de personas que han creído en Cristo en este lugar. Algunas de las personas más malvadas se han acercado a mí, aun recientemente, y me han contado lo que Dios ha hecho por ellos.
Oh, que tú también quisieras venir a Jesús. Recuerda, el que cree será salvo, aunque sus pecados sean incontables; y el que no cree, debe perecer, aunque sus pecados sean pocos. ¡Oh, que el Espíritu Santo los conduzca a creer; para que así puedan escapar de la ira venidera, y tengan un lugar en el paraíso entre los redimidos!
May
8
CALVINISMO
Mayo 8, 2010 | | Leave a Comment
CALVINISMO
I. Calvinismo y Calvino
Calvinismo es el nombre (introducido por los luteranos contra la voluntad de Calvino) de aquella forma de -> protestantismo que directa o indirectamente tiene su origen en la obra reformadora de Juan Calvino (1509-1564). Tiene sus raíces en el humanismo francés y suizo de principios del s. xvi y, por tanto, no es simplemente una desviación del luteranismo, por muy verdad que sea que «las doctrinas fundamentales de Lutero son también las de Calvino» (E. TROELTSCH, Die Soxiallehren der christlichen Kirchen und Gruppen, T 1922, p. 610). La influencia de Bucero, Melanchton y Bullinger sobre Calvino modificó también el c. La «conversión» de Calvino (entre 1530 y 1533) se debió a la lectura de la Biblia, especialmente a la lectura del AT. Él la leyó como palabra de Dios pronunciada directamente para él y la tomó como única fuente y norma de la fe cristiana. Este principio de que la Escritura no sólo es la única fuente sino también la única norma, de manera que el creyente, para conseguir una seguridad sobre el contenido de la revelación, no necesita una interpretación infalible por parte de la Iglesia, es la base de toda la -> reforma. En este sentido el c. se consideraba a sí mismo en primer lugar como la iglesia reformada según la palabra de Dios, que todo cristiano podía corregir a la luz de la Escritura. La intención de fundar una Iglesia nueva estuvo tan lejos de la mente de Calvino como de la mente de Lutero. La preocupación más seria de Calvino fue la de garantizar la transcendencia de la revelación de Dios, de la cual el hombre no puede participar más que por la gracia.
Esta intención básica no contradice en modo alguno a la doctrina católica. Sin embargo, la crítica que Calvino hizo de la Iglesia católica de Roma no sólo pretendía eliminar muchos abusos realmente existentes, sino también modificar esencialmente toda la estructura y la función de la Iglesia. El fundamento de esta crítica radical está en el hecho de que Calvino rechaza una mediación de la salvación, en la cual la Iglesia misma -por la fuerza del Espíritu Santo que la vivifica- actuara como instrumento sobrenaturalmente eficaz.
Para evitar el peligro de exponer como doctrina calvinista algo que no responde a todas las formas y etapas de su desarrollo, nos limitamos a la exposición de la doctrina de Calvino (II), para interpretar después brevemente el desarrollo del c. posterior y sus ramificaciones (III).
II. Doctrina y ulterior actividad reformadora de CaIvino
La obra principal de Calvino, la Institutio Religionis Christianae, experimentó desde el año 1536 al 1560 una serie de ediciones, en las que el autor fue ampliando cada vez más este manual bíblico-teológico y perfeccionando su síntesis de la doctrina cristiana. La forma final y definitiva fue la edición latina de 1559 dividida en cuatro libros (a la que siguió solamente 1á traducción francesa en 1560). En adelante citaremos la edición de 1559 como Inst., indicando seguidamente el libro y el capítulo. Calvino presenta una interpretación ortodoxa de la doctrina trinitaria (Inst. r, 13), demostrando claramente que las inculpaciones dirigidas contra él, en las que se le atribuyen tendencias arrianas, carecen de todo fundamento. También es ortodoxa su cristología (Inst. it, 12-17), aunque no puede pasarnos inadvertida una cierta tendencia hacia el nestorianismo. El papel del Espíritu Santo aparece muy en primer plano en lo que atañe a la creación y conservación del cosmos, al gobierno general del linaje humano y a su actividad especial en cada uno de los creyentes y en la Iglesia (CR 36, 349). El significado de la humanidad de Cristo pasa a segundo plano. La doctrina de Calvino, y más tarde también la calvinista, es fuertemente teocéntrica. Lo que a Calvino le preocupa siempre es la soberanía de Dios, su libertad absoluta, su omnipotencia (con tendencia a hacer de Dios el único agente), su providencia y - sólo como una consecuencia de esto - la doble predestinación del hombre, su elección o condenación.
Si el hombre ha continuado hombre y si puede hacer todavía cosas excelentes en el campo del arte y de la ciencia, se debe sólo a la intervención salvadora de Dios por medio del Espíritu Santo, por quien el hombre conserva la voluntad y la razón, como funciones humanas, e incluso es capaz de hacer obras relativamente buenas y nobles; pero de hecho todo eso se queda entre rejas, entre las rejas del pecado (Inst. ii, 1; 7-12). Exactamente igual ocurre con lo que hay de relativamente bueno en el orden de la sociedad caída: leyes humanas, talentos de administración, incluso talentos profesionales en general. Todo esto es un don de la actividad general del Espíritu Santo, gracias a lo cual la humanidad, a pesar de su profunda corrupción, se mantiene aún dentro de ciertos límites(Inst. rv, 20, 2; CR 61, 599). Una concepción tan pesimista es consecuencia de la doctrina de Calvino sobre la corrupción total del hombre.
Lo mismo que Lutero, Calvino está convencido de que el hombre, desde la caída de Adán, nace con una naturaleza radicalmente corrompida. El hombre no es pecador porque comete pecados, sino que comete pecados porque es esencialmente pecador. Lutero y Calvino opinan con razón que todos los hombres, en el orden histórico de la salvación, deben realizar todas sus acciones (al menos implícitamente) por amor a Dios, el definitivo fin sobrenatural, pero que el pecado original le ha hecho al hombre incapaz de esto. De ahí se sintieron obligados a deducir que el hombre no regenerado obra en todas sus acciones como pecador (Lutero: cf. CA, Art. 2; Calvino: Inst. ii, 1, 8-9). Pero, con ello, limitan sin razón el efecto de la gracia de Cristo. No vieron que Cristo por su gracia, que actúa siempre y en todas partes, hizo posible, incluso en el hombre (todavía) no regenerado, una orientación inicial hacia Dios (cf. referente a esto: Tomás, ST II-II, q. 83, a. 16; 1-11, q. 112, a. 2).
1. La actividad del Espíritu Santo en cada uno de los fieles
Para Calvino la actividad especial del Espíritu Santo se realiza primariamente en cada uno de los fieles (y concretamente a base de un testimonium Spritus Sancti estrictamente individual) y - en comparación con esto - sólo de una forma secundaria en la Iglesia como conjunto.
Este testimonio del Espíritu Santo es, por un lado, un testimonio de la verdad divina de la sagrada Escritura (CR 29, 259-296) y, por otro, el don de la certeza interna y perfecta de la promesa que Dios hace a cada hombre en concreto. El testimonio externo del Espíritu en la Escritura sobre la fidelidad inconmovible de Dios a su promesa queda sellado por el testimonio interno en el corazón y da así certeza de la salvación eterna (Inst. r, 9, 3). Poco a poco va viendo Calvino con más claridad que este testimonium Spritus Sancti es sólo un aspecto de la acción especial del Espíritu Santo para conferir al creyente la salvación merecida por Cristo (Inst. 111, 1, 3-4).
Esta donación tiene lugar en la -> justificación y en la santificación. Calvino, lo mismo que Lutero, enseña que la justificación se logra sólo por la fe, es decir, que el hombre no sólo no se puede preparar por sus propias fuerzas a la justificación (esto es también doctrina católica), sino que, además de esto, en la misma justificación el hombre, al dar el sí a la revelación recibida por la fe, no colabora sobrenaturalmente con la acción salvífica de Dios. Lo mismo ocurre con la santificación ulterior, que Calvino acentúa más que Lutero. El Espíritu Santo es el único que obra sobrenaturalmente (CR 79, 155; 36, 483). Él lo hace todo por sí solo (aunque se sirva de ciertos instrumentos), pero a la vez exige una libre obediencia. Éste es también el sentido del poder absolutamente libre del Espíritu Santo; él no solamente no necesita de ningún medio para procurar a los fieles la salvación merecida por jesucristo, sino que puede denegar su acción incluso cuando los hombres emplean bien los medios dados y prescritos por Jesucristo (en primer lugar los sacramentos), de manera que un hombre puede confiar en los sacramentos y, sin embargo, no escapar a la -merecida- condenación (Inst. iir, 2, 11; 111, 24, 8).
La vida espiritual del calvinista se centra en su mayor parte en la acción del Espíritu Santo brevemente insinuada aquí. Junto con la conciencia de la corrupción radical del hombre se da en el c. una firmísima confianza en la promesa de Dios; de aquí, y concretamente del agradecimiento por la salvación recibida y de la obediencia al Señor de la alianza, surge muchas veces una vida de grandes virtudes. Esto es lo que da a la vida de piedad calvinista su rasgo viril. La palabra de Dios es no solamente mensaje de alegría, sino también ley. ¡Dios es el señor, yo soy el siervo! Sin embargo, este carácter duro de la teología y de la vida de piedad del calvinista queda mitigado por un rasgo casi místico (por más que el c. desprecie la mística como mezcolanza de lo divino y lo humano), el cual encontró su expresión en el catecismo de Heidelberg (cuestión 1 s): «mi único consuelo es que yo, en cuerpo y alma, tanto en la vida como en la muerte, no soy posesión mía, sino de mi fiel salvador Jesucristo». Por tanto, la comunidad con Cristo es un elemento codeterminante en la vida de piedad calvinista (Inst. 111, 1, 1; iii, 11, 10).
2. Cristología y eclesiología de Calvino
Calvino tuvo que luchar casi desde el principio en dos frentes: por un lado, contra la Iglesia católica romana; por el otro, contra los libertinistas, que negaban las doctrinas fundamentales del cristianismo (alguna vez incluso la doctrina trinitaria) y decían estar guiados personalmente por el Espíritu Santo, sin hallarse vinculados muchas veces a la sagrada Escritura más que por un lazo sumamente débil.
Frente a la Iglesia católica romana, Calvino fundamenta en su cristología la negación del papado y de la Iglesia como medio de salvación sobrenaturalmente eficaz. Según Calvino, Cristo es el Hijo de Dios, hecho hombre para, en cuanto mediador, reconciliar a los predestinados con Dios. Como mediador, Cristo, después de su ascensión a los cielos, envió al Espíritu Santo para otorgar en vida su plenitud, pero únicamente a los predestinados, los frutos de su mediación cumplida. Calvino cree que el cuerpo glorificado de Cristo continúa sometido a las leyes de la limitación espacial de este eón antiguo (CR 37, 169; cf. también Inst. iv, 17, 12). Por esto, acentúa que el cuerpo glorificado de Cristo está localmente en el cielo y que la Iglesia visible-invisible de los hombres pecadores se halla en la tierra. Sólo la «fuerza del Espíritu Santo» salva esta separación que durará hasta el día del juicio. Para Calvino, esa «fuerza del Espíritu Santo» no crea una relación ontológica con el Señor glorificado, en virtud de la cual él estaría presente y actuaría en su Iglesia (que es lo que enseña la Iglesia católica). En Calvino se trata de la unión, lograda por la virtud del Espíritu Santo, con lafuerza del cuerpo glorificado de Cristo; a través de esta unión Cristo ejerce su dominio sobre la Iglesia (Inst. ii, 15, 3; también CR 73, 568; 43, 723). Por tanto, también se comprende que para Calvino la presencia de Cristo en la eucaristía se produzca sólo a través de su fuerza, y no a través de su mismo cuerpo glorificado (Inst. iv, 17, 26; también CR 73, 695; 75, 364). Las fuertes expresiones de Calvino acerca de la comunidad con Cristo deben ser entendidas siempre dentro de estos límites.
Así se extiende la actividad del Espíritu Santo en la realización de la redención, pero esto a costa de la importancia de la encarnación y con ello a expensas de la posición de la Iglesia. En efecto, si Cristo no está presente con su mismo cuerpo glorificado en la eucaristía y análogamente en la Iglesia, en consecuencia ésta no es la santificada internamente por esa humanidad santa de jesús y, por tanto, no puede cooperar efectivamente en la salvación con una actividad propia, aunque recibida.
Esto no excluye el que Calvino llame a la Iglesia «madre de los creyentes» (Inst. iv, 1, 4) y que piense, al decir esto, no sólo en la Iglesia invisible (el universus electorum numerus: CR 29, 72) sino también en la visible. Pero la Iglesia es «madre» solamente en tanto el Espíritu Santo ejerce en ella su actividad propia y exclusiva.
Pero, por otro lado, Calvino se opone igualmente a los libertinistas, que intentan separar radicalmente la acción del Espíritu Santo y la función de la Iglesia. La divina providencia ha establecido una unión extrínseca entre la acción del Espíritu Santo y la función de la Iglesia, dice Calvino. Así, la obra del Espíritu Santo está ligada en primer lugar a la palabra de la sagrada Escritura, después a la palabra predicada por la Iglesia (Inst. iv, 1, 4) y, finalmente, a los sacramentos.
Por esto Calvino puede decir también: donde el evangelio es predicado en toda su pureza y los sacramentos son administrados rectamente, actúa el Espíritu Santo, y allí está, por tanto, la verdadera Iglesia de Cristo (como se ha dicho, esto no concuerda totalmente con «la absoluta soberanía» del Espíritu Santo). A estas dos características, aducidas ya por la Confesión de Augsburga, Calvino añade con frecuencia la recta disciplina de la Iglesia. P-1 estaba convencido de que la disciplina eclesiástica debe regularse, no sólo por unas condiciones históricas libremente ponderadas, sino en primer lugar por los datos bíblicos. Lo mismo afirmaba respecto a las formas litúrgicas. Por esto, intentó también, partiendo de las pocas bases que ofrece la Escritura, proyectar un orden eclesiástico. totalmente propio y reformado según la palabra de Dios (sus Ordinances ecctésiastiques), así como una liturgia reformada según la misma palabra de Dios (La forme de priéres et chants ecclésiastiques). Así, Calvino ha dado a su Iglesia no sólo un credo propio, sino también una forma eclesial muy característica. Como base de este orden eclesial puso el principio del sacerdocio universal de todos los fieles. En la sagrada Escritura encuentra indicadas cuatro funciones que se refieren a la constitución de la comunidad: la de los pastores, la de los doctores, la de los ancianos y la de los diáconos. Todos los fieles son sacerdotes por el «espíritu de filiación», en el cual han renacido. Los oficios se basan solamente en los kharismata del Espíritu Santo, necesarios para la buena dirección de la Iglesia; estos carismas no producen en modo alguno un sacerdocio especial en la Iglesia.
Supo así el aristocrático Calvino, aplicando a la práctica la doctrina del sacerdocio universal, edificar una Iglesia visible, estructurada «democráticamente»; y esto de una forma gradual: cada comunidad es para él una Iglesia en sentido pleno, dirigida por un «consistorio» compuesto por pastores y ancianos (estos presbyteri deben cuidar especialmente de la pureza de la doctrina y también de la disciplina eclesiástica de la comunidad. De ahí el nombre posterior de «Iglesia presbiteriana»). A los doctores toga explicar la sagrada Escritura y conservar así la pureza de doctrina entre los creyentes. Los diáconos deben cumplir, ante todo, la función de servicio en la Iglesia y manifestarla hacia fuera. La Iglesia nacional o regional está formada por las comunidades (las más de las veces se dan formas intermedias: classes) y se halla bajo la dirección de un sínodo compuesto por pastores (1/3) y ancianos (2/3). Al mismo tiempo reconocía Calvino no sólo una Iglesia nacional, sino también la universalidad de la Iglesia visible, por lo cual tendió siempre a la unión de todos los cristianos (como se comprenderá, en la práctica sólo a la unidad de los protestantes), unión que él intentó descubrir incluso en la cristiandad escindida.
Pero el énfasis que pone Calvino en la estructura externa no significa en modo alguno que no tuviera en cuenta la ligazón interna del organismo viviente. Recalca constantemente que todos los dones de los administradores de un oficio, así como los de los fieles que no poseen oficio, han sido concedidos para la edificación «del cuerpo de Cristo» (Inst. iv, 3, 2). Sin embargo, aquí hemos de añadir que esta edificación del cuerpo de Cristo, así como todo crecimiento en la comunidad con Cristo se realiza «en la fuerza de su Espíritu y no en la substancia de su cuerpo» (CR 79, 768). La Iglesia como Corpus Christi mysticum no tiene ninguna relación ontológica con el cuerpo personal y glorificado de Cristo y, por esto, no tiene tampoco una realidad propia, pneumática. Por tanto, se comprende también que los guías de la Iglesia no pueden interpretar infaliblemente la sagrada Escritura, aunque los kbarismata de los oficios dan una cierta autoridad a la predicación de la Iglesia. En principio se presupone la validez de la interpretación de la Iglesia, mientras uno no perciba claramente lo contrario en la sagrada Escritura. Para Calvino, un concilio como los que habían tenido lugar en otros tiempos, conserva todavía una autoridad especial, aunque no infalible. Respecto al papa apenas si encuentra una palabra de aprobación: no es más que una «joroba repugnante» que destruye la simetría del cuerpo de la Iglesia (CR 29, 624), o, dicho brevemente: el anticristo (CR 29, 624). Otra aplicación práctica e importante del sacerdocio universal es el concepto que tiene Calvino de la actividad profesional como servicio de alabanza a Dios.
III. Desarrollo del calvinismo
La vigorosa estructura eclesiástica con un fuerte elemento seglar del c. ha mostrado su solidez a lo largo de la historia, aunque también se han manifestado sus defectos. Esta estructura, junto con el escrito confesional elaborado por Calvino (Confessio gallicana), fue ratificada en el primer sínodo nacional de Francia y después, con algunas variantes, introducida en todas las comunidades reformadas y en las iglesias nacionales. A partir de 1550, aproximadamente, el calvinismo se difundió rápidamente, sobre todo en muchos países europeos. A esto contribuyó en gran parte la academia internacional fundada por Calvino en Ginebra en 1559. Después del acuerdo de Calvino con Bullinger, el sucesor de Zuinglio (1549: Consensus Tigurinus o «acuerdo de Zurich»), el calvinismo también se extendió rápidamente por Suiza. Al mismo tiempo se expandía en Francia, donde, a pesar de las muchas persecuciones y de las guerras de religión, se ha mantenido hasta nuestros días. Después se difundió en Holanda, que en el s. xvii era el centro espiritual del c. (1618-1619: «sínodo de Dordrecht»), y también en Inglaterra, bajo Eduardo vi (1547-1553 ); con Cromwell (1649-1659) los calvinistas puritanos llegaron incluso al poder, pero después se vieron engran parte obligados a emigrar a Holanda o a América del Norte. En Escocia fue Juan Knox el que introdujo el c. en la segunda mitad del s. xvi, y por cierto con mucho éxito. En Alemania el c. no pudo asentar el pie más que en unos pocos lugares (Palatinado 1563; catecismo de Heidelberg). EnHungría surgió una poderosa «Iglesia húngara reformada». En Polonia el c., que al principio se había extendido rápidamente, fue elimiminado casi totalmente por la Contrarreforma. En los Estados Unidos y en el Canadá el c. se ha desarrollado muchísimo y se ha fundido - en cuanto reconoce a Calvino como su fundador directo- en las grandes «Iglesias presbiterianas» o en pequeñas Iglesias libres del mismo tipo (las más de las veces «fundamentalistas» en su ortodoxia). Además, los presbiterianos (que en la Europa continental se llaman «reformados» y son, aproximadamente, unos 45 millones) han sido muy activos en las regiones de misión, donde han fundado Iglesias presbiterianas (que actualmente se han hecho independientes). Desde 1875 la mayoría de los presbiterianos están unidos en la Presbiterial World Alliance.
Para comprender la influencia mundial del c. hay que tener en cuenta, además, las grandes ramas que en el curso de la historia se han separado de la Iglesia anglicana y que han adoptado, en diversa medida, la doctrina y la organización eclesiástica del c. Cronológicamente hay que citar, después de los puritanos, a los congregacionalistas, que en el s. xvii se desgajaron de la Iglesia anglicana y llevaron hasta sus últimas consecuencias el principio calvinista de la comunidad: cada una de las Iglesias locales es Iglesia en su sentido pleno, y, por esto, no puede existir más que una alianza de Iglesias locales totalmente independientes (en la actualidad hay unos cinco millones de congregacionalistas). En el s. xviii, los metodistas, bajo la dirección de Juan Wesley y por influencias pietistas y calvinistas, se separaron de la Iglesia anglicana y adoptaron (según los países) una doctrina y una organización eclesial más o menos calvinistas. Los metodistas ascienden actualmente a unos 40 millones. También los anabaptistas, separados de la Iglesia anglicana en el s. xvii, han caído cada vez más bajo la influencia de la doctrina calvinista; su organización eclesiástica es la congregacionalista (hoy son unos 55 millones). Todos estos grupos están muy representados en los EE. W. y en las antiguas regiones misionales. Se comprende que, dado el gran movimiento ecuménico que existe actualmente sobre todo entre los calvinistas, haya intentos de unión, las más de las veces entre los presbiterianos y estos grupos; pero en un paso ulterior también con los anglicanos.
En la docrtina calvinista se ha dado una evolución paralela a las distintas corrientes generales del pensamiento europeo y americano, las cuales continúan influyendo en las diferentes Iglesias en forma de tendencias determinadas. En el s. xvii surgió entre los continuadores de la reforma una teología ortodoxa al estilo de la escolástica, que muchas veces se perdía en sutiles discusiones con los luteranos acerca de la presencia real en la eucaristía y que condujo, en general, a una limitación de los horizontes de la teología y a una aridez de la vida de piedad.
En el s. xviii siguió, como reacción, el movimiento pietista, el cual, conforme al carácter que Calvino dio a estas Iglesias, ha conservado casi siempre una orientación activa en la piedad y una especie de temor a la mística. El pietismo anglicano-calvinista encontró su expresión en la actividad ética del metodismo. Como en todas partes, el –>pietismo infundió también en el c. una mentalidad antiintelectualista y antiortodoxa, que de vez en cuando dio origen a escisiones. El racionalismo de los s. xviii y xix influyó tanto en la teología como en la vida de piedad de forma devastadora: Cristo fue degradado a la categoría de un mero, ejemplo moral; el Espíritu Santo fue concebido, no como persona, sino como «fuerza divina» y quedó suplantado más y más por la «razón ilustrada del hombre». Igualmente el luterano Schleiermacher, con su teología inmanentista y antropocéntrica (en clara oposición a las doctrinas de Calvino), ha influido mucho en la teología calvinista del s. xix. La teología calvinista de esta época recogió también de Calvino su relativismo en la concepción de la Iglesia (cada Iglesia es una configuración peculiar del espíritu cristiano). Ya en el s. xix surgió, propiamente como reacción contra el racionalismo extremo, un despertar pietista, pero ortodoxo (que partió de Ginebra). Pero el triunfo sobre el racionalismo no se dio sino después de la primera guerra europea, con la «teología -> dialéctica» (especialmente Karl Barth), la cual defendió de manera extrema (sobre todo al principio) la transcendencia de la revelación, con su pensamiento del «Dios totalmente diferente»). Esta teología logró introducir nuevamente la doctrina ortodoxa sobre la Trinidad y sobre Cristo en casi todas las Iglesias calvinistas. Al mismo tiempo, despertó por lo común en el c. la conciencia de Iglesia, y esta vuelta a la ortodoxia concebida de una forma nueva y principalmente a la conciencia de Iglesia es las más de las veces el fundamento sobre el que se basa la posibilidad de diálogo con la Iglesia católica romana. Ahora se empieza a ver en la Iglesia católica cómo la imagen que los católicos tienen de Calvino, ha sido desfigurada con frecuencia en las polémicas entre ambas confesiones. Muchos calvinistas tienen una conciencia semejante por lo que toca a la figura del papa y a la imagen de toda la Iglesia, especialmente después de que el concilio Vaticano rl ha eliminado el motivo de muchos ataques de Calvino. Pero la oposición fundamental, por desgracia, persiste todavía.
Johannes Witte
Abr
26
Lo deficiente de la Declaración de Manhattan
Abril 26, 2010 | | Leave a Comment
Lo deficiente de la Declaración de Manhattan
martes, 01 de diciembre del 2009 a las 15:47
La Declaración de Manhattan
(Por John MacArthur)
Éstos son los principales motivos por los que no estoy firmando la Declaración de Manhattan, a pesar de que algunos hombres a quienes amo y respeto ya han puesto sus nombres a la misma:
• Aunque, obviamente, estoy de acuerdo con el documento de oposición a los matrimonios entre personas del mismo sexo, el aborto y otros problemas fundamentales morales que amenazan a nuestra cultura, el documento está muy lejos de poner remedio a la identificación del verdadero y último remedio de todos los males morales de la humanidad:el evangelio. El evangelio es apenas mencionado en la Declaración. En un punto la declaración reconoce con razón: “Es nuestro deber de anunciar el Evangelio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo en su plenitud, tanto en tiempo y fuera de tiempo”, y entonces añade un deseo alentador: “Que Dios nos ayude a no fracasar en esa tarea.” Sin embargo, el mismo Evangelio no es presentado en ninguna parte (y mucho menos se explica) del documento o en cualquiera de la literatura adjunta. De hecho, eso sería prácticamente imposible debido a las opiniones contradictorias sostenidas por la amplia gama de los firmantes en relación con lo que el Evangelio enseña y lo que significa ser cristiano.

• Este es precisamente donde el documento falla de manera más atroz. Se supone que desde el principio que todos los firmantes son cristianos, cuyas diferencias sólo tienen que ver con el hecho de que representan distintas “comunidades”. Puntos de desacuerdo se reconocen tácitamente, pero son descritos como “líneas históricas de las diferencias eclesiales” en lugar de conflictos fundamentales de doctrina y convicción con respecto al evangelio y a la cuestión de las enseñanzas que son esenciales para el cristianismo auténtico.
• En lugar de reconocer la verdadera profundidad de nuestras diferencias, la suposición implícita (desde el inicio del documento hasta su último párrafo) es que los católicos romanos, ortodoxos, protestantes evangélicos y otros, todos comparten una fe común y un compromiso común con las afirmaciones esenciales del evangelio. El documento en varias ocasiones emplea expresiones como “nosotros [y] a nuestros hermanos en la fe”, “Como cristianos, nosotros. . . .”;, Y “declaramos que el patrimonio de. . . . . Cristianos.” Esto confunde seriamente las líneas de demarcación entre el cristianismo bíblico auténtico y las diversas tradiciones apóstatas.
• La Declaración constituye, pues, una confesión formal de la hermandad entre los signatarios Evangélicos y los proveedores de evangelios diferentes. Esa es la intención declarada de algunos de los signatarios más importantes, y es difícil ver cómo los lectores seculares podrían verla en cualquier otra luz. De esta manera, para el bien de la expedición de un manifiesto denunciando ciertas cuestiones morales y políticas, la Declaración oscurece tanto la importancia del Evangelio y la propia esencia del mensaje del evangelio.
• Este no es un enfoque novedoso, ni una posición estratégica para los evangélicos a tomar. Debería ser claro para todos que la agenda detrás de la oleada reciente de proclamas y pronunciamientos morales que hemos visto promoviendo la cooperación ecuménica co-beligerancia es el punto de vista que Charles Colson ha defendido por más de dos décadas. (No deja de ser significativo que su nombre está casi siempre a la cabeza de la lista de los redactores de la expedición de estas declaraciones.) El explicó su programa en su libro de 1994 The Body en el que sostenía que solamente las doctrinas verdaderamente esenciales de la auténtica verdad cristiana son los enunciados en los Apóstoles y los credos de Nicea. He respondido a ese argumento en detalle en Reckless Faith. Me atengo a lo que escribí entonces.
En resumen, apoyar a la Declaración de Manhattan no sólo estaría en contradicción con la postura que he tomado desde mucho antes del documento emitido original de “Evangélicos y Católicos Unidos”, sino también tácitamente relegaría la esencia misma de la verdad del Evangelio al nivel de una cuestión secundaria. Ese es el camino equivocado, -tal vez en el peor de los casos –para los evangélicos de hacer frente a la crisis política y moral de nuestro tiempo. Cualquier cosa que silencie, aleje, o relegue el evangelio a un segundo estatus es antitético a los principios que afirmamos cuando nos llamamos evangélicos.
http://edificandolafe.obolog.com/deficiente-declaracion-manhattan-429395
Abr
24
La traducción e interpretación de las Escrituras (I)
Abril 24, 2010 | | Leave a Comment
| La traducción e interpretación de las Escrituras (I) |
| Los artículos de Enric Capó | |
| lunes, 12 de abril de 2010 | |
|
I. El texto de la Biblia Afirmamos y defendemos que la Biblia es Palabra de Dios. Afirmamos y defendemos que en ella Dios se nos revela y nos muestra el camino de la salvación y de la vida. Afirmamos y defendemos que la Biblia es de libre interpretación, lo que significa que su comprensión no está sujeta a ninguna autoridad religiosa. Ha sido dada al hombre por Dios para que, a través de su estudio y meditación, le conozca, le ame y le sirva. Para nosotros, esto está claro y, cuando hablamos de la Biblia, hacemos referencia a un libro concreto que está en nuestras librerías y que usamos tanto en nuestras iglesias como en nuestra vida devocional. Pero la Biblia no es un libro caído del cielo que haya llegado hasta nosotros como un todo homogéneo. Es un libro que ha sido escrito por hombres inspirados a lo largo de muchos siglos, en diferentes lenguas y en contextos sociales y culturales muy distintos. Tiene una larga historia que hemos de conocer si queremos entenderla. El Antiguo Testamento fue escrito en hebreo y nos ha llegado por medio del pueblo judío y a través de muchos manuscritos. El texto que tradicionalmente ha sido usado como base para las traducciones modernas es el llamado masorético, a partir del trabajo de fijación hecho por los masoretas, entre los siglos VIII y X de nuestra era. Actualmente, los traductores usan la Biblia Hebraica Stuttgartensia, que viene a ser una edición crítica del texto masorético, generalmente aceptada tanto por cristianos como por judíos. Por lo que se refiere al Nuevo Testamento, fue escrito en el griego común de la época. Tampoco nos ha llegado como un todo acabado, sino a través de innumerables manuscritos, completos o parciales, que no tienen una antigüedad superior al siglo III. Entre estos cientos de manuscritos hay numerosas diferencias y errores, producidos por copistas poco meticulosos o por correcciones intencionadas que, sin embargo, no afectan en absoluto el mensaje central de la Biblia. De todas formas, esto nos obliga a realizar un estudio minucioso de todos ellos, comparándolos entre si, a fin de encontrar la lectura que pueda llegar a ser considerada auténtica o lo más cercana posible a los originales que se han perdido. Las ediciones del texto Un intento serio de encontrar un texto definitivo que pudiera ser base para las traducciones del Nuevo Testamento a las lenguas modernas, lo realizó Erasmo de Rotterdam. Lo hizo a partir de unos pocos manuscritos que tuvo a su disposición, ninguno de ellos anterior al siglo X. En 1516 publicó el resultado de su trabajo del que se hicieron muchas ediciones. Con el tiempo, y a través de la edición de 1633 hecha por los hermanos Buenaventura y Abraham Elzevir, recibió el nombre de “Textus Receptus”. Este texto fue el que sirvió de base a las traducciones bíblicas posteriores, desde el siglo XVI al siglo XIX. Por ejemplo, Lutero lo usó para su traducción al alemán y nuestra Biblia Reina-Valera también se tradujo a partir de esta compilación de Erasmo. Sin embargo, el avance de los estudios bíblicos en el siglo XX, ha hecho que el Textus Receptus haya quedado desfasado. Ha habido un trabajo muy minucioso por parte de especialistas que han comparado los manuscritos entre si y esto ha hecho posible que las Sociedades Bíblicas Unidas hayan publicado importantes ediciones críticas del Nuevo Testamento griego. En ellas se tiene en cuenta, no sólo los manuscritos que usó Erasmo, sino otros mucho más antiguos, tanto los fragmentos contenidos en los papiros de los siglos III y IV, como los grandes unciales del siglo IV y V entre los que se encuentran el Sinaítico (a)), el Alejandrino (A) y el Vaticano (B). Este texto crítico, editado en las últimas décadas por Kurt Aland y otros especialistas bíblicos, es la mejor herramienta para las traducciones actuales del Nuevo Testamento. En él se encuentra un extenso aparato crítico que permite al traductor comparar variantes y encontrar, con mayor facilidad y fidelidad, el sentido del texto. La gran mayoría de las traducciones modernas de la Biblia se hacen actualmente a partir de este texto crítico de las Sociedades Bíblicas Unidas. Así lo han hecho los traductores de la Biblia al catalán publicada por la Institució Bíblica Evangèlica de Catalunya, y los de las modernas Biblias interconfesionales, tanto al castellano como al catalán. Una excepción a esta norma la representa la Sociedad Bíblica Trinitaria, que ha sacralizado el Textus Receptus, poniéndolo como base de todas sus traducciones, a pesar de sus errores evidentes. Esta Sociedad Bíblica Trinitaria también ha sacralizado el texto de la King James Version y, en español, de la versión Reina-Valera de 1909 y, si al final se ha decido a revisarla, lo ha hecho con la salvaguarda de que sus rectificaciones sólo se refieren a cuestiones lingüísticas. En 2009 publicó una nueva versión de la Biblia en catalán, hecha a partir del texto Masorético para el Antiguo Testamento, y el Textus Receptus para el Nuevo. No creo que, para los cristianos de base, las diferencias entre el Textus Receptus y la edición crítica de las Sociedades Bíblicas, sean de importancia capital, ya que las variantes que se pueden encontrar no afectan en absoluto al mensaje central de le Biblia. Sin embargo, creo que no es de recibo que los cristianos nos anclemos en el pasado y sacralicemos algunos textos o traducciones porque se ajustan a nuestras propia ideología. Se puede preferir traducir el Nuevo Testamento a partir del Textus Receptus o hacerlo usando la edición crítica de las Sociedades Bíblica Unidas, sin por esto denunciar como corruptas otras opciones. Juzgar las traducciones bíblicas por quien las ha hecho o por su fidelidad al Textus Receptus o a la King James Version, como hace la Sociedad Bíblica Trinitaria, es cerrarse a la investigación bíblica, negándose a aceptar los errores propios o los aciertos de los demás. El cristiano ha de estar siempre abierto a la verdad o realidad de las cosas; abierto a los nuevos descubrimientos o investigaciones en este campo del texto bíblico. Erasmo hizo un trabajo inestimable al publicar el texto del Nuevo Testamento griego, pero él sólo pudo disponer de unos pocos manuscritos, mientras que, desde entonces, se han descubierto muchos más. Por ejemplo, sólo dispuso de una copia griega del Apocalipsis, al que le faltaba la última hoja. Esto le obligó a traducir los últimos versículos de este libro del latín al griego, introduciendo en 22,19 una lectura que no tiene apoyo en los manuscritos griegos. Otro error que entró en el Textus Receptus de la 3ª edición, fue la coma juanina , o sea, la interpolación de 1ª Juan 5.7, al parecer por presiones eclesiales. El texto original Hemos de reconocer que no tenemos los textos originales, que se han perdido definitivamente, y que es importante tratar de encontrarlos a través del estudio y comparación de los manuscritos que han llegado hasta nosotros. Esto es una tarea ingente por la gran cantidad de manuscritos y de variantes que se han de estudiar. A través del Textus Receptus y del aparato crítico de las ediciones de las Sociedades Bíblica Unidas tenemos acceso a toda la información disponible para acercarnos cada vez más al contenido de los originales bíblicos. Por tanto, para la traducción y la interpretación de la Biblia es muy importante que tengamos esta mentalidad abierta a los resultados de la investigación bíblica, sin con esto quedar condicionados por ellos. Nadie tiene la verdad absoluta, pero es fascinante ir avanzando en este campo hacia una comprensión cada vez más plena del libro que llamamos Palabra de Dios. Enric Capó Biblia Traducción Interconfesional. Madrid 2008. Biblioteca de Autores Cristianos, Editorial Verbo Divino y Sociedades Bíblicas Unidas. Biblia Catalana traducció interconfessional. Barcelona 2005. Associació Bíblica de Catalunya, Editorial Claret i Societats Bíbliques Unides. En las dos primeras ediciones de su texto, Erasmo se negó a incluir la coma juanina, alegando que no se encontraba en ningún texto griego. Lo incluiría sólo si le mostraban uno solo que lo contuviera. El manuscrito que le presentaron y que le obligó a incluir la coma juanina en la tercera edición, al parecer fue elaborado para este propio fin por personajes ajenos a él. http://www.lupaprotestante.com/index.php?option=com_content&task=view&id=2133&Itemid=1 |
|
Abr
22
Respuestas para el Sr. Hernando Álvarez de la BBC
Abril 22, 2010 | | Leave a Comment
| Posted: 21 Apr 2010 01:56 PM PDT
Amigos, leí con algún interés las preguntas que el reportero de la BBC, Hernando Álvarez, hiciese en su blog patrocinado por dicha cadena noticiosa. En su entrada titulada Preguntas para la Iglesia Católica, el Sr. Álvarez hace una lista de preguntas que le gustaría proponer a los jerarcas de la Iglesia. Yo no soy jerarca de la Iglesia pero como miembro educado de la Iglesia, me gustaría contestarlas. Pero empecemos con su preámbulo. El Sr. Álvarez comienza diciéndonos:
Yo creo saber el por qué de esta reticencia. Recuerdo claramente cuando el Papa Benedicto XVI fue electo que el reportero radial de la BBC en inglés dijo y repitió muchas veces que él pensaba que la elección de Joseph Ratzinger representaba una “elección transicional” dada “la avanzada edad del papa electo”. Lo repitió con tanto celo que me dio la impresión que le deseaba una muerte próxima. Luego, en octubre del 2006, la BBC actuó como pionera en esto de intentar enlodar el nombre del Papacuando en el programa televisivo Panorama cuando le concedió espacio a Colm O’Gorman y al P. Thomas Doyle, precedido con toda una panoplia de vídeos deleznables que apuntaban al tratamiento sensacional y tabloide del reportaje. A la Iglesia no se le concedió espacio para responder. Ese mismo mes salió a relucir un memorando en donde altos ejecutivos de la BBC admitían un prejuicio anticristiano, antijudío y pro-izquierdista. Al mismo tiempo los ejecutivos de la BBC admitieron que en su programación no insultarían sensibilidades islámicas pero que insultar a las demás no le importaban. Cabe preguntar entonces que, dado su historial de prejuicio contra los cristianos en general y contra la Iglesia Católica y su nuevo líder en particular, si algún jerarca se sentiría cómodo siendo entrevistado por la BBC cuando los editores de esta cadena corren el riesgo de desestimar o hasta distorsionar lo que los prelados dijesen dado el prejuicio admitido de esta cadena. Si yo fuese un prelado, la BBC sería el último medio en mi lista al cual yo concedería una entrevista y nunca si yo fuese Papa. Así que como laico me siento responsable de responder a estas preguntas porque francamente, nadie va a querer hablar con la BBC.
¿Alguna otra pregunta que yo pueda contestar, Sr. Álvarez? Quedo a sus órdenes.
http://vivificar.blogspot.com/2010/04/respuestas-para-el-sr-hernando-alvarez.html?
|
Abr
22
El PAPA Y LA EVOLUCIÓN
Abril 22, 2010 | Tagged El PAPA, LA EVOLUCIÓN | Leave a Comment
El PAPA Y LA EVOLUCIÓN
El papa Juan Pablo II hablando ante la Academia Pontífica de ciencias, en un mensaje titulado “La verdad no puede contradecir la verdad” el 23 de octubre 1996; dijo que: “la teoría de la evolución es más que una hipótesis”; y también que: “si se busca el origen del cuerpo humano en una materia viva y preexistente, el alma espiritual es creada directamente por Dios”. En otras palabras reconoció que si bien la teoría de la evolución da respuesta al origen material del hombre, el alma es un producto de Dios.
Es importante destacar que ya el papa Pío XII abordó la cuestión de los orígenes de la vida y la evolución, en la Encíclica “Humani generis” en 1950 y la Constitución conciliar “Gaudium et spes”. Después de casi medio siglo de esa Encíclica la “Humani generis”, el papa Juan Pablo II, señala:“Esa Encíclica consideró la doctrina del ‘evolucionismo’ como una hipótesis seria, digna de una investigación y de una reflexión profunda, al igual que la hipótesis opuesta (…). Hoy, casi medio siglo después de la aparición de la Encíclica, nuevos conocimientos llevan a reconocer en la teoría de la evolución más que una hipótesis (…). La convergencia, no buscada ni inducida, de los resultados de los trabajos realizados independientemente unos de otros, constituye en sí misma un argumento significativo en favor de esta teoría”.
El Nacional 25 de octubre de 1996
——————————————————————————–
POLÍTICAS MÁS COMPASIVAS, PIDE EL VATICANO A PAÍSES RICOS
Juan Pablo II, de acuerdo con la Teoría de la Evolución del hombre
AGENCIAS CIUDAD DEL VATICANO, 24 de octubre
- El papa Juan Pablo II dio su apoyo a la Teoría de la Evolución al proclamarla compatible con la fe cristiana, en una decisión acogida con beneplácito por los científicos pero que probablemente provoque disgustos en la derecha religiosa. El reconocimiento del Papa de que la evolución es “más que sólo una hipótesis”, apareció en un mensaje por escrito que envió el miércoles a una reunión de la Academia Pontificia de Ciencias, un grupo de expertos que asesora a la Iglesia católica en temas científicos.
El mensaje fue novedoso al reconocer que parecía válida la teoría de la evolución física del hombre y otras especies por medio de la selección natural y la adaptación hereditaria. Aunque el Papa dejó en claro que considera al alma humana como una creación divina inmediata y no sujeta al proceso evolutivo, sus comentarios provocaron titulares en la prensa italiana. “El Papa dice que puede que descendamos de los monos”, dijo el diario conservador Il Giornale en su primera página. La República tituló que el Sumo Pontífice había “hecho las paces con Darwin”. “Es, ciertamente, destacable que esta teoría se haya enraizado progresivamente en las mentes de los investigadores, luego de una serie de descubrimientos en diferentes esferas del conocimiento”, dijo el Papa. “La convergencia, ni buscada ni provocada, de resultados de estudios llevados a cabo con independencia entre unos y otros, constituye en sí misma un importante argumento en favor de esta teoría”, agregó.
La primera respuesta importante del Vaticano a las teorías evolucionistas la contiene una encíclica, Humani Generis (Del Género Humano), emitida en 1950 por el Papa Pío XII. El Pontífice no citó entonces objeciones a debatir la evolución, aunque mencionó que la teoría se prestaba a las maquinaciones de comunistas ansiosos de extraer a Dios de la ecuación. El Papa ha respaldado con anterioridad la encíclica de 1950 y dijo el miércoles, en su mensaje a la Academia Pontificia, que su punto esencial era que “si el cuerpo humano tiene su origen en material viviente que lo precedió, el alma espiritual fue inmediatamente creada por Dios”. También dijo: “Hoy, casi medio siglo después de la aparición de la encíclica, los nuevos conocimientos llevan a la aceptación de la teoría de la evolución como más que sólo una hipótesis”. La admisión del Papa fue acogida con beneplácito por científicos como un avance importante, aun cuando algunos dijeron que había llegado tarde.
http://www.fbinstitute.com/Espanol/various/papa-ev.htm
Abr
22
INFALIBILIDAD PAPAL
Abril 22, 2010 | Tagged INFALIBILIDAD PAPAL | Leave a Comment
INFALIBILIDAD PAPAL
Además de las muchas contradicciones con las cuales el sistema romano estaba plagado, los papas, como el antiguo dios Janos, empezaron a declararse infalibles. Pero como veremos es una idea completamente absurda. Aun así, la mayoría de los papas han declarado ser infalibles, al menos en su doctrina, aunque no en integridad moral. Esta clase de razonamiento presentaba varios problemas. El pueblo, naturalmente, preguntaba: ¿Cómo pueden ser los papas infalibles al dictar la doctrina y tan inmorales en la práctica? A pesar de lo contradictorio de esta situación, la infalibilidad papal fue declarada dogma en 1870. El autor de la doctrina de la infalibilidad papal fue Pio IX (1846-78). Pero él, ciertamente, no era un ejemplo que acreditara su pretensión–al menos no en su práctica–pues éste tenía varias mozas (tres de ellas monjas) de las cuales tuvo hijos. Tampoco su antecesor, el papa Gregorio XVI (1831-46), fue mejor pues es conocido como una de los más grandes borrachos de Italia y también tenía numerosas mujeres; una de ellas, la esposa de su barbero. Conociendo la historia de los papas, varios obispos católicos se opusieron a declarar la doctrina de la infalibilidad papal como dogma en el Concilio de 1870. En sus discursos un gran numero de ellos mencionó la aparente contradicción entre semejante doctrina y la conocida inmoralidad de algunos papas. Uno de estos discursos fue pronunciado por el obispo José Strossmayer. En su argumento contra el edicto de la “infalibilidad” como dogma, mencionó cómo algunos papas se habían puesto en contra de otros papas, cómo se contradijeron unos a otros e hizo una mención especial de cómo el papa Esteban llevó al papa Formoso a juicio. La famosa historia de un papa llevado a juicio ante otro papa es algo horrendo ¡puesto que el papa Formoso había muerto hacía ocho meses! Sin embargo, su cadáver fue desenterrado de su tumba y llevado a juicio por el papa Esteban. El cadáver, putrefacto, fue desenterrado y situado en un trono. Allí, ante un grupo de obispos y cardenales lo ataviaron con ricas vestimentas del papado, se puso una corona sobre su calavera y el cetro de su Santo Oficio colocado en los cadavéricos dedos de su mano. Mientras se celebró el juicio, el hedor del muerto llenaba la sala. El papa Esteban, adelantándose hacia el cadáver, lo interrogó. Claro está, no obtuvo respuesta de los cargos y el papa difunto fue sentenciado como culpable de todas las acusaciones. Entonces le fueron quitadas las vestimentas papales, le arrebataron la corona y le mutilaron los tres dedos que había usado para dar bendición papal. Después arrastraron el cadáver putrefacto, atado a una carroza, por las calles de la ciudad. El cuerpo fue más tarde lanzado al río Tiber. Acciones contradictorias como ésta, por luchas entre papas, ciertamente no apoyan la infalibilidad; sin embargo, no se detiene ahí la historia, pues después de la muerte del papa Esteban, el siguiente papa romano rehabilitó la memoria de Formoso y lo hizo más tarde el papa Juan X, lo que desacredita y ridiculiza aún más el dogma de la infalibilidad papal. El hecho es que ni en doctrina, ni en práctica, han sido los papas infalibles. Notemos unas cuantas de las cientos de contradicciones que desmienten esta doctrina. Después de su muerte, el papa Honorio I fue acusado como hereje por el Sexto Concilio, en el año 680. El papa León confirmó su condenación. Si los papas fueran infalibles, ¿cómo puede uno condenar al otro? El papa Virgilio, después de condenar varios libros, retiró su condena; luego los volvió a condenar y una vez mas retiró la condena, para más tarde volverlos a condenar. ¿Hay infalibilidad en esta actitud? En el siglo XI, había tres papas rivales al mismo tiempo. Todos éstos fueron depuestos por el concilio convocado por el emperador Enrique III. Más tarde, durante el mismo siglo, Clemente III se opuso a Victor III e incluso a Urbano II. ¿Cómo podían los papas ser infalibles cuando se oponían el una al otro? Vino luego el gran caos, en 1378, que duró 50 años, cuando los italianos eligieron a Urbano IV y los cardenales franceses escogieron a Clemente VIII. Estos papas se maldijeron año tras año hasta que un concilio depuso a ambos y escogieron a otro. El papa Sixto V hizo preparar una versión de la Biblia, la cual declaró como auténtica y muy fiel; pero dos años más tarde, Clemente VIII declaró que estaba llena de errores y ordenó hacer otra. Gregorio I rechazó el título de “obispo universal” por considerarlo pagano, “profano, supersticioso, orgulloso e inventado por el primer apóstata”. Aún así, a través de los siglos, otros papas han reclamado este título. ¿Cómo podemos decir que los papas son infalibles al definir la doctrina, si se contradicen directamente entre si? El papa Adriano II declaró el matrimonio civil como válido, pero el papa Pio VII (1800-1823) lo condenó como no válido. El papa Eugenio IV (1431-1447) condenó a Juana de Arco a ser quemada por bruja. Más tarde, en 1919, Benedicto IV la declaró santa. ¿Puede esto ser infalibilidad papal? ¿Cómo pueden ser infalibles los papas cuando un gran numero de ellos han negado tal doctrina? Virgilio Inocencio III, Clemente IV, Gregorio XI, Adriano VI y Paulo IV, todos rechazaron la doctrina de la “infalibilidad papal”. ¿Podría ser un papa infalible y no saberlo? Usted que opina.
http://www.fbinstitute.com/Espanol/various/infalibilidad.htm
Abr
22
La Inquisición
Abril 22, 2010 | Tagged Inquisición | Leave a Comment
La Inquisición
Tan notable era la corrupción de la Iglesia apóstata en la Edad Media, que podemos fácilmente comprender por qué en muchos sectores de la tierra los hombres se levantaron en protesta. Muchos fueron los que rechazaron las doctrinas falsas de la Iglesia apóstata y del Papa, fijándose nada más que en el Señor Jesucristo y en su palabra para su salvación. A éstos se les calificó de “herejes” y fueron perseguidos ferozmente por la Iglesia Católica Romana. Uno de los documentos en los que se ordenó tal persecución, fue el inhumano “AD EXSTIRPANDA”, que fue editado por el papa Inocencio IV. Este documento declaraba que los herejes tenían que ser aplastados como serpientes venenosas. Sacerdotes, reyes y miembros civiles del sistema romano fueron llamados a unirse a esta cruzada guerrera. Declaraba el documento que cualquier propiedad que confiscasen les sería dada como propiedad con título limpio y además les prometían remisión de todos los pecados como premio por matar a un hereje. Este documento papal también aprobó formalmente la tortura contra los llamados “herejes”. Algunos hombres se pasaban largos días ideando los métodos más crueles para producir dolor. Uno de los más populares fue el uso del estante. Este era una larga mesa en la cual el acusado era amarrado de las manos y los pies y lo estiraban por cuerdas y tablones hasta dislocarle las coyunturas y causarle gran dolor. Para arrancarles las uñas usaban grandes pinzas o las ponían al fuego para después aplicarlas a las partes más sensitivas del cuerpo. Se usaban aparatos semejantes a tambores, donde ponían cuchillas y puntillas afiladas sobre las cuales los “herejes” eran colocados y rotados de atrás para adelante; tenían un destornillador de dedos, que era un instrumento hecho para desarticular los mismos y también las conocidas “botas españolas”, que usaban para aplastar piernas y pies. Tenían también la horrible “virgen de hierro”, que consistía en una figura hueca del tamaño y la forma de una mujer, erizada interiormente de cuchillos dispuestos de tal forma, que el acusado era lacerado mortalmente cuando lo encerraban dentro de ella. Lo que hace estos actos más blasfemos, es que cada uno de sus medios de tortura eran rociados con “agua bendita” y en ellos se inscribían las palabras latinas Soli Deo Gloria, que significa “Gloria a Dios Solamente”. Para hacerles denuncias a otras personas, desnudaban a las víctimas, ya fuesen hombres o mujeres, y las ataban fuertemente de los brazos y pies. Después las jalaban con una cuerda deteniéndolas en el aire; más tarde las soltaban para volverlas a jalar aún con más fuerza hasta dislocarles las coyunturas de brazos y piernas. Las cuerdas con las que los amarraban les penetraba la piel hasta los huesos. Mientras contemplaban la ejecución de las torturas los sacerdotes procuraban que el hereje recapacitara y se doblegara a renunciar a su herejía o a denunciar a hermanos de la misma fe. Francisco Gamba, un lombardo de ideas protestantes, fue aprehendido y condenado a muerte en el año 1554 en Milán. En el lugar de la ejecución, un monje le presentó una cruz y Gamba le dijo: “Mi mente está tan clara pensando en los verdaderos méritos y bondades de Cristo, que no necesito un pedazo de madera sin méritos”. Por decir esto, le atravesaron la lengua y después le quemaron. A otros que rechazaban las enseñanzas de la iglesia Romana les vaciaban acero candente en los oídos y bocas. A otros les sacaban los ojos y algunos fueron cruelmente azotados con látigos. A otros más les amarraban estacas y los forzaban a lanzarse al fondo de precipicios para que chocaran contra los peñascos y murieran lentamente de dolor. A otros los ahorcaban con músculos amputados de sus propios cuerpos o eran ahogados con orina o excremento.
http://www.fbinstitute.com/Espanol/various/inquisicion.htm
Abr
22
La Biblia enfrenta al Catecismo de la Iglesia Católica
Abril 22, 2010 | | Leave a Comment
La Biblia enfrenta al Catecismo de la Iglesia Católica
Por Calvin George
He descubierto un arma nueva para enfrentar a los católicos. Es el libro llamado “Catecismo de la Iglesia Católica”. Muchas veces cuando muestro a un católico desde la Biblia que muchas de sus enseñanzas están en error, se defienden diciéndome “No es cierto. Los católicos no creemos esto o aquello”. Pero este libro es aprobado por el papa, y es considerado un escrito oficial de la iglesia católica. He empezado a usar este libro cuando un católico usa la excusa “no creemos eso”.
Voy a compartir algunas cosas sobresalientes de este libro. Cuando tengo tiempo, tengo planes de añadir una refutación bíblica después de cada frase que comparto del libro. El libro que tengo es la edición nueva de 1992. La mayoría de las palabras en mayúsculas son énfasis mía.
66. No habrá otra revelación… sin embargo, aunque la Revelación está acabada, no está completamente explicitada… ha habido revelaciones llamadas “privadas” algunas de la cuales han sido reconocido por la autoridad de la iglesia [católica]. Guiado por el Magisterio de la iglesia el sentir de los fieles sabe discernir y acoger lo que en estas revelaciones constituye una llamada auténtica de Cristo o de sus santos a la iglesia
81. Dos modos de transmisión… La Escritura… La Tradición…
85. El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado SÓLO al magisterio vivo de la iglesia… es decir, los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma.
97. LA TRADICIÓN y la Sagrada Escritura constituyen un único depósito sagrado de la palabra de Dios…
113. La Sagrada Escritura está mas en el corazón de la iglesia que en la materialidad de los libros escritos. [¡Qué blasfemia! – CG]
490. La inmaculada concepción [de María. Los católicos enseñan que María nació sin pecado original, al contrario del resto de la raza humana].
491. María… había sido redimida desde su concepción. Es lo que confiesa el dogma de la inmaculada concepción, proclamado en 1854 por el papa Pío IX… La bienaventurada virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción…
494. Por su obediencia [la de la virgen María] fue causa de la salvación propia y de la de todo el género humano…
499. María, la “siempre virgen”.
508. María… permaneció pura de todo pecado personal a lo largo de su vida.
816. El decreto sobre ecumenismo del Concilio Vaticano II explícita: SOLAMENTE por medio de la iglesia católica, que es auxilio general de la salvación, puede alcanzarse la plenitud total de los medios de salvación…
829. La iglesia en la Santísima Virgen llegó ya a la perfección, sin mancha ni arruga.
834. …La gran iglesia que está aquí en Roma como única base y fundamento…
841. El designio de salvación comprende también a los que reconocen al Creador. Entre ellos están ante todo, los musulmanes…
846. Fuera de la iglesia no hay salvación… No podrían salvarse los que, sabiendo que Dios fundó, por medio de Jesucristo, la iglesia católica como NECESARIA para la salvación, sin embargo, no hubiesen querido entrar o perseverar en ella.
869. La iglesia… se mantiene INFALIBLEMENTE en la verdad…
882. El Pontífice Romano, en efecto, tiene en la iglesia, en virtud de su función de vicario de Cristo y pastor de toda la iglesia, la potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera libertad.
890. Cristo ha dotado a los pastores [de la iglesia católica] con el carisma de infalibilidad en materia de fe y de costumbres.
891. El Romano Pontífice… goza de esta infalibilidad en virtud de su ministerio, cuando, como pastor y maestro supremo de todos lo fieles que confirma en la fe a sus hermanos, proclama por un acto definitivo la doctrina en cuestiones de fe y moral…
966. La Virgen Inmaculada… terminando el transcurso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y enaltecida por Dios como Reina del universo… Con tu intercesión salvas de la muerte nuestras almas.
969. Por eso la Santísima Virgen es invocada en la iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro,MEDIADORA.
983. …Si en la iglesia no hubiera remisión de los pecados, no habría ninguna esperanza, ninguna expectativa de una vida eterna y de una liberación eterna.
985. El bautismo… es para el perdón de los pecados…
1030. Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo.
1031. La iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados. La iglesia ha formulado la doctrina de la fe relativa al purgatorio sobre todo en los concilios de Florencia y de Trento…[no en la Biblia – CG]
1032. Esta enseñanza [del purgatorio] se apoya también en la práctica de la oración por los difuntos…
1257. …El bautismo es necesario para la salvación…
1263. Por el bautismo, todos los pecados son perdonados…
1278. El bautismo consiste en sumergir en el agua al candidato o derramar agua sobre su cabeza… [En #1240, los católicos admiten que antes bautizaban por inmersión – CG]
1333. Los signos del pan y del vino… se convierten en el cuerpo y la sangre de Cristo…
1381. La presencia del verdadero cuerpo de Cristo y de la verdadera sangre de Cristo en este sacramento…[la misa]
1395. La Eucrastía nos preserva de futuros pecados mortales…
1459. La absolución quita el pecado…[pero]debe hacer algo más para reparar sus pecados: debe “satisfacer” de manera apropiada o “expiar” sus pecados. Esta satisfacción se llama también “penitencia”.
1471 Las indulgencias… La doctrina y la practica de las indulgencias en la iglesia están estrechamente ligadas a los efectos del sacramento de la penitencia… La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos.
1478. Las indulgencias se obtienen por la iglesia…
1949. El hombre… herido por el pecado, necesita la salvación de Dios. La ayuda divina le viene en Cristo por medio de la ley…
2129. “No te harás escultura alguna…” El mandamiento divino implicaba la prohibición de toda representación de Dios por mano del hombre… Sin embargo, ya en el Antiguo Testamento Dios ordenó o permitió la institución de imágenes que conducirían simbólicamente a la salvación por el Verbo encarnado: la serpiente de bronce, el arce de la alianza y los querubines.
2408. El séptimo mandamiento prohíbe el robo, es decir, la usurpación del bien ajeno contra la voluntad razonable de su dueño. NO HAY ROBO si el consentimiento puede ser presumido o si el rechazo es contrario a la razón y al destino universal de los bienes. Es el caso de le necesidad urgente y evidente en que el único medio de remediar las necesidades inmediatas y esenciales (alimento, vivienda, vestido…) es disponer y usar de los bienes ajenos.
2677. …Pidiendo a María que ruege por nosotros…
2679. …Podemos orar con ella y orarle a ella…
http://www.fbinstitute.com/Espanol/various/biblia_enfrenta_catecismo.htm
Abr
22
DOCTRINAS BAUTISTAS - LA DOCTRINA DE DIOS
Abril 22, 2010 | | Leave a Comment
DOCTRINAS BAUTISTAS - LA DOCTRINA DE DIOS
TEXTO: Juan 1:18
Intro: “Creemos que hay un Dios, y solamente uno, el verdadero y viviente Dios. Es un espíritu inteligente e infinito, el hacedor y gobernador supremo del cielo y de la tierra; inexpresablemente glorioso en santidad y digno de todo honor, amor y de toda confianza posible; creemos que en la unidad de la Deidad hay tres personas; el Padre, El Hijo y El Espíritu Santo, iguales en toda perfección divina y ejecutando oficios distintos pero armónicos en la gran obra de la redención”.
I. La existencia de Dios.
A. La Biblia no busca probar que Dios existe. Su existencia es presentada como un hecho que no necesita ser probado. Gen. 1:1 es un ejemplo; “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.
B. El uso de la razón prueba que Dios existe.
1. La creación tiene que tener un creador. El universo no podría haberse creado solo, aunque hay quienes así lo afirman (Rom. 1:18-21; Salmo 19:1).
2. En todas partes del mundo los hombres creen en algún dios. La mayoría cree equivocadamente, pero cree. Los hombres tienen la necesidad en lo íntimo de su ser de creer en Dios. Vemos un ejemplo en Rom. 2:14-15. Los gentiles no tuvieron la ley escrita en un libro, sino en sus corazones.
C. No tenemos que probar que Dios existe. Lo aceptamos por fe y por las muchas evidencias. Los que dicen ser ateos, pues, les dejamos a ellos el problema de probar que no hay Dios (Salmo 14:1). El necio no sabe razonar. Es un ignorante según el diccionario.
II. La naturaleza de Dios.
A. Dios es Espíritu (Jn. 4:24). Significa que no tiene cuerpo material como nosotros. Entonces, no es visible a nuestros ojos (Col. 1:15; I Tim. 1:17). No puede ser percibido con los sentidos del cuerpo, sino con el espíritu. Dios sí, puede revelarse en forma visible si desea. Ejemplo - Cristo (Col. 1:15).
B. Dios es una personalidad. No es un objeto (como un ídolo), ni un animal, ni una simple fuerza, sino tiene las cualidades de una persona.
1. Sus nombres lo muestran (Mateo 11:25). Fue llamado Padre como una persona.
2. Puede pensar como una persona (Isa. 55:8-9).
3. Tiene emociones como una persona (Gen. 6:6; Deut. 6:15; Prov. 6:16; Apoc. 3:19).
4. Tiene voluntad como una persona (Ef. 1:5).
C. Dios es uno. La Biblia afirma que hay un solo Dios.
1. Lo leemos en el Antiguo Testamento (Isa. 44:6-8 y 45:5).
2. Lo notamos en Nuevo Testamento (I Cor. 8:4; I Tim. 2:5).
3. La razón nos enseña que solamente puede haber un Ser Supremo.
D. Dios es una Trinidad. Este será el tema de la siguiente lección. Lean y estudien los siguientes textos para el próximo domingo:
Antiguo Testamento: Gen. 1:26; 3:22; 11:7; Isa. 6:8.
Nuevo Testamento: Mateo 3:16-17; 28:18-20; II Cor. 13:14; Juan 14:16.
III. Conociendo a Dios.
Gracias a Dios, tenemos el privilegio de conocer al Ser Supremo del universo. No lo podemos ver, pero lo podemos conocer (Jn. 1:18). El Hijo de Dios se encarnó para revelar a Dios a los hombres.
Conclusión: ¿Conoce Ud. a Dios? Si conoce a Cristo como su Salvador, pues conoce al Dios verdadero.
DOCTRINAS BAUTISTAS - LA DOCTRINA DE DIOS (2)
Texto: I Juan 5:7
Intro: En la lección del domingo pasado aprendimos algo de la naturaleza de Dios. Vimos que Dios es espíritu, es una personalidad, es uno, y es una Trinidad. Hoy nos toca estudiar acerca de la Trinidad.
I. Lo que Significa la palabra Trinidad.
A. La palabra Trinidad no se encuentra en la Biblia, pero la enseñanza es muy clara.
B. Significa la palabra Trinidad según el diccionario: “Distinción de tres personas divinas en una sola esencia”.
C. Otro diccionario dice: “La Trinidad es la unión de tres personas [el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo] en una Deidad, de tal manera que los tres son un Dios en cuanto a substancia, pero tres personas en cuanto a individualidad”.
D. No se trata de tres aspectos de una persona ni de tres dioses, sino la Trinidad es una unidad compuesta de tres personas.
E. Cuando la Biblia habla de que hay un solo Dios (I Tim. 2:5), no hay contradicción con la Trinidad. Dios es uno en el sentido compuesto. Es como en Gen. 11:6 leemos, “He aquí el pueblo es uno”. El pueblo fue como uno, pero en realidad fue una unidad compuesta de miles de personas. El único Dios es una pluralidad de personas.
F. Realmente la Trinidad es difícil de entender. Los cristianos pueden creer y aceptarlo porque la Biblia lo enseña.
II. Pruebas de la Trinidad en el Antiguo Testamento.
A. Gen. 1:26-27. “Entonces dijo Dios: Hagamos.” “Hagamos” es un verbo plural. Algunos dicen que se refiere a una consulta de Dios con los ángeles. Gen. 1:27 contradice esta idea, pues afirma que el hombre fue creado “a imagen de Dios”, y no a la imagen de Dios y los ángeles. Hagamos se refiere a las tres personas de la Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
B. Gen. 3:22. “Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros…” Nosotros, la Trinidad.
C. Gen. 11:7. “Descendamos y confundamos”. Las tres personas de la Trinidad.
D. Isa. 6:8 ¿A quién enviaré (singular–UN Dios) y quién irá por nosotros?” (Plural-la Trinidad)
III. Pruebas de la Trinidad en el Nuevo Testamento
A. Mateo 3:16-17. Aquí se manifestó la Trinidad. El Hijo fue bautizado; El Espíritu descendió como paloma; El Padre habló desde el cielo.
B. Mateo 28:19. La fórmula bautismal.
C. II Corintios 13:14. La bendición apostólica.
D. Juan 14:16. Yo (el Hijo) rogaré al Padre, y os dará otro Consolador” (El Espíritu Santo).
IV. Cada uno de la Trinidad es Dios
A. En Rom. 1:7 el Padre es llamado Dios. “De Dios nuestro Padre”.
B. En Heb. 1:8 el Hijo es presentado como Dios. “Mas del Hijo dice, tu trono, oh Dios…”
C. En Hechos 5:3-4 el Espíritu Santo es manifestado como Dios (v. 3), “… mintieses al Espíritu Santo” (v. 4). “No has mentido a los hombres sino a Dios”.
D. Cada uno es Dios. Entonces son iguales en naturaleza y sustancia. El hecho que uno se sujeta voluntariamente a otro en llevar a cabo alguna obra no significa que no es Dios. Por ejemplo– vemos que para redimir a los hombres, Dios el Padre envió a Dios el Hijo (Jn. 20:21), y Dios el Hijo es representado en el mundo por Dios Espíritu Santo (Jn. 14:26).
Conclusión: (I Juan 5:7). El Dios verdadero es una unidad compuesta de tres personas: El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. ¿Cree usted en Él?
LA DOCTRINA DE DIOS (3) — LOS ATRIBUTOS NATURALES DE DIOS
TEXTO: Hebreos 11:6
INTRO: Es difícil, o más bien, imposible definir o describir a Dios. Una de las maneras mejores de entender como es Dios es estudiar sus cualidades o características. Son conocidos como atributos. Los atributos de Dios son de dos clases: Naturales y morales. Vamos a estudiar algunos de los atributos naturales de Dios. Los atributos naturales son los que le pertenecen en su existencia como Espíritu racional e infinito. (Infinito quiere decir que no tiene fin, ni límite).
I. Dios es Eterno. No tuvo principio, ni tendrá fin (Gen. 21:33; Deut. 33:27). No fue creado, sino es el creador. Entonces es completamente independiente y aparte de su creación. Tiene vida y existencia en si mismo (Jn. 5:26). Es el “Yo Soy” (Ex. 3:13-14). Los hombres tienen un principio, pero pueden recibir vida eterna si acepten el plan de Dios para salvarles (Rom. 6:23).
II. Dios es inmutable. (1) Quiere decir que no cambia en su naturaleza ni en su carácter, ni en sus propósitos. Siendo perfecto, Dios no puede cambiar para mejorarse ni empeorarse (Mal. 3:6; Sant. 1:17). (2) Esa inmutabilidad le da al creyente en Cristo seguridad. Sabe que Dios no va a cambiar de pensamiento en cuanto a su salvación o en cuanto a las promesas de la Biblia. (3) Basándose en pasajes como Gen. 6:6 y Jonás 3:10, donde dice que Dios se arrepintió, algunos piensan que Dios sí cambia. En estos casos Dios no cambió su naturaleza, su carácter, ni sus propósitos. Solamente cambió su modo de tratarse con ciertos hombres porque ellos modificaron su modo de creer y vivir. Siempre juzga a los incrédulos y siempre es misericordioso con los que se arrepienten.
III. Dios es omnipresente. Esto significa que está presente en todas partes al mismo tiempo (Sal. 139:7-10, Jer. 23:23-24). (1) Algunos preguntan, ¿Dónde está Dios? “El hecho que no se ve con los ojos no quiere decir que no está”, Podemos contestar. “Muéstrame un lugar donde no está”. (2) Para el creyente la omnipresencia de Dios es un consuelo porque sabe que Dios está con él, donde quiera que ande. (3) Para el incrédulo es una advertencia, porque no puede escapar ni huir de Dios.
IV. Dios es omnisciente, quiere decir que sabe todo. Él conoce todas las cosas; pasadas, presentes y futuras. Nada, ni el más íntimo pensamiento del hombre, se esconde de Él (Sal. 147:5; Heb. 4:13; I Jn. 3:20). Ya que Él conoce el futuro, los hombres pueden entregarse en sus manos, con toda confianza, sus almas, sus vidas, sus… ¡pues todo! Él sabe lo que es mejor para cada uno.
V. Dios es omnipotente (Ex. 6:2-3). En otras palabras, es todopoderoso. Tiene el poder de hacer cualquier cosa que concuerda con su naturaleza. Creó el universo y ahora lo controla por su poder. Todo está sujeto a Él (Jer. 32:17; Mt. 19:26). Dios usa ese poder para salvar a los pecadores eternamente. ¡Qué consuelo es saber que nadie puede arrebatarnos de la mano de Dios! (Jn. 10:27-29).
Conclusión: Después de estudiar estas cualidades (atributos) de Dios, nos parece casi imposible el hecho de que la mayoría de las personas en el mundo realmente no creen ni buscan al Dios verdadero. Heb. 11:6.
Doctrinas Bautistas: La Doctrina De Dios (4)
Los Atributos Morales De Dios
Texto: I de Pedro 1:5
Introducción: Hace tres domingos estudiamos los atributos naturales de Dios. Son las cualidades que le pertenecen en su existencia como Espíritu racional e infinito. Ahora veremos los atributos morales de Dios. Son las características que le pertenecen como un Espíritu Santo e Infinito.
I. Dios es santo:
A. El tema de la santidad de Dios ocupa un lugar principal en toda la Biblia. Por ejemplo: El profeta Isaías lo llamó “Santo” unas 33 veces en su libro. Esta visión de la santidad de Dios es lo que necesitamos hoy en día, porque existe la tendencia de negar la realidad y la terribilidad del pecado. Es el atributo sobresaliente de Dios. Los otros atributos dependen de su santidad.
B. La santidad de Dios quiere decir que Dios es completamente separado de la maldad y del pecado y es positivamente puro y perfecto.
C. Citas Bíblicas: Salmo 99:9; Isaías 6:3; Isaías 57:15; Apocalipsis 4:8.
D. El Dios Santo odia el pecado y se separa del pecador: Proverbios 15:9 y 26; Isaías 59:1-2.
E. El Dios Santo demanda la santidad en los hombres: Hebreos 12:14.
1. Los creyentes en Cristo fueron santificados (o apartados) para Dios, en el momento en que recibieron a Cristo como su Salvador personal (Heb. 10:10).
2. Debe haber la practica de la santidad en la vida diaria del creyente (I Ped. 1:15-16 y II de Corintios 7:1).
3. Dios disciplina a sus hijos para que participen de su santidad (Heb. 12:9-10).
II. Dios es Justo:
A. Quiere decir que es recto en todo lo que hace. Siempre obra con justicia. Ya que es santo, tiene que ser justo en todo porque no puede equivocarse.
B. Citas Bíblicas: Salmo 119:137 y Salmos 145:17.
C. Manifestaciones de su justicia:
1. Dios siempre castiga al pecado, la maldad y la rebelión (Sal. 11:4-7; Neh. 9:33).
2. Dios siempre cumple sus promesas. (Nehemías 9:7-8).
3. Dios siempre perdona y justifica a las personas que se arrepienten y reciben a Cristo Jesús como su Salvador. Cristo fue castigado en la cruz por sus pecados. Entonces Dios puede perdonarles y no perder su justicia (Romanos 1:17). “En el evangelio (la muerte, sepultura, y resurrección de Cristo) la justicia de Dios se revela”.
4. Dios siempre recompensa a los fieles (Hebreos 6:10-20).
III. Dios es Amor (Esto incluye la misericordia, gracia, y bondad de Dios).
A. Es el atributo de Dios qué es más difícil de comprender. ¿Cómo es posible que un Dios Santo puede amar a las personas rebeldes, pecadoras, y malas? Debemos entender que no ama al pecado, sino ama al pecador. Debemos entender que nos ama a pesar de nuestros pecados.
B. Citas Bíblicas: I de Juan 4:8 y 16; Romanos 5:6-8.
Conclusión: La mayoría de las personas que escuchan esta lección son salvos. Son santos por la gracia de Dios. ¿Pero en nuestra manera de vivir, somos santos?
Noten: En la siguiente lección mostraremos que cada miembro de la Trinidad posee los atributos de Dios.
Doctrinas Bautistas: La Doctrina de Dios (5)
LOS ATRIBUTOS DE DIOS Y LA Trinidad
TEXTO: I Juan 5:7
Intro: En nuestros estudios hemos aprendido que hay un solo Dios. El único Dios es una pluralidad de tres personalidades, o sea, la Divina Trinidad. Las tres personas que componen la Trinidad son: Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo. En esta lección veremos que cada miembro de la Trinidad posee los atributos que solamente pueden pertenecer a Dios, y hacer obras que solamente Dios puede hacer.
I. Cada uno tiene los atributos de Dios.
A. Santo - Solamente Dios puede ser santo: es decir, completamente separado del pecado y positivamente puro y perfecto.
1. Dios el Padre es Santo (Mateo 5:48).
2. Dios el Hijo es Santo (I Jn. 3:5; Heb. 7:26).
3. Dios el Espíritu es Santo. Muchas veces en la Biblia es llamado el Espíritu Santo (Mateo 1:18; 3:11; 28:19).
B. Eternal. Solamente Dios es eterno. Quiere decir que no tuvo principio, ni tendrá fin.
1. Dios el Padre es eterno (Gen 21:33).
2. Dios el Hijo es eterno (Miqueas 5:2; Juan 1:1; Colosenses 1:17). Es el Hijo de Dios Padre desde la eternidad.
3. Dios el Espíritu es eterno (Hebreos 9:14).
C. Omnipotente. Solamente Dios puede tener todo poder.
1. Dios el padre es todopoderoso (Éxodo 6:2-3).
2. Dios el Hijo es todopoderoso (Mateo 28:18; Hebreos 1:1-3).
3. Dios el Espíritu es todopoderoso (Lucas 1:35:). El poder del Altísimo es el poder del Espíritu Santo.
D. Omnipresente - Significa que está presente en todas partes al mismo tiempo.
1. Dios el Padre es omnipresente (Jeremías 23:24).
2. Dios el Hijo es omnipresente (Juan 3:13). Aún cuando estaba en cuerpo en la tierra, estaba también en el cielo (Mateo 18:20; Colosenses 1:27).
3. Dios el Espíritu es omnipresente (Salmo 139:7-12).
E. Omnisciente. Quiere decir que sabe todo, del pasado, del presente, y del futuro.
1. Dios el Padre es omnisciente (Sal. 139:1-6).
2. Dios el Hijo es omnisciente (Juan 2:24-25; Col. 2:2-3).
3. Dios el Espíritu es omnisciente (I Cor. 2:10-11; Juan 14:26; 16:12-13). Vemos que el Espíritu conoce las cosas de Dios y puede enseñar todas las cosas.
II. Cada uno ejecuta las obras de Dios.
A. La Creación - Solamente Dios puede crear.
1. Dios el Padre es creador (Génesis 1:1; 2:4).
2. Dios el Hijo es creador (Jn. 1:1-3; Hebreos 1:1-2).
3. Dios el Espíritu es creador (Gen. 1:2; Job 33:4; Salmo 104:30).
B. La Salvación - Solamente Dios puede salvar.
1. Dios el Padre amó al mundo y envió el Salvador (Jn. 3:16; I Jn. 4:14). Fue provisto por Él.
2. Dios el Hijo es el Salvador. Pagó el precio de la salvación con su sacrificio en la cruz.
3. Dios el Espíritu regenera a los que creen en Cristo (Jn. 3:3-5).
Conclusión: Hay un solo Dios compuesto de tres personas. Cada uno de los tres tiene los atributos de Dios y puede llamarse Dios (I Juan 5:7).
Abr
18
Edimburgo 2010
Abril 18, 2010 | Tagged Discernimiento, eclesiologia, ecumenismo | Leave a Comment
Edimburgo 2010
Escrito por Gary Gilley
(Abril / mayo 2010 – Volumen 16, Número 2)
Los conocedores de la historia de la iglesia actual y de la misionología en particular, probablemente estarán familiarizados con Edimburgo 1910. Se considera como la más grande conferencia misionera de esa fecha y, posteriormente, ha demostrado ser la más influyente. En honor de su centenario, cuatro grandes conferencias se han previsto para el año 2010, después de haber estado en desarrollo desde 2005 [1] (junto con muchos otros centros menores), todos conectados con y bajo el entorno de Edimburgo de 2010. El primero será en Tokio, mayo 11-15. Edimburgo continua el 2 de junio -6, seguido de Ciudad del Cabo, octubre 16-25 y, finalmente, Boston, noviembre 4-7. Cada conferencia es algo independiente, con diferentes listas de oradores, papeles y agendas, pero que están trabajando en cooperación y van a compartir sus investigaciones e intentar establecer directrices e iniciativas de alcance mundial en el futuro.
Edimburgo 1910
Es significativo para nuestro análisis de estas conferencias ver hacia atrás a la original Conferencia de Edimburgo y determinar por qué tanto entusiasmo se está generando sobre lo que sucedió hace 100 años. En 1910, los líderes de la conferencia, John R. Mott y JH Oldham reunieron a 1.200 delegados representando los esfuerzos misioneros de la mayoría de las principales denominaciones existentes en el momento. Si bien la mayoría de los delegados eran de países occidentales, una característica única de Edimburgo 1910 fue que por primera vez líderes de la iglesia no occidentales estaban involucrados en una conferencia misionera importante. También hubo varios representantes delegados femeninos, aunque se quedaron bajo perfil.
En un esfuerzo por ganar el mayor número de participación posible y, en líneas generales para hacer frente a los problemas apremiantes, Mott y Oldham realizaron dos decisiones monumentales. Limitarían la agenda a la política misionera, el entrenamiento y la estrategia y no permitirían la discusión de cuestiones teológicas ni requerirían la firma de una declaración doctrinal. Dada la principal inquietud teológica de la época éstas parecen ser las increíbles decisiones, pero al parecer se hicieron para evitar la división y para promover una divulgación unida con el evangelio. Otro punto de interés fundamental era que si bien no fueron invitados delegados de las traiciones católicos u ortodoxas orientales se decidió, sin embargo evitar debates sobre las misiones en las partes saturadas católicas y ortodoxa del mundo. Estas resoluciones se basaron en la creencia equivocada de que todos los involucrados eran evangélicos, por lo que se supone estaban en acuerdo doctrinal.
Por desgracia, Mott y Oldham habían allanado el camino justo para el movimiento ecuménico del siglo XX. Directamente surgiendo de Edimburgo 1910 estaría la formación del Consejo Mundial de Iglesias en 1948. David J. Hesselgrave Profesor por mucho tiempo en la Universidad Trinity, cita una autoridad líder diciendo que en Edimburgo 1910 fue “el punto de partida del movimiento ecuménico moderno en todas sus formas.” [2] El movimiento ecuménico se ha traducido en un compromiso generalizado cuando organizaciones misioneras, denominaciones y líderes cristianos en particular han decidido deponer las diferencias doctrinales con el fin de asegurar alguna forma de unión externa y de conformidad con casi cualquiera que se atribuya el nombre de Cristo.
Es poco probable que los líderes de la Conferencia original de Edimburgo dirigieran tales consecuencias a la mayoría de los que tuviesen posiciones doctrinales sólidos. Tampoco puede la violación del liberalismo en el evangelicalismo echarle la culpa a Edimburgo ya que las raíces del liberalismo teológico han precedido a Edimburgo por décadas. En realidad, la batalla liberal-fundamentalista estaba en su apogeo en 1910 como quedó patente con la publicación, entre 1910 y 1914, de una serie de folletos titulados “Los fundamentos”. Las líneas de batalla en ese momento estaban siendo elaboradas en torno a las doctrinas cardinales de la fe y los campeones de ambos lados habían marchado al frente de la batalla. En un par de décadas las dos partes continuaron por caminos separados. Los liberales afirmarían la mayoría de las principales denominaciones y la mayoría de las instituciones cristianas, escuelas y organizaciones y difunden su evangelio de mejoramiento social para el planeta. Los conservadores, conocidos desde el principio como fundamentalistas, se separan de sus alineaciones anteriores y afiliaciones y crean sus propias denominaciones, escuelas, organizaciones y misiones. Con el tiempo, los fundamentalistas se dividirían por la cuestión de la separación. Aquellos que mantenían el nombre de fundamentalistas se aferrarían a sus posiciones conservadoras, tanto doctrinales y su postura separatista, a veces hasta la exageración. Los mismos etiquetados como neo-evangélicos, o nuevos evangélicos, tratarían de mantener una fuerte doctrina, pero rechazarían el separatismo, intentando lo mas posible cooperar con los de otras orientaciones teológicas, resultando a menudo en compromiso.
Lo que Edimburgo 1910 añadió a la mezcla era establecer un patrón de estilo de conferencias ecuménicas dedicadas a las funciones y propósitos, con poca consideración al acuerdo doctrinal. Como Hessegrave señala: “Desde el tiempo de Edimburgo, el movimiento ecuménico moderno se ha caracterizado más por la unión de organización que por consenso teológico.”[3] Por ejemplo, cuando el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) se formó en 1948 su única declaración de fe fue que uno “confesara al Señor Jesucristo como Señor y Salvador.” Esta afirmación es tan amplia que permitía prácticamente que todas las denominaciones cristianizadas profesantes e incluso las sectas lo afirmaran. No sólo el CMI finalmente se materializaría de Edimburgo, sino un número de otros resultados no gratos vendrían también. Hessegrave identifica varios entre ellas:
- Una indecisión en cuanto a la naturaleza y el significado de la misión cristiana. ¿Qué es lo que exactamente la iglesia ha recibido como comisión para hacer? Hasta el día de hoy este debate se desencadena sobre esta pregunta.
- La asignación para “las teologías contextualizadas”, que abrió la puerta a las enseñanzas aberrantes como la “Teología de la Liberación”.
- El virtual abandono de las misiones por parte de las principales denominaciones protestantes en los Estados Unidos. A principios del siglo XX, el ochenta por ciento de los misioneros norteamericanos eran de iglesias principales; a finales del siglo sólo seis por ciento.[4]
Teniendo en cuenta el legado de Edimburgo 1910, parece extraño que los evangélicos en todo el mundo se están preparando para celebrar su centenario. La gente puede optar por recordar un acontecimiento trágico, como la invasión de Pearl Harbor, pero no lo celebramos. El que los miembros del Consejo Mundial de Iglesias den reverencia a esta conferencia no nos sorprende, puesto que abrió la puerta a un nuevo tipo de ecumenismo que se convirtió en la marca del CMI. Pero que la comunidad evangélica está igualmente impresionada nos debe hacer pensar. Que quieren unirse a la CMI en la promoción de las repercusiones de Edimburgo 1910 debe ser un llamado de atención para el estado de la iglesia conservadora en la actualidad. Por supuesto las cosas no son tan en blanco y negro en la superficie. Echemos un vistazo.
Edimburgo 2010
Si bien varias conferencias misioneras planeadas para 2010, honran el Edimburgo original, el objetivo declarado, de acuerdo con su sitio web oficial, es “profundizar y fortalecer su visión profética de la unidad de todo el mundo, unidad Cristiana multicultural – una unidad marcada por la pasión compartida por difundir la Buena Noticias de Jesucristo.” [5] Este es un noble objetivo, pero una pregunta legítima que necesita ser tratada es el contenido de las “Buenas Noticias” de Edimburgo 2010, especialmente teniendo en cuenta las amplias variantes doctrinales entre los participantes. En el evento de 1910, los asistentes fueron en gran parte de las principales denominaciones importantes. El liderazgo asumido, quizá equivocadamente, de que todos los participantes celebraban una comprensión de la doctrina evangélica, incluyendo el evangelio. Esto fue sin duda una idea ingenua, especialmente a la luz de que las incursiones de la teología liberal se lograban en ese momento dentro de la mayoría de las denominaciones. En cambio el liderazgo de Edimburgo 2010 parece descartar los problemas doctrinales con muy poca preocupación. Ellos declaran: “Considerando que 1910 fue confinado al protestantismo, los participantes en el año 2010 provienen de toda la gama de tradiciones y confesiones cristianas, como la Iglesia católica, ortodoxa, pentecostal y las iglesias independientes, y muestra un mayor equilibrio de género de edad.”[6]
Dado que muchos dentro de este “rango de tradiciones y confesiones cristianas” sostienen distintas interpretaciones del mensaje del evangelio, uno tiene que preguntarse qué buena noticia finalmente es difundida. Esto no es poca cosa cuando leemos la siguiente declaración que expresa el resultado previsto de la Conferencia:
Un diálogo clave sobre la misión se iniciará con los líderes de la misión, desde los antiguos movimientos misioneros del Norte y los nuevos movimientos misioneros del Sur y del Este, con diálogos mantenidos entre representantes de diferentes tradiciones cristianas, [y] Redes se crearán y se formaran alianzas de manera que desarrollen una mayor colaboración estratégica y una mayor sinergia en el cumplimiento del mandato de la misión.[7]
Diálogos, alianzas, una colaboración estratégica y una mayor sinergia (entre las tradiciones) con el fin de cumplir con el “mandato de la misión” es el resultado deseado de Edimburgo 2010. Todo esto es muy preocupante dado que el “mandato de la misión” (especialmente el contenido del mensaje del evangelio) se ha dejado sin definir aún incrementando alianzas ecuménicas y la sinergia se están formando (entre los que no están de acuerdo sobre el mandato y su contenido) para cumplir con dicho mandato.
Con el fin de lograr estos nobles objetivos numerosos eventos en todo el mundo están en el tablero del esquema. Veintitrés eventos, además de los cuatro grandes de la cual voy a dar más detalle a continuación, están previstas para 2010 según el sitio oficial de Edimburgo.[8] Las descripciones dadas para estos proyectos hacen mucho hincapié en el ecumenismo. Otras dos conferencias más pequeñas, pero conectados de interés particular incluyen:
La Conferencia Mundial sobre el cristianismo en Liverpool, Inglaterra: “Unidad de los Cristianos en Misión y Servicio.” Aparentemente describiendo su propia conferencia, los líderes afirman: “Las iglesias de Liverpool han tratado de continuar su testimonio ecuménico. La Iglesia Anglicana y las Iglesias Romanas han creado varios ejemplos de vivir el ecumenismo … Esta conferencia consistirá no sólo en misionólogos y teólogos cristianos, sino de estudiosos de trasfondos cristianos y no-cristianos y será organizado en estrecha colaboración con los organizadores de Edimburgo de 2010.”[9]
El 44º. Seminario Internacional Ecuménico celebrado en Estrasburgo, Francia: “Misión y Ecumenismo en la Aldea Global, 100 años después de la Conferencia de Edimburgo.” Su sitio web dice: “El año 2010 marca el centenario del movimiento ecuménico, que se inició, de manera significativa, en la Conferencia Misionera Mundial de Edimburgo. Preocupada por las disputas de que las tierras de los misioneros fueron importados a la tierra nueva y dañando la credibilidad del Evangelio allí, los primeros esfuerzos para reparar la unidad entre los protestantes tenían un propósito distintivo evangélico y misionero.” Uno de los temas principales en esta conferencia será: “¿Es la justicia o la evangelización el contenido principal de la misión hoy?” [10]
A partir de estas descripciones, y muchas otras, no es difícil ver que el año 2010 se este siendo dedicado tanto a la ampliación de la red ecuménica y a la ampliación de la comprensión del evangelio. Esto no debería ser sorprendente, ya que los miembros del Consejo General de Edimburgo de 2010 incluyen líderes de los Adventistas del Séptimo Día, del Catolicismo Romano, la Comunión Anglicana, el Consejo Metodista Mundial y el Consejo Mundial de Iglesias.[11]
Es significativo que el gran evento final, la Conferencia del Estudiante de Boston patrocinada por el Instituto Teológico de Boston y dominada por instituciones católicas romanas, ha sido elegida para concluir los eventos “ofreciendo un resumen y análisis de las anteriores Conferencias de Edimburgo.”[12] Esto sin duda dará lugar a Boston con una considerable influencia y dominio sobre el proceso de Edimburgo 2010 en adelante.
Debido a que cada una de las conferencias tendrá un sabor algo distintivo, quizás una palabra breve o dos en las cuatro conferencias primarias sería instructivo:
Tokio: Mientras que las iglesias locales están invitadas a las “celebraciones” nocturnas, durante el día habrá una muy seria ‘consulta’ de los ejecutivos de la misión y los líderes de la misión – porque, como en 1910, todos los participantes serán delegados elegidos y enviados por agencias de misión, nadie será invitado como individuo.”[13] Tokio puede ser más carismática por naturaleza que los demás, como es evidente por algunos de sus ponentes plenarios entre ellos David Cho, pastor de la iglesia más grande del mundo (totalmente arraigada en la teología de Palabra de la Fe),[14] Iglesia Yoido Evangelio Completo en Corea del Sur, y el pastor Okuyama Minoru y organizador de la Nippon Revival Association, una comunidad para líderes japoneses de la iglesia pentecostal y carismática.
Edimburgo: Esta conferencia es al parecer el invento del Consejo Mundial de Iglesias de Misión Mundial y Evangelización y se describe en su página web como una “experiencia común del ecumenismo más amplio.” Además el CMI afirma: “El CMI desempeñará un papel principal en la organización de una conferencia propia ampliamente celebrada de misión en junio de 2010 en Edimburgo, en coordinación con los asociados en el movimiento ecuménico, dentro y fuera de la comunión del CMI.”[15] Habrá presencia significativa de católicos romanos y de las iglesias ortodoxas en Edimburgo.
Ciudad del Cabo: La Conferencia Ciudad del Cabo será en conjunto con El Congreso Lausanne III de Evangelización Mundial y es considerado el más conservador de las principales conferencias. Dispone de seis oradores principales (cada uno al parecer, predicando un mensaje del libro de Efesios) de seis regiones del mundo, con John Piper representando a América del Norte. La estudiante de doctorado de la Universidad de Boston y el secretario general de la Fraternidad Teológica Latinoamericana Ruth Padilla DeBorst es una de las dos mujeres expositores, [16] 4000 líderes de 200 países han sido invitados y se han establecido criterios especiales para “incluir a los hombres y mujeres de un amplio espectro de nacionalidades, etnias, edades, profesiones y afiliaciones denominacionales.” [17]
Boston: El Instituto Teológico de Boston desarrollará el tema “El Cambio de Contorno de la Misión Mundial y el cristianismo” y tiene por objetivo “descubrir una visión de lo que podría constituir la misión en el siglo veintiuno”.[18] El Instituto Teológico de Boston es una asociación de nueve escuelas y seminarios de teología en el área de Boston entre ellos tres escuelas católicas romanas y ortodoxas y una fuerte conexión con el Consejo Mundial de Iglesias. Como en Ciudad del Cabo, Ruth Padilla DeBorst será el orador principal al igual que dos líderes católicos: Yale Divinidad profesor de la Escuela Lamin Sannah, Presidente de la Sociedad Teológica Católica de América Peter Phan, y el líder emergente Brian McLaren.
Metodista Unida: La denominación Metodista Unida también está planificando una gran conferencia para que coincidiera con Edimburgo 2010 en Nashville, Tennessee a partir de octubre 15-17. Esta conferencia se titula “Reconsidera la Misión: Reflexión y Acción de Edimburgo 1910-2010: Misión de compromiso pasado, Presente y Futuro.” [19] El orador principal es Dana Robert y “en el diseño del programa se incluyen posibilidades de debates interconfesionales y ecuménicas sobre la base de los ricos recursos de la conferencia misionera de Edimburgo 2010. Los participantes del la conferencia oficial Edimburgo 2010 se conducen fuera de la sesiones y el estudio de temas seleccionados se pondrá de relieve durante tres días juntos.” [20]
Evaluación:
Es importante entender que mientras que las cuatro principales conferencias de Edimburgo 2010 son algo diferentes en los programas y grupos interesados, los organizadores de las cuatro se reunieron en el invierno de 2008 en Boston “para comparar notas y la cooperación al compromiso. Las cuatro reuniones forman parte de una proceso de reflexión y activismo que es probable que continúe más allá de 2010… los organizadores han expresado su compromiso de trabajar juntos y enviarán representantes a cada una en otras reuniones.”[21] Todas incluyen a mujeres que prediquen incluyendo la profesora Robert Dana de la Iglesia Metodista Unida, tanto en Edimburgo y Boston, y Ruth Padilla DeBorst en Ciudad del Cabo y Boston. Además de las conferencias se han comprometido a nombrar a mujeres como la mitad de todos los delegados.[22]
Cada conferencia discutirá y creara documentos sobre temas únicos, pero relacionados con la superposición de las misiones mundiales. De una forma u otra, sin embargo, la definición del evangelio esta en sí misma sobre la mesa. Por ejemplo en la conferencia de Edimburgo uno de los temas es “la espiritualidad misionera y el discipulado auténtico”, que tratará de “articular una motivación y una dinámica para la misión que tenga sus raíces en el reino de Dios.” Para abordarse esta “¿Qué forma toma la misión cristiana cuando tiene el reino de Dios como horizonte último?”[23] Dado que el movimiento emergente centra su entendimiento de la fe y la iglesia en el reino de Dios, es de vital importancia ver qué definición se da sobre el reino. La tendencia recientemente no sólo dentro de la iglesia emergente, sino en mucho del evangelicalismo es adoptar la línea principal de la comprensión confesional del reino como difusión del evangelio social, más que el evangelio de reconciliación y de redención en Cristo.
Esto es aún más evidente en Ciudad del Cabo, ya que se ocupará de lo que sus organizadores consideran las seis cuestiones globales de nuestros días bajo el lema “Toda la iglesia tomando todo el Evangelio a todo el mundo.” Si bien esto lo convierte en una declaración de visión ágil casi toda palabra está llena de peligros potenciales. Dado el alto énfasis en la unidad ecuménica en todas las conferencias de Edimburgo, parece que “toda la iglesia” incluye prácticamente todas las ramas y las tradiciones dentro del cristianismo tanto católica romana y ortodoxa, así como las principales denominaciones. El “todo el evangelio” se define por lo que se entiende por “todo el mundo.” Según el sitio web de Lausanne todo el mundo significa “ser facultado por el Espíritu Santo para aliviar el sufrimiento del mundo provocado por la injusticia económica, las enfermedades, el medio ambiente y la pobreza.”[24] El “todo el evangelio” aparentemente significa no sólo la buena nueva de que Jesucristo ha proporcionado por su sangre el medio por el cual los pecadores se pueden estar bien con Dios, sino también se ocupa de las injusticias sociales que se encuentran en nuestro mundo actual. Boston discutirá estos temas con el tema final de los ocho temas siendo: “Salvar al mundo: en relación a las formas seculares de hacer frente a la necesidad humana.”[25] Chet Plimpton de la Misión Nuevas Tribus ha señalado en un documento elaborado por NTM que “salvar al mundo” se basa en la implementación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que han sido definidos por las Naciones Unidas, a saber: eliminar la pobreza extrema y el hambre, reducir la mortalidad infantil, promover la igualdad de género, la educación primaria universal, mejorar la salud materna, combatir el VIH / SIDA, el paludismo y otras enfermedades, y garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.[26]
David Hesselgrave, en su excelente artículo para Southwestern Journal of Theology [Diario Suroeste de Teología] titulado: “¿Vamos a corregir el error de Edimburgo?” El Futuro de la Misión en la Perspectiva Histórica”, escribe sobre los esfuerzos de los fundamentalistas y evangélicos para corregir el error de Edimburgo 1910. Habría mucho que decir acerca de estos intentos y los distintos caminos que han llevado al pueblo de Cristo en relación con la evangelización y las misiones, pero para nuestros propósitos él identifica tres tensiones que todavía se están luchando en la actualidad, las tensiones que quizá Edimburgo 2010 desea hacer frente a de un modo definitivo:[27]
1) El lugar de la evangelización de cooperación.
“¿Justifica la predicación de un evangelio bíblico la cooperación con los clérigos liberales, que no estén suscritos a los credos históricos de la iglesia?”[28] La posición incluyente defendida por Billy Graham y Lausanne I es sin duda la posición de la mayoría hoy en día, aunque hay muchos que estén dispuestos a desafiar esta comprensión por motivos bíblicos. En los últimos tiempos más agrupaciones tales como “Evangélicos y Católicos Juntos” han intentado minimizar en gran medida las diferencias entre evangélicos y católicos romanos. ECJ esencialmente ha declarado ambas tradiciones como representante del cristianismo bíblico, hermanos en Cristo y anunciadores del Evangelio mismo. Algunos evangélicos incluso han estado “reconsiderando la doctrina de la Reforma de la justificación por la fe e incluso cuestionan la necesidad de la Reforma.”[29]
2) La naturaleza de la autoridad bíblica y la importancia de la teología evangélica.
Como se mencionó anteriormente, desde Edimburgo 1910 la doctrina y la autoridad bíblica han desempeñado un papel cada vez menor, siendo reemplazada por la estrategia y la visión en la misionología. Lo que se cree se ha convertido en secundario a las metodologías. Esto ha llevado, sin embargo, a una disminución y un debilitamiento de la singularidad del evangelio y el mandato de la Gran Comisión. Pero ¿qué importa tener una gran unidad y técnicas pulidas si nuestro mensaje no es el de las Buenas Noticias que cambia vidas de “la fe una vez dada a los santos” (Judas 3).
Hesselgrave escribe: “Ha habido un cambio decidido entre los estudiosos lejos de la infalibilidad y en dirección a la infalibilidad, con cambios concomitantes en la manera que la Biblia es traducida, interpretada y comunicada.” [30]
3) Las preocupaciones socio-políticas en relación con la misión de la iglesia.
Es aquí donde la batalla se recrudece más intensamente en este momento. En 1974 Lausanne dirigió esta cuestión en la que John RW Stott “pronuncio [un cambio] en la dirección de una mayor preocupación social y política por parte de un segmento considerable de los evangélicos,” pero dejó la cuestión para resolverse después. Otras conferencias han considerado esta cuestión, pero ninguna de ellas la ha llevado a conclusión.[31]
Brian McLaren y los emergentes han ofrecido lo que llaman misional – “una tercera vía generosa”, entre el conservador evangelio del “Salvador personal” y la versión liberal de la misma.[32] Históricamente sin embargo, la iglesia nunca ha sido capaz de mantener en equilibrio el “evangelio social” y el Evangelio de la Redención por mucho tiempo, con el “evangelio social” finalmente ganando importancia. No es significativo que todos los organizadores de la conferencia ya están mostrando su lado, reconociendo explícitamente de la agenda social, como de igual importancia, o tal vez parte de la Gran Comisión.
Conclusión:
Hesselgrave está de acuerdo con su amigo Donald McGavran, del que debo añadir que no siempre ven con claridad el papel bíblico de la iglesia, quien escribió: “Lo que se necesita en Estados Unidos y de hecho en todo el mundo es una sociedad de misionología que dice con toda franqueza que el propósito de la misionología es llevar a cabo la Gran Comisión. Todo lo demás puede ser una buena cosa que hacer, pero no es la misionología.”[33]
Estos hombres en lo correcto. Si vamos a rectificar el error de Edimburgo, en lugar de seguir ampliando dicho error, debemos volver a las bases de la doctrina sólida y prestar mucha atención a nuestra comisión dada por Cristo. Debemos determinar hacer la obra de Dios a la manera de Dios. ¿Qué tiene que decir la Escritura acerca de las tres grandes tensiones que Edimburgo está tratando de resolver?
¿Evangelismo Cocoperativo?
Aunque no sobre el tema de la evangelización aun podemos aprender un principio de un relato hacia los exiliados judíos que regresaban en el libro de Esdras:
“Oyendo los enemigos de Judá y de Benjamín que los venidos de la cautividad edificaban el templo de Jehová Dios de Israel, vinieron a Zorobabel y a los jefes de casas paternas, y les dijeron: Edificaremos con vosotros, porque como vosotros buscamos a vuestro Dios, y a él ofrecemos sacrificios desde los días de Esar-hadón rey de Asiria, que nos hizo venir aquí. Zorobabel, Jesúa, y los demás jefes de casas paternas de Israel dijeron: No nos conviene edificar con vosotros casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová Dios de Israel, como nos mandó el rey Ciro, rey de Persia.” (Esdras 4:1 -3).
Francamente, no tenemos nada en común con los que predican otro evangelio. Los intentos de unidad ecuménica con los que rechazan las doctrinas cardinales de la fe no hacen nada para cumplir la Gran Comisión, sino van millas inculcando compromiso en el pueblo de Dios. Las Conferencias Grandes ecuménicas de la variedad de Edimburgo tienen la apariencia de hacer grandes cosas para Dios, pero sirven más para debilitar a la iglesia que el hacer discípulos a las naciones.
La naturaleza de la autoridad bíblica y la importancia de la teología evangélica.
Si bien se da servicio de labios a la Escritura y a la teología, sólo Ciudad del Cabo se ha adherido a una declaración de fe y que está seriamente comprometida por todo, desde algunos de sus exponentes plenarios de sus organizadores a sus delegados invitados. Es imposible ver como creíble una adhesión a la autoridad de las Escrituras y la importancia de la teología, cuando no hay acuerdo amplio sobre el significado del evangelio, la inspiración de la Biblia y aun las doctrinas más básicas y no negociables de la fe.
Las preocupaciones Socio-políticas en relación con la misión de la iglesia.
Recientemente todas las ramas de la cristiandad se han puesto a la par de los llamados Mandato Cultural con la Gran Comisión. El Mandato de la Cultura lleva a la implicación de que como guardianes de la tierra, la humanidad, incluidos los cristianos, han sido autorizados por Dios para resolver los problemas socio-políticos que enfrenta el mundo. Con esta presuposición la iglesia evangélica está viendo cada vez más el Evangelio como con dos frentes – proclamar la buena nueva de la redención en Cristo y la buena noticia de que trabajando juntos podemos resolver las injusticias prevalentes en todo el mundo. Sin negación de nuestro papel como mayordomos de la creación de Dios, el Mandato de la Cultura (una vez conocido como el evangelio social) confunde la misión confiada a nosotros por Cristo y diluye los recursos para hacer lo que sólo la iglesia ha sido llamada a hacer – decirle a la gente cómo puede ser reconciliada con Dios por medio de Jesucristo.
Al igual que Edimburgo 1910, las múltiples conferencias en honor a su centenario tienen el potencial de afectar con fuerza a la iglesia de Cristo en general, y las misiones, en particular, en los próximos años. Será de gran importancia para los líderes cristianos prestar atención a lo que finalmente se levantara de Edimburgo 2010 para que puedan interactuar inteligentemente con las declaraciones, documentos y posiciones que serán inminentes.
[1] www.gbgm-umc.org/global_news/full_article.cfm?articleid=5620
[2] David J. Hesselgrave, “Will We Correct the Edinburgh Error? Future Mission in Historical Perspective” Southwestern Journal of Theology , Vol. 49 #2, Spring 2007, p. 122.
[3] Ibid. p. 123.
[4] Ibid. pp. 124-126.
[5] www.edinburgh2010.org/en/about-edinburgh-2010.html
[6] Ibid.
[7] Ibíd.
[8] www.edinburgh2010.org/en/events/other2010projects.html
[9] Ibíd.
[10] Ibid.
[11] www.edinburgh2010.org/en/about-edinburgh-2010/governance/general-council.html
[12] www.edinburgh2010.org/en/events/other2010projects.html
[13] www.bu.edu/cgcm/2010-celebrationsw/tokyo-2010/
[14] http://en.wikipedia.org/wiki/David_Yonggi_Cho
[15] www.orthodoxherald.com/2010/02/03/wcc-edinburgh-2010-conference-in-june/
[16] www.lausanne.org/news-releases/speakers-named-for-cape-town-2010.html.
[17] www.bu.edu/cgcm/2010-celebrations/cape-town-2010/.
[18] www.bu.edu/cgcm/2010-celebrations/2010-boston/ .
[19] www.gbgm-umc.org/global_news/full_article.cfm?articleid=5620 .
[20] www.bu.edu/cgcm/2010-celebrations/united-methodist-church/ .
[21] www.bu.edu/cgcm/2010-celbrations/ .
[22] www.gbgm-umc.org/global_news/full_article.cfm?articleid=5620.
[23] www.edinburgh2010.org/en/study-themes .
[24] www.lausanne.org/cape-town-2010/faq-programme .
[25] www.2010boston.org/about .
[26] www.2010boston.org/antioch-agenda .
[27] Hesselgrave, pp. [27] Hesselgrave, pp. 129-134. 129-134.
[28] Ibid., p. 129.
[29] Ibid., p. 131.
[30] Ibid., p. 132.
[31] Ibid., p. 131.
[32] Brian McLaren, A Generous Orthodoxy ( Grand Rapids: Zondervan, 2004), p. 105. 105.
[33] Hesselgrave, 136.
http://evangelio.wordpress.com/2010/04/14/edimburgo-2010/